Aunque todavía le restan casi dos años de gestión, el intendente de Rosario Pablo Javkin encabezó este jueves la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Municipal con un objetivo claro: construir una continuidad política más allá del 2027. Para eso buscó capitalizar la autonomía de la ciudad, lograda a partir de la reforma constitucional y aplicada parcialmente a través de una ordenanza cuestionada por la oposición; también se recostó sobre la política de seguridad del gobierno provincial, con permanente referencias al gobernador Maximiliano Pullaro y algunas menciones aisladas al gobierno nacional, al que sólo le reclamó la paralización en las obras del Monumento a la Bandera.
Escoltado por la concejala María Eugenia Schmuck, presidenta del cuerpo legislativo y uno de los nombres que se barajan para la sucesión local, el jefe del Palacio de los Leones echó mano a lo que mejor sabe hacer en términos narrativos: hablar de buenos y malos en una simplificación discursiva que busca dividir las aguas entre los “ciudadanos de bien” y los delincuentes, asociados especialmente a la narcocriminalidad, y tratando de vincular esa herencia con los últimos gobiernos peronistas de provincia y Nación. Para eso, volvió sobre aquel hit del ex ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, cuando dijo que en Rosario se había perdido la guerra contra el narco.
Casualmente, la senadora Patricia Bullrich utilizó el mismo ejemplo durante un acto que compartió con Javkin en la Fundación Libertad este lunes en medio de elogios mutuos. La presencia en el recinto del ministro de Seguridad provincial, Pablo Cococcioni, funcionó como un gesto político que reforzó ese mensaje. Más que una simple cooperación institucional, el discurso dejó entrever la consolidación de un eje político entre la Municipalidad y la Casa Gris. En la prédica del intendente, el “modelo Rosario” aparece articulado con el “modelo Santa Fe” en términos de gestión y particularmente en un año no electoral.
Aunque la reducción de homicidios es un dato que distintos informes vienen señalando, la afirmación de que Rosario atraviesa una etapa de pacificación convive con una realidad todavía marcada por episodios de violencia y economías criminales persistentes. Si bien enfatizó en los resultados y en la narrativa de recuperación, evitó profundizar en los límites o tensiones que todavía atraviesa la seguridad en Rosario.
Por otra parte, también fue notable el equilibrio que buscó entre sus socios políticos de Unidos para Cambiar Santa Fe, la alianza que lidera Pullaro a nivel provincial, y La Libertad Avanza, un espacio que en principio parece refractario al intendente por su antiguo ideario radical, pero con el que necesariamente tendrá que negociar en base a la nueva composición del Concejo. Pese a que el peronismo se llevó la mayoría en los últimos comicios, la fragmentación que atraviesa este sector aliado a Ciudad Futura, lo llevó a evitar cualquier crítica al escenario nacional, dominado por la reforma laboral en las últimas semanas. En el estrado, a la izquierda de Schumck, el vicepresidente segundo del cuerpo, Juan Pedro Aleart, de LLA, se mantuvo impertérrito durante toda su alocución.
Otro de los ejes fue la cuestión del orden económico en las cuentas locales. Javkin dedicó un tramo importante a destacar la austeridad fiscal, el superávit presupuestario y la reducción del endeudamiento municipal. En esa línea, presentó a la administración local como un modelo de eficiencia basado en la digitalización de trámites, la simplificación administrativa y la modernización del Estado. La frase “acá se hace porque no se roba” sintetizó ese posicionamiento en contraste con aquella sentencia del “roban pero hacen” ligado indirectamente al kirchnerismo. Allí se condensa una estrategia discursiva que mezcla gestión, ética pública y disputa cultural. Al mismo tiempo, dialoga con un clima político más amplio donde los hechos de corrupción volvieron a ocupar un lugar central en la agenda pública del país.
Los anuncios de obras y políticas públicas ocuparon buena parte de su memoria de gestión: urbanización de barrios, pavimentos definitivos, nuevas plazas, renovación del transporte público, ampliación de centros de salud y programas sociales fueron presentados como parte de una segunda etapa del plan de transformación urbana.
En cuanto a la autonomía de Rosario, buscó inscribirla dentro de los 300 años que la ciudad celebró en el 2025: “Hoy vengo a este recinto como intendente de la Ciudad Autónoma de Rosario. Después de más de un siglo de reclamarla, y nada menos que en las celebraciones del tricentenario, Rosario consagró su autonomía”, sentenció. Esta asociación puede leerse como el intento de encabezar una etapa fundacional, aunque todavía falta avanzar en la redacción de la carta orgánica municipal previa elección de los convencionales estatuyentes.
No obstante, y tras enumerar una serie de acciones que ya puso en marcha el Ejecutivo a raíz de las potestades conferidas por la ordenanza votada el año pasado, Javkin reveló que el ex concejal Roberto Sukerman, el hombre que lo desafió electoralmente en el 2019, estará a cargo de la construcción de un digesto normativo local. El anuncio puede interpretarse también como un intento por dialogar con un sector del peronismo local que mantiene sus reservas con Juan Monteverde tras las elecciones del 2025.
Durante casi 60 minutos el intendente Pablo Javkin buscó consolidar un relato político sobre la ciudad que le permita tomar aire y afrontar la última etapa de su gobierno. En esa síntesis, la autonomía aparece como bandera institucional hacia el futuro, la seguridad como el eje que estructura el presente y la gestión económica como argumento de legitimidad administrativa.
Sin embargo, más allá del tono celebratorio de algunos pasajes, el discurso también refleja las tensiones de un contexto político y social todavía inestable. Rosario atraviesa una etapa de cambios en materia de seguridad y gobernabilidad, pero el alcance real de ese proceso sigue siendo objeto de debate. La intervención de Javkin, en ese sentido, buscó fijar una interpretación: la de una ciudad que habría dejado atrás su momento más crítico y que intenta proyectarse hacia el futuro desde ese punto de inflexión.

































