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Política

El socialismo y el PRO ceden terreno en Rosario, entre la contención de Unidos y el factor LLA de cara a 2027

El socialismo y el PRO se sumaron a los festejos de las elecciones del 29 de junio. Desde ambos espacios celebran el despliegue territorial con intendencias y presidencias comunales a lo largo y ancho de la provincia, al mismo tiempo que destacan la construcción frentista dentro de Unidos. Sin embargo, la pérdida de representatividad en Rosario es notoria: por primera vez desde el retorno de la democracia el socialismo no logró un escaño, mientras que el PRO, que pocos años atrás estuvo cerca de gobernar la ciudad, tendrá solo una banca desde diciembre. ¿Qué futuro se ven en la ciudad?

A diferencia de las elecciones ejecutivas donde el resultado es concluyente, las legislativas dejan cierto margen a las interpretaciones y permiten lecturas más amplias que no se limitan solo al número de votos. Por eso, el domingo 29 de junio todos los espacios festejaron, eligiendo el enfoque más conveniente. Pullaro celebró la gran elección provincial para matizar el tercer puesto en Rosario, mientras que el peronismo festejó la victoria en la ciudad de la mano de Juan Monteverde. En La Libertad Avanza hablaron de un debut electoral auspicioso, aunque en realidad esperaban poder regalarle una victoria a Javier Milei. 

Adentro de Unidos se repite una lógica similar. Con los resultados puestos, en el socialismo destacaron el crecimiento territorial del partido que le permitirá gobernar 31 comunas y 6 municipios en toda la provincia: Villa Gobernador Gálvez, Sunchales, Alvear, Las Toscas, San José de la Esquina y Recreo. En paralelo a eso, los resultados también marcaron un hito no tan auspicioso para el espacio: de 1985 a esta parte, es la primera vez que el Partido Socialista no ingresa un concejal en Rosario, el bastión electoral desde el que se apalancó el espacio para construir su poder en la provincia durante doce años. 

Desde las cuentas oficiales del PRO también hubo un mensaje que destaca la elección de intendentes y presidentes comunales, así como los concejales conseguidos a lo largo y ancho de Santa Fe. Pero el partido apenas pudo salvar la ropa en Rosario, donde a partir de diciembre Anita Martínez quedará como única concejal del espacio. Parece poco para un partido que llegó a tener una bancada de nueve ediles en el Palacio Vasallo y que estuvo cerca de gobernar la ciudad y también la provincia, en dos oportunidades. 


¿Convenían internas?


La estrategia de Unidos en Rosario fue nuclear a los principales espacios de la alianza en una lista, haciendo jugar fuertemente al gobernador y al intendente durante la campaña. En el PRO creen que fue la decisión correcta, aunque con los resultados puestos también se preguntan si no hubiese sido mejor armar una interna competitiva que le dé musculatura al frente. Nada que no se haya debatido en la previa del armado de listas.

“Se evaluó la posibilidad de ir con Anita encabezando. Cada vez que fuimos a una interna el partido ganó volumen. Yo soy partidario de las internas porque movilizan al partido y, como siempre, fue algo que se puso sobre la mesa”, sostuvo el concejal Agapito Blanco. “Pero no hay dudas de que se armó una lista competitiva en la que tuvimos un lugar de protagonismo. Creo que se tomó la decisión correcta y al espacio en general le fue muy bien”, añadió. 

El dirigente reconoce que el partido supo estar mejor. “La política es dinámica”, dice para explicar la brecha entre la ola que tiñó de amarillo la ciudad en 2017 y el contexto actual. En el espacio entienden, también, que los diversos contextos nacionales fueron operando en contra de las aspiraciones locales. “El PRO en Rosario fue siguiendo el derrotero del PRO a nivel nacional. Sin embargo, creo que nuestro partido en la provincia está muy bien en comparación con lo que pasa a nivel nacional. Para adelante tenemos la zanahoria de disputar poder en 2027 dentro de Unidos”, destacó el titular del Centro de Acción y Participación (CAP) del PRO en Rosario.

