“Un riesgo absurdo, que convirtió a la pileta en una trampa mortal”. Así caracteriza la querella a las circunstancias que llevaron al ahogamiento por sumersión de Juan Facundo Gorga, de 10 años, en la pileta del Country del Jockey Club de Rosario el pasado 2 de enero. El enunciado es eje central del planteo que esgrimen los letrados de los padres del niño. La presunta falta de previsión en las condiciones del drenaje de la piscina fundamenta el pedido de imputación del presidente de la institución, Charles Roberts. La fiscal de homicidios culposos, Mariela Oliva, aún no se expidió al respecto.
Fue uno de los hechos trágicos del verano 2024. Facundo, hijo único, excelente nadador y líder valorado por sus pares, en opinión de sus allegados, murió horas después de que sus piernas quedaran atrapadas en el ducto sin protección de la pileta conocida como La Dulce, donde a media tarde jugaba con sus amigos. Hasta que lograron liberarlo del efecto de succión creado por el agua en el fondo de la piscina, pasaron ocho minutos que resultaron letales. El hecho se conoce como atrapamiento y refiere a la situación que se genera cuando un cuerpo es retenido contra el drenaje del natatorio.
“Hay un pedido de la parte querellante a la fiscal que en algún momento lo impute y eso es lo que circuló en los medios esta semana, otra cosa no puedo decir porque no somos parte de la investigación, no tenemos intervención más que habernos puesto a disposición”, dijo el abogado de Roberts, Daniel Cuenca. “Me sorprende la masividad de la difusión, es un pedido del querellante y la fiscal no ha tomado ninguna determinación”, agregó. Además dijo que desde el primer día, el club se puso a disposición y aportó la mayor parte de la información que consta en la causa.
“Fue una tragedia que rompió el plan de vida que venía diagramando la familia de Facundo, un niño que se destacaba por su don de gente y sus prácticas deportivas, que se estaba desarrollando de una manera hermosa, todo eso quedó truncado”, explicó a Suma Política la portavoz de la querella de sus padres, Evelyn Quain. Además, refirió que se trata de padres “muy presentes, el papá volvió a entrenar rugby para el equipo de su hijo, ese día la mamá, estaba con una amiga, enfrente de la pileta y cuando vio movimiento acudió y le dijeron es Facundo, devastador”.
“Perdió la vida porque no estaban dadas las condiciones correctas para que funcione una pileta que terminó siendo una trampa mortal”, enfatizó. Y dijo que el método de succión para la limpieza de la pileta era un tubo sin ningún tipo de protección, la simple presencia de una reja hubiese evitado la muerte. “Las dos piernitas quedaron atrapadas en el ducto del que era muy difícil sacarlo porque la bomba seguía funcionando ejerciendo una especie de sopapa, al estar cubierto el caudal de ingreso por las piernas, entre los gritos para que la apagaran”, describió. Y dijo que al momento de la inspección ocular que realizó la fiscal, para ingresar a la sala de máquinas “hubo que abrir un candado que demoraron para traer la llave, no sé cómo habrán hecho, aún el club no respondió quién apagó la máquina”.

Que no vuelva a ocurrir
“Desde que asumimos la representación de los papás de Facundo, la intención de ellos es que se sepa la verdad y que no vuelva a ocurrir, nos pusimos a trabajar con la fiscal que está tomando muchas medidas y en esta tarea de colaboración le propusimos una serie de cuestiones para que responda el Jockey Club, para diagramar los grados de responsabilidades y demás”, relató.
“En el Jockey Club sigue estando presente una persona a la que nosotros, ahora, hemos pedido a la fiscal que lo impute como responsable, es decir estamos esperando información de una institución que sigue siendo gobernada por alguien que nosotros creemos que debe ser imputado por homicidio culposo”, argumentó. Situación argumentada en la solicitud que el pasado 17 de abril elevaron como querella a la fiscal, solicitando “se cite a audiencia imputativa al presidente del Jockey Club de Rosario, Charles Roberts, ya que existen declaraciones que lo ubican como conocedor directo del peligro que implicaba el ducto sin protección, atento a que lo habían comunicado personalmente”, relató.
Según Quain, quien preside una institución debe velar para que las personas no estén expuestas a riesgos que no son tolerables; una pileta tiene riesgos pero hay riesgos que están dentro de lo previsible, como es que haya un tubo de 20 centímetros de diámetro que succione con gran fuerza, sin protección. “Esto hace responsable a quien está a la cabeza de la institución y a otras personas que vienen debajo”, explicó. Y agregó que lograron colectar información de situaciones similares que sucedieron cinco años y cuatro décadas atrás, sin el final trágico de Facundo.
“Un testigo declaró en fiscalía que el ducto le succionó la mano, que pudo sacar por su contextura física, hecho del que dejó constancia a mano alzada en el club, que dispuso vaciar la pileta y colocar una reja de hierro que ya no existe, pero cuarenta años atrás, un hombre que en ese entonces tenía 10 años, vivió una experiencia similar y se ofreció como testigo. En la actualidad no existía ninguna protección, como confirmaron las pericias de los Bomberos Zapadores, con sus buzos, mientras la pileta aún tenía agua y la que, ya sin agua, realizó fiscalía con Policía de Investigaciones (PDI).
“Estuvimos presente y pudimos detectar el agujero en la pared, a unos diez centímetros del piso, en la parte más profunda, sin ningún tipo de rejas ni perforación que haga suponer que hubo una reja”, describió Quain. Y refirió una situación que considera “contundente”. Al momento de ocurrir el accidente de hace cinco años alguien lo conectó con lo que había sucedido en el pasado y “muy ofuscado lo plantea a Roberts, quien lo derivó hacia la administración”, relató la letrada.

Las medidas
Entre las medidas que la querella solicitó al Jockey Club están los planos de la pileta con sucesivas refacciones, los libros de actas para saber si estos temas, como la reja, fueron tratados, además de cuestiones técnicas con respecto a la bomba de la piscina. La causa está en la etapa de investigación, abierta y activa, con una autopsia que ya determinó que la muerte se dio por asfixia por sumersión, con informes de Bomberos Zapadores que dieron cuenta de la existencia del orificio donde se produjo la succión y con entrevistas. Aún no hay nadie citado a imputativas.
“Queremos ser prudentes, venimos trabajado con distintas medidas que llevamos a fiscalía, con cuidado y cautela, vamos paso a paso, ahora creemos que tenemos elementos y por eso elevamos el pedido a la fiscal para la imputación de los responsables”, acotó la letrada. No pasó por alto que tienen expectativas por la decisión de la fiscal frente al pedido que realizan y que consideran que se ajusta a derecho. “Si esperamos hasta ahora, es porque creemos que ahora estamos en condiciones de hacer este pedido”, enfatizó.


































