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Política

Bregman en Rosario: “La moderación no es gratis, la paga el pueblo”

Con Myriam Bregman, la izquierda se volvió a ilusionar. Es una de las dirigentes de la oposición con mayor imagen positiva y parte de esa percepción social pudo verse este domingo en el estadio cubierto del Club Sportivo América de Rosario, en pleno centro de la ciudad, durante un acto convocado por el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), que puede leerse en clave electoral aunque la plana mayor del espacio político se encargó de aclarar que la prioridad es “organizar la bronca” y convocar a una huelga general para derrotar al gobierno de Javier Milei y sus socios. En esa ecuación también aparece el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, señalado como uno de los principales colaboradores del presidente.

Consultada sobre la posibilidad de participar de un gran frente opositor al gobierno libertario, la diputada nacional dijo que sería difícil pensar en una alianza con quienes votaron las leyes que el oficialismo envió al Congreso. “A la hora de luchar, de oponernos a este gobierno, de enfrentarlo seriamente, a nosotros nos van a encontrar con quien lo quiera hacer. Lamentablemente, somos el único bloque político que no le votó nada a Milei. Lo que hemos visto es una entrega sin igual, componendas, y ahora para las elecciones algunos se harán los opositores. Yo llamo a desconfiar de los que son opositores en los años impares”, disparó.

Sin lugar para los moderados

Escoltada por los referentes locales del partido, como Octavio Crivaro, Irene Gamboa y Franco Casasola, quienes la antecedieron en el uso de la palabra, la diputada nacional subió al escenario pasadas las 17 y enhebró cuidadosamente un discurso en el que combinó las habituales críticas al presidente Milei con mordaces cuestionamientos al peronismo amigable con el Gobierno. También cuestionó al gobernador bonaerense Axel Kicillof por haber sumado a sus filas a personajes como Santiago Cúneo y por no haber recibido a los trabajadores de FATE, la única empresa de neumáticos del país que cerró sus puertas en febrero de este año.

En esta tónica, Bregman sostuvo que, frente a la caída de Milei en las encuestas, las clases dominantes comenzaron a explorar la posibilidad de “un mileismo sin Milei” y allí ven como posibles recambios a Patricia Bullrich o incluso al propio gobernador Pullaro, pese a que éste avisó que se ve afuera de la disputa nacional. “¿Tienen otra opción un poquito más de centro? Ahí vuelvo a mencionar al gobernador Pullaro, que el año que viene va a querer mostrarse como opositor”, subrayó.

Además, criticó la moderación de un sector del peronismo y se refirió a quienes se preparan para ofrecerse como alternativa electoral sin discutir las condiciones económicas y políticas que hicieron posible el avance de Milei. “La moderación no es gratis. La moderación la paga el pueblo”, lanzó. Y puso como ejemplo la experiencia del gobierno de Alberto Fernández para advertir que no alcanza con cambiar los nombres si se mantiene “el mismo personal político” y no se está dispuesto a discutir las leyes que beneficiaron a los sectores económicos concentrados.



Contra Milei, la entrega y el ajuste

La crítica al gobierno de Javier Milei ocupó buena parte del discurso de Bregman, que lo ubicó como parte de un proyecto más amplio de entrega de recursos y pérdida de soberanía nacional, alineado con los intereses de Estados Unidos y de los grandes grupos económicos. “Entregó los últimos jirones de soberanía”, dijo sobre el discurso del presidente en Naciones Unidas, y lo acusó de abrir la puerta para “la recolonización de nuestro país”.

Para la dirigente del PTS, detrás de las reformas impulsadas por el Gobierno hay sectores económicos que durante años reclamaron esos cambios y que ahora encontraron en Milei la posibilidad de concretarlos. La reforma laboral, en particular, fue presentada como una continuidad de políticas que atravesaron distintos gobiernos: “Es una ley de los ricos, los poderosos, del poder económico, de las grandes fábricas que están detrás desde hace años”.

También cargó contra el régimen penal juvenil y cuestionó a quienes dicen oponerse al Gobierno pero acompañaron la baja de la edad de punibilidad, como el caso de los diputados santafesinos Pablo Farías y Esteban Paulón, ambos del Partido Socialista. “Para votar el régimen penal juvenil no faltó ninguno”, sostuvo, antes de advertir que no habrá que olvidar quiénes levantaron la mano.

Una salida por izquierda

Frente a ese escenario, Bregman planteó que la discusión no puede reducirse a quién ocupará el lugar de Milei cuando su ciclo termine. La izquierda propone otra discusión: qué hacer con la estructura económica que permitió el avance del libertario y qué intereses están dispuestos a tocar quienes se presenten como alternativa. Allí aparecen sus propuestas de control de los puertos y del comercio exterior, de los sectores estratégicos de la economía y de una política de soberanía que devuelva la capacidad de decisión al Estado y a los trabajadores. “Es la clase trabajadora la que produce la riqueza”, insistió.

El Fondo Monetario Internacional aparece, en ese esquema, como uno de los nudos a cortar. Bregman propone un desconocimiento soberano de la deuda, medidas para impedir corridas financieras y una ruptura con el FMI. “Sin derrotar al Fondo Monetario, no hay salida para nuestro país”, dijo. Y acaso ahí radique el planteo más importante: mientras otros empiezan a imaginar cómo será el escenario el día después de Milei, la izquierda intenta discutir qué quedará de Milei cuando Milei ya no esté. Porque, para Bregman, cambiar al presidente sin tocar las condiciones que hicieron posible su llegada sería apenas cambiar algunos nombres para que no cambie nada.


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