Por su parte, en el socialismo entienden que, más allá de no sumar bancas, el partido sigue teniendo un rol protagónico en el Concejo de la ciudad, con una representación de tres concejales a partir de diciembre: Federico Lifschitz, Alicia Pino y Manuel Sciutto. Hasta fin de año, además, continuará en su banca Verónica Irizar. La misma lectura se repite en relación al Ejecutivo local y al rol que ocupa el partido dentro de la alianza que gobierna la provincia. 

No obstante, desde algunos sectores creen que es un ejercicio sano reflexionar sobre las definiciones electorales dentro del frente. “Seguramente tendremos que analizar que la estrategia electoral que definimos no fue la mejor. A pesar de eso, la verdad que el socialismo está activo, tiene propuestas y es parte central del gobierno provincial, local, los Concejos y la Legislatura”, evaluó la diputada provincial Varinia Drisun. “Siempre hay cosas a revisar, pero el socialismo tiene hoy un lugar central en la política de Rosario y Santa Fe”.

La lectura va en sintonía con lo planteado por el PRO: la posibilidad de competir en una interna. “Creo que Unidos tiene distintas expresiones que se pudieron haber puesto en juego en lo electoral y a lo mejor la estrategia de intentar concentrar en una sola lista no fue la mejor que pudimos haber llevado adelante. Es algo contrafáctico, pero una dimensión a analizar”, expresó y agregó: “Tenemos que andar un camino para revalorizar las posibilidades de cara al futuro. Estoy segura que tanto el socialismo como Unidos tienen posibilidad de seguir creciendo y construyendo un modelo de gobierno que es diferente al modelo nacional”.



Su lugar en Unidos


Pocos años atrás hubiese sido impensada la confluencia del PRO y el socialismo en un mismo frente. Hoy no solo es una realidad sino que desde ambos sectores reconocen un trabajo que se da en armonía, aunque con diferencias lógicas de procedencia. En ese marco, los dos espacios también coinciden en algo: la construcción política hacia adelante es dentro de Unidos. 

El lugar dentro de la coalición fue motivo de chispazos dentro del PRO. El propio Mauricio Macri se hizo eco de esos ruidos en la ciudad. “El radicalismo es bravo cuando tienen que abrirse a dar lugar”, dijo el expresidente. El espacio hoy tiene como principal referencia a la vicegobernadora, Gisela Scaglia, y quizás por eso en un primer momento se descontaba que el partido tendría una mayor cantidad de nombres en la primera línea del gabinete provincial. Pero el tema se fue desdibujando como eje de conflicto.

“A todos nos interesa siempre tener más, pero nos sentimos escuchados”, sintetiza Cristian Cunha, secretario de Cooperación del gobierno provincial. “Por supuesto que uno siempre anhela más, pero tenemos una vicegobernadora, que es un cargo más que relevante. Eso hace que el PRO esté presente en las decisiones que se toman en la provincia”, agregó el dirigente. 

Para Cunha, la fortaleza de Unidos también se refleja en los resultados de Rosario donde muchos espacios cedieron pretensiones en función de consensuar una lista de unidad: “Nosotros podríamos haber jugado la individual y quizás hoy teníamos alguna banca más. Es difícil saberlo. Pero estamos en la construcción colectiva de un proyecto político que entendemos que puede tener una proyección nacional. Creemos que el camino del PRO hoy está en Unidos”.

En el socialismo, en cambio, no hubo demasiados dilemas en cuanto a las designaciones y nombres. “Siempre tuvimos vocación frentista”, apunta un armador cercano. Pero el espacio tiene otro poder de fuego: conduce la Cámara de Diputados de la provincia, que hoy está al mando de Clara García. Desde ese lugar se ha hecho escuchar dentro del gobierno. Los debates en torno a la aprobación de la ley de necesidad de la reforma constitucional dan cuenta de eso. Lo mismo que las modificaciones introducidas en los recientes proyectos de endeudamiento, aprobadas a mediados de junio. 

“Para nosotros Unidos representó la oportunidad de estar en un espacio donde, en la competencia electoral, hemos logrado algunos objetivos importantes. Eso en un contexto bastante complejo que atravesamos con la pérdida de los principales líderes del partido. Una situación que nos puso frente a la necesidad de una renovación repentina”, evaluó el diputado nacional Esteban Paulón. 

