El boom de El Eternauta reabrió una pregunta incómoda: cuánto sabemos hacer por nosotros mismos cuando la tecnología deja de responder. La discusión volvió a poner en valor a las escuelas técnicas, los oficios y las ingenierías, golpeadas desde los 90 y hoy desfinanciadas. Entre pasado y presente, quedó claro que sin formación técnica no hay industria, ni autonomía, ni respuestas frente a lo imprevisible.

(Publicada el 24 de mayo de 2025)
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