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Sociedad

Son rosarinos y en España enseñan el idioma a inmigrantes africanos

Dos rosarinos se convirtieron en una especie de migrantes funcionales: se radicaron en España para enseñar idioma a marroquíes y senegaleses que llegan a través de las famosas pateras u otros medios, hasta dar con la asistencia de la Cruz Roja. Es allí donde Ángel Amaya y su esposa Nori Prieto, entran en acción enseñando español a los inmigrantes que, apenas arriban, quieren comenzar a trabajar sin descanso porque además de sobrevivir, envían dinero a sus familias en sus lugares de origen.  

Siguiendo las enseñanzas de la iglesia cristiana que integran, Ángel y Nori llegaron a Málaga como primer destino de su misión. En la actualidad están radicados en Fuengirola, suelo andaluz, con sus costas en el Mediterráneo, puerta de entrada para los migrantes que buscan trabajo en la bella ciudad turística. Allí se convierten en vendedores de diversos artículos, una salida rápida y posible en las playas siempre colmadas de gente. “Trabajan muy duro para enviar dinero a sus familias, tanto que a veces hasta no tienen tiempo para venir a las clases”, explicaron a Suma Política, a través de una video conferencia. 

“Lo nuestro más que una relación docente es un vínculo de fraternidad, hacerlos sentir dignos, llegar a ellos desde lo humano”, comentaron desde el sur de España, destino que eligieron un año y medio atrás. “Estamos instalados en Andalucía, Fuengirola es una ciudad de unos 80 mil habitantes, a la que siempre llegan inmigrantes”, describieron. Y dijeron que allí los llevó “el deseo de servir a Dios, tratando de abrazar al prójimo, darles una mano en lo que pudiéramos. Cuando sentimos esta necesidad, viviendo en Rosario, una iglesia cristiana de España nos respondió, viajamos, y nos sentimos muy bien acá, haciendo lo que enseña la Palabra de Dios”.

“Nuestro deseo es darle una mano al inmigrante, un abrazo, un poco de contención y nos dimos cuenta que enseñar el idioma español era una forma de hacerlo, porque con eso se insertan mejor, más rápido, pueden relacionarse y trabajar, que es el objetivo con el que ellos llegan después de viajar a través de cualquier medio”, explicaron sobre la tarea que realizan con los refugiados, a los que la Cruz Roja española asiste en las primeras diligencias en alimentos, ropa y documentación. 

“Tratamos de relacionar con ellos más allá de lo formal de las clases, buscamos algo más relacional, más de conexión, buscando también que comprendan lo cultural, es decir ayudarlos a incorporarse a ese nuevo lugar lo más pronto posible”, explicaron. Además dijeron que las comunidades más grandes de migrantes son marroquíes, en su mayoría mujeres, y senagaleses todos varones, a quienes enseñan en un centro que la iglesia que integran dispuso para tal fin. Ambos grupos son solidarios entre sí y forman comunidades, . 

“Nuestro primer acercamiento para establecer un vínculo fue acercarles botellitas de agua fresca, de ese modo logramos establecer vínculos, algo fundamental para proponerles aprender el idioma español y que eso, al mismo tiempo, constituyera la ocasión para que se sientan apreciados”, dijeron. En las clases emplean todas las herramientas disponibles, videos, proyector, libros, juegos y talleres, reseñaron, con la satisfacción que les da “hacer un servicio a Dios y a la gente que más lo necesita, como en este caso los inmigrantes que llegan en situación de desamparo, y podemos hacerlo porque nosotros también nos sentimos apoyados por nuestros hijos desde Argentina, acá, ayudando, estamos en nuestro lugar en el mundo”.



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