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Política

Bullrich no pudo sacar la reforma de la Ley de Tierras, la UCR puso un límite y explotó el conflicto interno en LLA

En el día del post partido, histórico triunfo futbolero ante Inglaterra, el oficialismo vio trunca en el Senado la pretensión de sacar una ley de enormes alcances, y con un curioso título: “Inviolabilidad de la propiedad privada”, que incluye un capítulo que directamente pone el territorio nacional a la venta: el que se refiere a la modificación a la Ley de Tierras. Una histórica y por casi nadie discutida restricción respecto de cuánto territorio puede ser transferido a titulares extranjeros (mucho más aún si se trata de Estados extranjeros) —en promedio, hasta un 15 por ciento sobre el total de los partidos o departamentos, según la denominación que utilice cada provincia—, fue el punto de quiebre que dejó sin número a la pretensión del híper desregulador Federico Sturzenegger (ministro de Desregulación y Transformación del Estado).

El golpe final lo dio ya sobre la sesión un comunicado del titular nacional de la UCR, el joven santafesino de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, que expresó el rechazo a ese tramo de la ley bajo el título “La soberanía se defiende cuidando nuestra tierra”. Nunca resulta del todo claro hasta dónde llega la influencia de una marca en declinación como el viejo partido radical, pero en este caso terminó por restar un puñado de votos que la Casa Rosada necesitaba para ganar la partida. Patricia Bullrich, titular del bloque de LLA, avezada en relaciones de poder y capacitada para hacer una simple cuenta, se percató a tiempo de que podían exponerse a una derrota, e impuso un largo cuarto intermedio —solo para ese tema de la sesión— hasta el próximo 6 de agosto.

Según pudo saber Suma Política, el conjunto de aliados de la LLA le propuso sacar entero el capítulo de “tierras” del proyecto de ley, y tratar el resto. La respuesta desde Balcarce 50 habría sido “va entero o no va”. Lo cierto es que ya por cuarta vez la “Inviolabilidad…” intenta pasar el Senado y no lo consigue. El peronismo se mantuvo relativamente al margen del choque al interior del oficialismo y aliados, que incluyó una volcánica pelea previa entre Bullrich y la presidenta del cuerpo, Victorial Villarruel, a través de la red X. Se acusaron mutuamente, sin miramientos: la vicepresidenta escribió “Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial”. “Para festejarlo”, fue la respuesta de Bullrich. “Para vender el país”, respondió Villarruel y completó: “Nadie quiere festejar en el Senado”, y propuso que cada senador lo haga en su provincia, con su familia, “no votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras”.

La ahora senadora y campeona nacional de rotación de partidos políticos retrucó: “Los argentinos quieren progresar, no ser más subdesarrollados, populistas, pobres. Cuántos kirchneristas habrán ido al Mundial”.

La vice, en enfrentamiento pleno con el gobierno, continuó: “Nos quieren rifar. No seas hipócrita. Igual no nos vamos a poner de acuerdo. Vos ya tomaste partido y yo tomo partido por Argentina”. Y chicaneó: “Preguntale a (Santiago) Viola que se debe haber encontrado con ellos allá”, en referencia al viaje del viceministro de Justicia, quien fue visto el último sábado en el partido por cuartos de final entre Argentina y Suiza, aun cuando la orden no escrita en el Gobierno era que ningún funcionario viajara al Mundial.



Villarruel, por lo demás, demolió al gobierno reivindicando en una publicación en X la bandera que mostraron los jugadores de la selección, luego del triunfo ante Inglaterra, “las Malvinas son argentinas”. Un golpe muy fuerte para la narrativa oficial, que pretendió esconder esa reivindicación en el marco del fútbol.

El clima explosivo al interior del dispositivo del gobierno ayudó al deslizamiento de los aliados y a la caída, por ahora, de la ley de tierras.



Favores que se pagan

Con todo, la Casa Rosada se llevó un triunfo menos visible, pero triunfo al fin. En el tratamiento de pliegos de miembros del staff de Cancillería, casi una cuarentena de cargos que fueron aprobados en su totalidad, como en el nombramiento ahora ya con la aprobación del Congreso de otros más de 30 cargos de jueces, fiscales y defensores de la Justicia Federal, mayoritariamente de la Capital Federal pero también de algunas provincias (San Juan, Misiones, Chaco, Salta y Córdoba, entre otros, aunque ninguna vacante para la provincia de Santa Fe).

En el paquete fue incluido Víctor Arturo Pesino, como vocal de la Cámara Nacional del Trabajo de la Capital Federal, sala VIII. Pesino cumple 75 años el próximo día 27 de julio; el presidente de la Nación lo habilitó por cinco años más en funciones, pero su pliego por la extensión debía ser aprobado antes de su cumpleaños 75. Y lo consiguió. ¿Quién es Pesino? El juez clave que le destrabó la cautelar que frenaba la aplicación de la reforma laboral de Milei y que ordenó la intervención de la UOM, uno de los pocos sindicatos de la CGT que confronta sin atenuantes el ajuste interminable de la actividad industrial que lleva adelante el gobierno de Milei.

El pliego de Pesino fue rechazado con argumentos por parte del bloque del peronismo y directamente se lo acusó de intercambios de favores con la Casa Rosada: el mismo día que salió el fallo de la cautelar a favor del gobierno, ingresó al Senado el pedido por otros cinco años de Pesino en la Cámara del Trabajo. Obtuvo 36 votos favorables y 31 en contra. Por simple mayoría pasó la prueba y sigue.

En este caso, LLA tuvo la ayuda de aliados, entre ellos los oficialistas casi siempre Carolina Losada y Eduardo Galaretto, ambos santafesinos. El restante senador santafesino, el peronista Marcelo Lewandowski, votó negativo con los 31 que perdieron la votación.

El balance final de una sesión que se consumió en menos de tres horas es flojo para la Casa Rosada. Y ratifica la dificultad de dominar la Cámara alta por parte del oficialismo. Con Villarruel jugando en contra —aunque no vote en la mayoría de los casos, se sabe, la vicepresidenta no es senadora, a diferencia de Diputados, donde el presidente es un diputado más— el laberinto del gobierno continúa. Aunque la billetera presidencial se vaya abriendo selectivamente por distintas provincias, y según vayan sucediendo los temas y las votaciones, nada es fácil para las pretensiones oficialistas en ese recinto.


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