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Política

El reacomodamiento político arrancó en Diputados antes que los homenajes a Miguel Lifschitz

Una frase de Proust sobre la muerte que siempre se ve lejana, otra de Walt Whitman que habla del adiós y los nuevos comienzos, citas de Eduardo Galeano sobre el fuego, dichos de Pepe Mujica, el recuerdo entre lágrimas de Clara García y hasta un rezo del padrenuestro en plena sesión, no pudieron impedir que la política hiciera lo suyo. Las sentidas palabras con las que los miembros de la Cámara de Diputados de Santa Fe resaltaron la figura de Miguel Lifschitz, a apenas cuatro días de su muerte, compartieron escenario con un hecho que contradijo los discursos que postulaban mantener en alto el legado de unidad, consenso y democracia del ex gobernador. En la primera sesión sin su presencia, una discusión menor por la vicepresidencia de la Cámara instaló de golpe el más crudo ejercicio de la política desordenada, en medio de una jornada a la que calificaron de triste, dolorosa y excepcional.

Diputados venía de un gesto político e institucional extraordinario, al tolerar una inédita acefalía en la Cámara en contra de los reglamentos y las leyes, en una acertada decisión que sumó con esa espera a los deseos de recuperación del ex gobernador, finalmente fallecido por covid. Es que el 1º de Mayo debían designarse nuevas autoridades por un año, y la enfermedad de Lifschitz puso en suspenso ese trámite.

Esta semana finalmente se consagró al ex ministro de Gobierno Pablo Farías en la presidencia de la Cámara, el diputado al que todos señalaron como la persona indicada para la sucesión en el cargo. Pero lo que parecía parte del trámite, ratificar o nombrar las dos vicepresidencias, bajó los discursos a tierra y volvió a recordar que el 2021 es un año electoral, y que Lifschitz ya no está para ordenar las diferencias. No por nada el homenaje al ex gobernador se hizo durante tres horas y media en una sesión inmediatamente posterior, distinta a la de la designación de autoridades, que al dilatar una semana las definiciones de los dos segundos cargos pareció alejarse del sentimiento de dolor que todos iban a expresar tan sólo unos minutos después.

Pablo Farías, flamante presidente de la Cámara de Diputados provincial

La primera pelea

No tiene sentido en clave política preguntarse por qué se discute tan poco, cuando es sabido que las vicepresidencias de las cámaras son espacios institucionales apenas formales, que no manejan presupuesto, poder ni decisiones, y que rara vez tienen ocasión de protagonismo. La respuesta podría ser: porque es lo primero que había para discutir.

No hubo problemas con la presidencia porque le correspondía al Frente Progresista y a su bloque mayoritario, el socialismo, donde se resolvió sin mucha discusión el nombre de Farías. Aunque no pasó de largo el agradecimiento que el nuevo presidente le tributó al subir a la poltrona de la Cámara a Clara García, esposa del ex gobernador, “por la confianza de empujar de entrada”, y a Poppy Blanco, por “lo generoso de sus palabras” cuando lo propuso. Si entre ellos alguien imaginó una disputa, no parece visible.

La falta de acuerdo para la designación de las dos vicepresidencias tiene otras interpretaciones. Por un lado puede leerse como un inicio de tensiones y búsqueda de nuevos espacios entre los socios del Frente Progresista, en pleno año electoral. Un intercambio de ubicación entre el PS y la UCR, donde el que se consideraba postergado porque su socio mayor tenía mejores candidatos, ahora trata de imponerse para dejar de ser segundo. Esta fue la lectura más lineal y rápida.

En el socialismo ya barajaban estas expectativas del radicalismo de avanzar en lugares de mayor poder dentro de la Cámara, cuando se planteó la hipótesis de Lifschitz candidato a senador. Con su fallecimiento, los tiempos podrían haberse acelerado.

El que pateó el tablero es el radicalismo que, a pesar de integrar el Frente que se quedó con la presidencia de la Cámara, ahora aspira a la vicepresidencia primera haciendo valer su condición de segundo bloque partidario. El año pasado ese lugar fue ocupado por el peronismo en la persona de Lucila De Ponti. Para muchos mantener ese reparto era respetar el acuerdo que se había sellado con Lifschitz como presidente del cuerpo.

