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Informe

Raffo, la sombra de un sospechoso de siempre ahora en el crimen de Pillín

Operaciones de Los Monos para blanquear dinero de las drogas, relaciones con agentes de inteligencia como parte de una oscura comunidad informativa, asesoramiento a perseguidos por la Justicia, negocios con la barra brava de Newell’s. Y ahora el crimen de Andrés “Pillín” Bracamonte. El nombre de Juan José Raffo aparece una y otra vez en la historia criminal reciente de Rosario y es mencionado también en la investigación del crimen del líder de la barra de Central.

Mirko Nicolás Benítez registraba pedido de captura de alto perfil y fue detenido el 6 de julio en la zona sur en el marco de la investigación del asesinato de Bracamonte. Este joven de 18 años, señalado como integrante de la banda de Los Menores, está en pareja con una hija de Raffo. “Por ahora no es más ni menos que eso”, dice un investigador.

Mientras tanto, Mirko Benítez fue imputado en otra causa por amenazas y se encuentra en prisión preventiva por un plazo de 30 días que comenzó a correr el 10 de junio. Raffo permanece en la misma condición desde el mes de marzo; los 90 días de detención fijados en principio vencieron el mes pasado y la fiscalía y la defensa acordaron prorrogar la prisión preventiva hasta el 7 de septiembre.

La investigación en torno a las actividades de Raffo lleva cuatro años. El nombre del ex policía surgió después que un informe de inteligencia revelara que Guillermo Manuel “Chupa” Sosa, barra de Newell’s, recibía información calificada sobre procedimientos y acciones judiciales que el ex subinspector Luciano David Arellano aportaba desde su puesto como brigadista de la Fiscalía de Homicidios. El nexo entre ambos era Raffo, agendado como “Flaco Juan” en el teléfono de Sosa.


Mirko Nicolás Benítez

Según la fiscalía, Raffo informó a Sosa sobre los procedimientos alrededor del asesinato de Nelson “Chivo” Saravia y “llevó a cabo gestiones para poder ampliar el dominio territorial de la organización criminal”. En una comunicación del 20 de abril de 2022 puso al tanto a Sosa del cambio de jefes en la policía de Rosario; ese día Natalio Marciani fue reemplazado por Betina Gobernatori después de pelearse con Emilce Chimenti, jefa de la policía provincial. Los servicios del ex policía también consistieron en asesorar al barra de Newell’s respecto de las precauciones que debían tener él y su familia para escapar a la ley.

Como ya había hecho con Ramón Ezequiel Machuca, “Monchi Cantero”, su primer contacto con Los Monos, Raffo “se encargaba de asesorar y proporcionar estrategias para obtener financiación para miembros de la asociación, facilitando el movimiento de dinero a través del cambio de divisas extranjeras y otros negocios comerciales, entre ellos inmobiliarios”. En resumen, colaboró con el blanqueo de dinero ilegal y “llevaba a cabo estas operaciones con habitualidad”.

En este punto Raffo llevó a los investigadores hacia el corazón de la city rosarina. El 4 de enero de 2023 recibió pesos en una plaza pública y con la mediación del operador José Luis Vitetta los convirtió en dólares en la agencia Cambio Estelar S. A., dependiente de Sociedad Brancatelli SA. “Ese dinero aportado por el imputado proviene de los negocios ilegales, entre ellos: hechos de extorsiones, balaceras, manejo ilícito de la barra del club, homicidios, explotación gastronómica, entre otros que llevó a cabo Guillermo Sosa, quien por esos momentos respondía a las órdenes de Leandro Vinardi y Ariel Máximo Cantero”, planteó el fiscal Luis Schiappa Pietra en la audiencia del 26 de marzo pasado.

Raffo fue también el nombre que vinculó a investigadores del MPA y de la Procuraduría de Narcocriminalidad. Los federales contaban con una denuncia anónima presentada ante el juez federal Adrián González Charvay, de Campana, que mencionó al ex policía y otros policías retirados y en actividad de Rosario en operaciones vinculadas con el tráfico de drogas.

El grupo de policías y ex policías solía reunirse en un galpón de la calle Guatemala al 2200, donde compartía asados y analizaba la por entonces tambaleante gestión de la policía provincial. “Parte de la droga que llega a la ciudad tiene que ver con la policía”, dijo en aquella fecha un fiscal provincial. El mismo fiscal afirmó que de las escuchas realizadas a partir de la denuncia radicada en Campana “surgió evidencia sobre la participación de Raffo en acciones para provocar la renuncia de Jorge Lagna” al ministerio de Seguridad de la provincia. La denuncia anónima fue investigada por agentes de Gendarmería Nacional.


El arresto de Juan José Raffo

A dos puntas


En el mismo período de tiempo en que asesoró a Sosa e hizo cambio de monedas para Los Monos, Raffo financió compra de estupefacientes en Jujuy y Misiones según una investigación en curso en la Justicia Federal. La causa derivó en agosto de 2024 en la Operación Romaní, que debió su nombre al hecho de que la mayoría de los participantes pertenecían a familias gitanas radicadas en barrio Las Delicias. El ex policía apareció una vez más como articulador de negocios, ahora con una red integrada por gitanos.

