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Política

Otra historia se escribe a partir del 10 de diciembre en el Congreso, con mayorías mucho más ajustadas

Un Congreso equilibrado se avizora a partir del 10 de diciembre. Es que de los comicios de ayer se desprende que el Frente de Todos recibió un límite por parte de los votantes, al sacarle el quórum propio en el Senado. Pero Juntos por el Cambio tampoco logró imponerse: quedó lejos de conformar un bloque de 120 diputados, como se propuso a lo largo de toda la campaña, y no logró hacerse de la primera minoría —al menos hasta el escrutinio definitivo— en la Cámara baja. Mientras tanto, Sergio Massa respira: fue ratificado en la línea de sucesión presidencial. Durante la segunda parte del mandato de Alberto Fernández, el Congreso será un juego de suma cero que obligará a la partes a llegar a consensos para sacar cualquier tipo de ley.

A partir del 10 de diciembre, el Congreso será otro. Cristina Kirchner no será ama y señora del Senado. A diferencia de lo que ocurrió en estos dos años, la ex presidenta no contará con quórum propio, lo que le impedirá imponer su propia agenda. Pese a los intentos por revertir el resultado de las Paso, el Frente de Todos volvió a ser derrotado en seis de los ochos distritos en los que se renovaban senadores. Esto se tradujo en una merma de bancas dentro del bloque que preside José Mayans. 

Durante la segunda parte del mandato de Alberto Fernández, el Congreso será un juego de suma cero que obligará a la partes a llegar a consensos para sacar cualquier tipo de ley

El resultado superó la meta que se había puesto JxC tras las Paso, con Patricia Bullrich a la cabeza: arrebatarle cinco senadores al oficialismo. No fueron cinco sino seis los escaños que sumó el interbloque que lidera Luis Naidenoff. 

En números, el bloque oficialista pasó de 41 bancas a 35, cuando en el Senado se requieren juntar 37 presentes para el quórum. Las acciones de los dos aliados incondicionales del oficialismo Alberto Weretilneck (Juntos Somos Río Negro) y Magdalena Solari Quintana (Misiones) se dispararon. Es que dependerá de ellos que el oficialismo consiga el número mágico de 37. 

Por su parte, Juntos por el Cambio pasará a estar integrado por 31 senadores, en tanto el Interbloque Federal, que preside Juan Carlos Romero y que actúa prácticamente en tándem con JxC, tendrá tres bancas. A esto se le suma la banca que la cordobesa Alejandra Vigo le arrebató al oficialista Carlos Caserio.

Si el oficialismo logra mantener a la tropa unida, la asistencia perfecta de los propios, junto con el acompañamiento de los dos aliados incondicionales serán condición necesaria para que pueda iniciar una sesión que la oposición rechace. La demora de un vuelo, un certificado médico o cualquier otro imprevisto podrían echar por tierra cualquier debate.

Cristina Kirchner deberá aceitar sus vínculos con la oposición o jugar a todo o nada. Convocar a debates con “lo justo” y rezar para que los propios y aliados digan “presente”.

Virtual empate

Mientras que en el Senado el objetivo de Juntos por el Cambio se cumplió con creces, en Diputados quedó lejos del bloque de 120 diputados que se propuso conformar María Eugenia Vidal para decirle “basta” al kirchnerismo.

El repunte del Frente de Todos a nivel país fue suficiente para que el bloque que lidera Máximo Kirchner siga siendo la primera minoría (al menos hasta el recuento definitivo). 

Por ahora, oficialismo contará con dos diputados menos a partir del 10 de diciembre. Es decir, se aleja del quórum. Pero se mantendría dos bancas arriba de Juntos por el Cambio: 118 versus 116. Casi un empate.

Los extremos tendrán su lugar en Diputados. El liberal libertario Javier Milei logró hacerse de dos bancas en la ciudad de Buenos Aires, mientras que en la provincia José Luis Espert está peleando la tercera, palmo a palmo, con Florencio Randazzo. La izquierda también hizo una muy buena elección y pasará a tener cuatro bancas en diciembre.

En el medio quedarán unos 14 diputados que representan a los oficialismos provinciales o que son “no K”. Si el escrutinio definitivo no arroja grandes sorpresas, en los próximos dos años Sergio Massa tendrá un desafío mayor que en la primera parte del gobierno del Frente de Todos, en los que el oficialismo tuvo mayoría propia. 

Si el escrutinio definitivo no arroja grandes sorpresas, en los próximos dos años Sergio Massa tendrá un desafío mayor que en la primera parte del gobierno del Frente de Todos

Es que, a partir del 10 de diciembre, el tigrense ya no contará con un aliado clave, el mendocino José Luis Ramón, que presidía un bloque de seis diputados y que le aportó los votos en debates clave. Este interbloque, que ahora lidera Luis Di Giácomo, se verá reducido a cuatro diputados. Y no descartan integrarse al Interbloque Federal, que preside el lavagnista Alejandro “Topo” Rodríguez, y que le viene frenando leyes al gobierno como la reforma judicial y del Ministerio Público Fiscal.

Los consensos con la oposición serán la clave para poner en funcionamiento el Congreso. En su discurso postelectoral, Alberto Fernández dejó en claro que es consciente de eso. Y cargó la responsabilidad en la oposición cuando afirmó: “Una oposición responsable y abierta al diálogo es una oposición patriótica. Nuestro pueblo necesita ese patriotismo”.

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