La serie sobre el conflicto del “mundo Bioceres” tiene nueva temporada. La primera arrancó en la Justicia civil y comercial, cuando se presentó en quiebra la sociedad que dio origen en 2001 a lo que fue el orgullo biotecnológico de la región. Ahora, los nuevos capítulos tienen al fuero penal como escenario.
Bioceres Crop Solutions (Biox), la empresa biotecnológica que cotiza en Nasdaq y sigue bajo el control de sus fundadores, presentó el miércoles pasado en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Santa Fe una denuncia por una presunta estafa estimada en u$s 12 millones. La presentación apunta a una ex directora de la fima que, tras saltar al “directorio enemigo”, habría participado de una maniobra para transferir 5,3 millones de acciones de la empresa.
Según el escrito, patrocinado por el abogado Walter Stramazzo en representación de Biox, el delito se habría cometido en octubre de 2025 y fue posible por la utilización de una firma apócrifa atribuida falsamente a Federico Trucco, CEO del grupo. La “firma trucha” se estampó en una “carta de indemnidad”, documento que permite prescindir del requisito de certificación de firmas, y se presentó ante la entidad que custodia las acciones de la compañía, Continental. Esta firma histórica, peso pesado de Wall Street, sucumbió al engaño y procedió a transferir los activos.
El mismo documento eximía a Continental de “la responsabilidad por cualquier contingencia derivada de la operación” pero se la atribuía a Bioceres Crop Solutions.
La denuncia indica que toda la comunicación del proceso habría sido realizada por Gloria Montarón Estrada, quien supo ser directora de Legales de Biox pero que para el momento de la operación ya no se desempeñaba en la misma. En cambio, sí ocupaba la presidencia del directorio de Moolec SA.
El Big Bang
En este punto es conveniente volver a mediados de 2025, cuando el universo Bioceres, el grupo que creció con el desarrollo y licenciamiento de un descubrimiento local de alcance global, el gen tolerante a sequía, fue sometido a un intrincado proceso de reestructuración societaria destinado, dicen sus dueños, a “proveer liquidez” en medio de la difícil situación financiera que atravesaba.
De esa “combinación societaria”, surgieron dos grupos: Bioceres Cop Solutions (Biox), encabezada por el CEO histórico Federico Trucco y dueña del famoso transgénico Hb4, y Moolec, que pasó a ser liderada por el magnate uruguayo Juan Sartori, un excéntrico empresario que también tiene clubes de fútbol en Europa y que en Argentina avanzó en el control de grandes firmas agropecuarias.
Como resultado de ese movimiento, Bioceres SA, la pionera y hasta entonces controlante, pasó a ser una sociedad más del grupo Moolec, dirigido por Sartori. En julio de 2025 entró en default y luego entró en un tobogán que, en medio de un clima financiero complejo y de disputa entre viejos compañeros de ruta, terminó pidiendo su propia quiebra a fines del año pasado.
Los directivos de Bioceres Crop Solutions (Biox), socios fundadores de Bioceres SA, quedaron afuera de la empresa rosarina y señalaron a Sartori, principal accionista de Moolec, como el responsable de vaciarla. También de poner en marcha un plan para quedarse con el control de Biox, que cotiza en Nasdaq.
Una de espías
Esa disputa abierta, que atraviesa como un fantasma la quiebra de Bioceres “residual” que se tramita en el juzgado civil y comercial a cargo de Fernando Mecoli, también involucra una trama de intrigas, despechos y traiciones.
Desde que el escándalo estalló, en los cuarteles del conglomerado que conduce Trucco señalaron a Montarón Estrada, abogada experta en derecho de propiedad intelectual, y ex directora de Asuntos Legales de Bioceres Crop Solutions, como una suerte de “quinta columna” que reportaba a Moolec, hacia donde finalmente saltó para convertirse en presidenta del directorio. Ejerció ese cargo hasta hace pocos meses.
La denuncia de Federico Trucco, que en pocos días será ratificada en la Fiscalía de Delitos Complejos, la involucra como “ejecutora y estratega” del “ardid” que terminó con las transferencia de acciones de Biox a una empresa vinculada a Moolec Science. Para ello, agrega, “se habría aprovechado de la confianza con los involucrados para fraguar la carta de indemnidad, el documento clave para perpetrar la presunta estafa”.
En la presentación judicial, Trucco afirmó que nunca firmó esa carta, que no autorizó a terceros a hacerlo en su nombre y que desconocía tanto el documento como la operación que luego se instrumentó.
Desde el entorno de los fundadores y ex directores de Bioceres SA sostuvieron que los nuevos accionistas de esa compañía, entre ellos Juan Sartori, no habrían estado al tanto de la maniobra.
“La estratega y ejecutora de dicha maniobra fue Gloria Montarón Estrada, es muy poco probable que Juan Sartori o personas de su entorno hayan estado al tanto de los hechos o los hayan aprobado”, señalaron.
Según la denuncia, ello habría ocasionado un perjuicio económico potencial significativo para Bioceres Crop Solutions y, de forma indirecta, una pérdida para el conjunto de accionistas y acreedores de Bioceres SA.
Esta última advertencia permite inferir que el camino penal también podría tener un impacto en el expediente de quiebra de esta empresa que se lleva adelante en la Justicia comercial.




