Karina “Chela” Marco, domiciliada en Alvear al 5100, tenía agendado a Raffo en su teléfono como “Juan el prestamista”. Las escuchas de conversaciones telefónicas revelaron que la mujer pidió al menos dos veces dinero al ex policía, antes de viajar al norte del país en busca de droga para el mercado local, lo que ella llamaba “traer coso”.

Marco y sus familiares se referían a las drogas con múltiples eufemismos: “calcetines”, “sábanas”, “ollas”, “chocolate”, “candelabros”. “Todos los gitanos están con la venta de los calcetines”, dijo “Chela” en una conversación con su hijo Sandro Emiliano Marco, quien se reportó en los mismos términos: “Vendí todos los calcetines”, anunció como quien habla del deber cumplido.

Los miembros de la comunidad hablaban entre sí en romaní, por lo que la Justicia Federal requirió una traductora a la Policía Nacional de España. Así fue posible develar el contenido de las conversaciones. Una especialmente significativa se registró el 9 de mayo de 2023: “Chela dice que Juan lleva tres o cuatro días escondido (…). Cuenta que Juan se ha ido a comprar droga (…) Emiliano [otro integrante de la familia] dice que anoche ha hablado con Juan y que le ha dicho que va a volver de Buenos Aires y que le va a traer el dinero que le debe”, transcribió la traductora.

En esa fecha Raffo iniciaba su fuga de la Justicia, prolongada hasta el 11 de marzo pasado, cuando fue detenido en el barrio porteño de Barracas. Dos meses antes la Agencia de Criminalidad Organizada del MPA había allanado el galpón de calle Guatemala en su búsqueda. Por entonces ya se sabía que Raffo había sido alertado por un agente de la ex Agencia Federal de Inteligencia conocido como Señor Iván o Señor J.; se descubrió otra trama paralela y todavía bastante oscura que involucró al ex fiscal Mariano Ríos Artacho y el comisario Alvaro Rosales. El ex agente de la AFI fue detenido durante la Operación Romaní y nuevamente en junio pasado.

En otra conversación del 11 de marzo de 2024, Karina Marco se refirió al asesinato del playero Bruno Bussanich cometido el mismo día: “Chela pasa a hablar con Gina sobre el asesinato del chico joven de Rosario y sobre el hecho de que los colegios están cerrados por dos semanas y que los payos han amenazado con asesinar a cualquiera hasta ser castigado el culpable del crimen. Chela dice que está pensando seriamente en irse a vivir a otro sitio porque en Rosario ya se ha vuelto peligroso vivir”, interpretó la traductora. Payo identifica entre los gitanos a las personas que no pertenecen a la comunidad.

Los investigadores encubiertos de Gendarmería Nacional observaron la presencia de otra persona de la comunidad, María Celeste Princesa Miguel, en la casa de Karina Marco. Los Miguel ya había sido relacionados con Los Monos: Mariano Germán Salomón, uno de los integrantes históricos de la banda, está en pareja con Marcela Miguel, perteneciente a esa familia, y otro de sus miembros, Fabio Miguel, alojó a Ramón Ezequiel Machuca en los tiempos en que estuvo prófugo de la Justicia y se llamaba a sí mismo el “Mabu” (más buscado), burlándose de sus perseguidores. Ahora ese título podría ser reivindicado por Matías Ignacio Gazzani, después de la recompensa ofrecida por el Ministerio de Seguridad de la Nación por datos que permitan su captura.

María Celeste Princesa Miguel tiene domicilio en Lamadrid al 2200. En esa dirección fue visto estacionado un Volkswagen Gol cuyo titular era Isaías José María Verdún, sindicado como parte de Los Monos. Sus vecinos eran Salomón y Marcela Miguel, en Lamadrid al 2300, y en otra casa de la misma cuadra residía Oscar “Letu” Hernández. Este vecino de Las Delicias cuenta con pedido de captura vigente por financiar la compra de 568 kilos de marihuana que traficó la red liderada por Julio Rodríguez Granthon.

Según la investigación federal el enlace entre Raffo y los demás integrantes de las familias Miguel, Marco y Demetrio, involucradas en la Operación Romaní, fue Gustavo Miguel. Los gendarmes apreciaron el VW Bora utilizado por Raffo, estacionado en el domicilio de Miguel, en calle Savio al 2200.

La captura de Raffo en el mes de marzo deparó hallazgos que podrían abrir otras ventanas de investigación, como el descubrimiento de un mapa del río Paraná donde estaban señalados puestos de control. Tenía todo el aspecto de un mapa de operaciones, pero nada se comprobó hasta el momento. Tampoco de su eventual conocimiento sobre los hechos que condujeron al asesinato de Andrés Bracamonte y Daniel Attardo, aunque está comprobada la relación familiar con uno de los sospechosos. Ni más ni menos.


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