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Política

El ex ministro Arroyo propone crear 400 mercados de cercanía en el país y un plan de shock antiinflacionario

El diputado nacional del Frente de Todos Daniel Arroyo presentó un proyecto de ley para crear mercados de cercanía en todo el país. La iniciativa surge en medio de una inflación que afecta sobre todo la canasta alimentaria y de la profundización de la desigualdad social, con 40 por ciento de pobreza y la creatividad para asistir con bonos o programas a quienes están por afuera de toda posibilidad de servir cuatro comidas diarias. Eso sin contar techo y trabajo.

“Claramente la situación social es crítica en Argentina, el principal problema es la inflación, hay mucha gente que le cuesta mucho llegar a fin de mes por el precio de los alimentos”, dijo el legislador a Suma Política. Y enumeró el desaliento que significa poner un pie en el supermercado, con “el pan a 300 pesos y la leche a 130 y el kilo de asado a mil pesos, estamos ante un problema grave”, consideró sobre las causas inmediatas que generaron su proyecto de mercados de cercanía.

Arroyo, que es además politólogo y docente, cuenta con el expertise que le dio haber comandado el Ministerio de Desarrollo Social en los dos primeros años del actual gobierno, lo que le permite conocer la vida cotidiana de los deciles más bajos de la pirámide social. De esa cercanía surge la iniciativa: “fortalecer a los mercados y las ferias donde el productor va y vende de manera directa”.   

Se trata de crear 400 pequeños mercados centrales en la Argentina, estableciendo un fondo fiduciario que “no implica ningún nuevo impuesto sino simplemente reordenar partidas presupuestarias con dos objetivos, para financiar esos mercados, es decir poner infraestructura, equipamiento, desarrollarlos, y por otro lado para dar crédito a tasa del 3 por ciento anual, no bancario para los productores para que vayan y vendan de manera directa a los mercados de cercanía que además permitirán establecer precios de referencia en el barrio”, describió.

El objetivo de máxima es achicar el proceso de intermediación, ya que en la actualidad el productor saca el azúcar a 40 pesos y termina a 160 pesos en la góndola, mientras que el tambero saca el litro de leche a 25 o 30 pesos y termina a 140 pesos en la góndola. “En este esquema, a lo que básicamente se apunta es a desarrollar los 400 pequeños mercados de cercanía, que operarían como mercados centrales, a los que el productor lleve sus mercaderías, lo que permitirá bajar los precios y mejorar la calidad nutricional con mayor consumo de leche, carne, frutas y verduras”, explicó. 

Para Arroyo, el esquema así concebido sería un aporte concreto para reducir la inequidad en su punto más doloroso, el acceso a los alimentos. “También eso ayuda a reducir la desigualdad y mejorar la situación social que objetivamente está en un momento muy crítico”, enfatizó.

Daniel Arroyo

Plan antiinflacionario integral

Abrir el foco para ubicar causas estructurales de la brecha social que cada día se hace más profunda, lleva a un telón de fondo ineludible: el proceso inflacionario, un tema que para Arroyo es complejo. ¿El Estado puede intervenir en la cadena de formación de costos?¿Los costos son reales o anabolizados? “Hay una parte de ese proceso que tiene que ver con la concentración económica, otra parte que tiene que ver con los insumos y costos permanentes, además se genera en toda la cadena porque quien tiene un quiosco delante de la casa, que en un barrio es una ventanita, tiene temor de vender y darse vuelta y no poder reponer la mercadería, entonces él también termina aumentando los precios”, detalló.

“Por eso se trata por un lado de fortalecer los mercados de cercanía y por otro lado generar una canasta básica de alimentos que sea accesible y finalmente y muy importante armar un plan antiinflacionario integral y de manera rápida”. Sobre la factibilidad o la intención de hacerlo, Arroyo consideró que “hay cosas que se están haciendo como el fideicomiso de la harina, los cortes de carne populares y los precios cuidados, pero hay que avanzar en otras, como los créditos no bancarios, al 3 por ciento anual, como el proyecto que presenté, porque en realidad hay familias que arrancan el mes con menos diez o están endeudada”, explicó.

Además anotó en el paquete de medidas posibles las cuestiones macroeconómicas, fiscales y monetarias, y un acuerdo de precios y salarios. “Para mí todo esto junto y a la vez es un plan antiinflacionario, creo que en este momento no es posible hacerlo de manera gradual sino que hay que hacerlo de manera rápida y creo que es el debate que tenemos que darnos en este tiempo, claramente estamos ante un problema serio y difícil, que la situación social se sostenga dos años más con el  50 o 60 por ciento de inflación anual, y por eso tenemos que ir por este lado”.

¿Se está poniendo el foco en el carácter sincrónico del paquete antiinflacionario? Arroyo reiteró que para resultar eficaz debe hacerse “todo junto, coordinado y a la vez, que no es una sola medida sino un conjunto y esto forma parte del debate sobre el que tengo expectativas que se pueda llevar adelante en el corto plazo”. 

¿Se está dando ese debate? “Me parece que sí, cuando vino el presidente al Congreso en la apertura de sesiones, planteó que la inflación es el problema más crítico de Argentina”.

¿Piensa encontrar resistencia a la creación de tantos pequeños mercados centrales en todo el país? “Es tiempo de fortalecer a quienes la están pasando mal, que son muchos en la Argentina”, respondió. La puja distributiva, como mal rayo no cesa, para ser más precisos, nunca cesó ¿cuál es la causa estructural de esa brecha en los países que nunca terminan de emerger? Para el ex ministro de Desarrollo Social “en la Argentina el principal problema es que no se desarrolló un esquema económico en el que entren los 45 millones de habitantes, no hemos desarrollado una actividad económica, cadenas productivas para los 45 millones y ese es el gran desafío”.

Según el diputado, en el país hay quienes viven en tres siglos diferentes, XIX, XX y XXI. En el primero viven los cuatro millones de personas que habitan los cuatro mil barrios vulnerables, sin agua ni servicios básicos, los del siglo XX son quienes trabajan y la llevan como pueden, y los del siglo XXI son quienes están vinculados al mundo del conocimiento, más globalizados y con todas las posibilidades. “Achicar la desigualdad es poner a todos en este siglo, ir traccionando y para eso tenemos que generar desarrollo en algunos sectores productivos como la construcción, la actividad textil, la producción de alimentos, el cuidado de personas y el reciclado, estos sectores son determinantes en cómo se va a desarrollar el país en los próximos años y ahí tiene que estar el rol del Estado”, sintetizó. 

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