Ante ese escenario, el dirigente consideró que el desafío que tiene el socialismo en Rosario es reforzar su identidad para ganar peso interno y así volver a ser gobierno. “Creo que ese proceso se ha consolidado en esta elección. Sabemos que estamos dentro de Unidos y tenemos que tener clara cuál es la propuesta que llevamos a ese espacio, con la idea de ir ganando peso en la conducción —confió—. Nosotros estamos ahí para competir y ser protagonistas. Tenemos que encontrar el mismo pulso y tono para la elección de 2027 en Rosario”.



El factor libertario


Pese a la confluencia en Unidos y la coincidencia de fortalecer el espacio de cara a 2027, la irrupción de La Libertad Avanza en el mapa político genera diferencias en los espacios. En el PRO se muestran proclives a que el partido violeta se sume a Unidos con la intención de poder retener Rosario en 2027, ante lo que consideran la “amenaza” que representa el peronismo con la figura de Monteverde. En el socialismo entienden que las diferencias con el partido de Javier Milei son demasiado grandes como para pensar en un frente común.

Para Agapito Blanco, la elección en Rosario reedita un escenario de tercios, en donde Unidos y La Libertad Avanza tienen más coincidencias que divergencias. Con esa premisa no descarta que ambos espacios puedan confluir en un frente que le haga fuerza al peronismo. El debate, que quizás parezca apurado, también se empieza a dar en algunas tribus libertarias que se preguntan qué tan grandes son las diferencias con Maximiliano Pullaro. Sin embargo, no parece un camino tan sencillo de recorrer. 

“Habrá que ver cómo llegamos a esa instancia de acuerdos. Son escenarios que uno ve, y que en algunos casos representan más una expresión de deseo que lo que en realidad se pueda estar pergeñando”, evaluó Blanco. “Para que eso se dé todos vamos a tener que ceder ciertas cosas. Si La Libertad Avanza se planta en cuestiones tan radicales como hasta ahora, que en definitiva lo único que han hecho es perjudicar a la provincia de Santa Fe y a la ciudad de Rosario, obviamente que va a ser muy difícil. Yo he sido muy crítico de eso y voy a seguir siéndolo”, añadió.

En tanto, para Cunha los resultados electorales señalan un camino que lleva hacia la unidad del “no peronismo” en la ciudad. “No puede darse la posibilidad de que con el 30 por ciento de los votos el kirchnerismo tenga chances en Rosario”, apuntó. “Creo que no voy a descubrir nada contando lo que fue la provincia hasta 2023. Eso es una primera coincidencia, que nadie quiere retroceder a eso. A partir de ahí, el resto es accesorio comparado con esa situación”, añadió.

No es un dato menor que Cunha proviene del sector del PRO referenciado en la figura de Federico Angelini, hoy con funciones en el área de Seguridad que comanda Patricia Bullrich a nivel nacional. Tampoco es menor que el dirigente preside la asamblea partidaria encargada de definir la estrategia de alianzas del PRO en la provincia. “Esto también lo dijeron el gobernador y la vicegobernadora. Unidos es un frente que tiene más de diez partidos y que está abierto. Creemos que el frente tiene que seguir creciendo a partir de coincidencias”, completó. 

Por el contrario, en el socialismo descartan cualquier posibilidad de compartir un frente con La Libertad Avanza. De hecho, eso quedó reflejado en el último congreso provincial del espacio, cuando se votó que la política de alianzas excluya expresamente al espacio libertario. “No hay ninguna chance de construir algo con un sector que te desea la muerte y dice que sos la peor desgracia de la política”, sintetizó Paulón. “Yo no veo que ese escenario pueda darse en Santa Fe. Más cuando a nivel nacional hemos decidido una línea de clara oposición al gobierno y estamos apostando a construir un espacio que sea alternativa para ganarle en 2027”, añadió.

Para Drisun, las diferencias también son claras: “Nosotros cuestionamos la destrucción de todo lo que tiene que ver con lo público y defendemos la idea de una ética, de un Estado eficiente y transparente, sin convalidar lo que ha sucedido con los gobiernos anteriores en relación a la corrupción. Tenemos que cuidar un Estado que debe construir equidad, dar respuestas, atender la salud y la educación. Es el camino que siempre tuvo y va a seguir el socialismo”. 


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