“Es una marcada de cancha hacia adentro del Frente Progresista, y a Farías, que un día antes de la sesión había acordado que se respetarían las vicepresidencias como estaban”, dice un legislador al repasar lo que pasó el jueves. “Lifschitz era el único factor que mantenía unido al radicalismo con el socialismo”, opina. También cree que habrá un cambio importante en el futuro de la Cámara, que sin Lifschitz podría perder espacio en la escena política santafesina.

Desde el radicalismo, en cambio, descartan esa lectura. “No le estamos marcando la cancha al socialismo; en todo caso le marcamos la cancha al peronismo. No le vamos a regalar lo que no les corresponde”, repiten sus referentes legislativos.

Para Leandro Busatto, presidente del bloque del Frente de Todos, la discusión es otra: “Acá no hay puja con el peronismo, no hay tensión, no hubo negociación porque nos enteramos un rato antes de lo que pretendía la UCR. Nosotros pedimos que se respete un acuerdo político. ¿No lo quieren respetar?, entonces que no lo hagan”.

¿Nuevos radicales?

“Estamos sorprendidos por el nivel de voracidad de la UCR”, repiten varios diputados del peronismo. Son los mismos que aseguran que hay una nueva versión radical posterior al kirchnerismo, que es profundamente antiperonista, en la provincia y en el país. “La UCR va a volver a la derecha de la mano de Rodríguez Larreta, va a terminar en las elecciones junto con Cambiemos, y el año que viene van por la presidencia de la Cámara”, anticipan.

Desde el radicalismo sostienen que el planteo político que defienden ahora les corresponde por ser el segundo bloque más importante de la cámara (hay 11 diputados radicales y 6 del peronismo). “Y este bloque no se rompió nunca. Somos el doble del PJ, que además votan una vez para un lado y otra vez para el otro. Es imposible que tenga el segundo espacio de representación institucional un bloque que tiene seis diputados y se mostró dividido”.

—¿Por qué no hicieron este planteo con Lifschitz en la presidencia? —preguntó este medio.

“Porque Lifschitz era un sujeto ordenador de todo eso. Con él en la presidencia, con una figura de su peso político, todo lo demás era secundario. La Legislatura era Lifschitz, hoy es un equilibrio de poder”, responden pragmáticos ante la nueva realidad. De todas maneras aclaran que no están aprovechando el momento, sino que a Lifschitz ya le habían hecho este planteo dos veces, en 2019 y otra vez este año.

También recurren a un dato del pasado que juega a favor de sus argumentos. Recuerdan que cuando el peronismo condujo la Cámara también designó a los dos vices, en tiempos de Druetta. Y muestran que en el Senado provincial actualmente es así. “Fue un error y lo pagamos. No veo por qué repetir el error, y además este es otro peronismo”, dijo Busatto.

Nuevas caras

La presidencia compartida del interbloque que reúne a socialistas y radicales no parece que vaya a romperse. Tiene dos presidentes: la UCR va a mantener a Palo Oliver, y el socialismo tiene que nombrar a alguien en lugar de Farías. También debe decidirse el reemplazante del designado presidente de la Cámara al frente de la comisión de Asuntos Constitucionales, pero aseguran que será un socialista, negando que exista una puja por ese lugar.

La posibilidad de que este planteo de los radicales por la vicepresidencia esconda una negociación de la candidatura de Maximiliano Pullaro a senador nacional es rechazada. “Eso, si lo quisiéramos, ya lo tenemos”, contestan.

Mientras el socialismo confía en cerrar un acuerdo en la semana y no tener que llegar al recinto el próximo jueves y votar para saber para quienes serán las vicepresidencias, el radicalismo parece lanzado a esa pelea. “Vamos a votar esto y perderemos si la mayoría entiende que no nos corresponde, pero no se lo vamos a regalar al PJ”, advierten.

Desde el peronismo están dispuestos a perder el lugar institucional que creen les corresponde, porque aseguran no tener ningún interés en dar esta pelea. Por eso querían que se resolviera el jueves y no pasar a cuarto intermedio una sesión preparatoria. Lo afirmó en la sesión Busatto, que consideró a la movida como “un gesto hegemónico y prepotente”.  “Prefiero no ocupar ese lugar, prefiero ser minoría intensa”, dijo el líder del PJ, tras calificar lo sucedido en la Cámara como “un absurdo comparado con las cosas que están ocurriendo y los problemas reales que tiene la gente”.

Joaquín Blanco y Leandro Busatto

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