Connect with us

Hi, what are you looking for?

Sociedad

Una empresa rosarina liderada por mujeres en el top five mundial en certificación de plaguicidas

La empresa rosarina Greenlab sumó un nuevo escalón internacional en el servicio que realiza en el control de inocuidad de agroproductos de exportación, alimentos, farmacología, agua, efluentes y suelo. La nueva registración que acaba de lograr en el trabajo con plaguicidas la coloca a la par de cuatro firmas europeas y única en América. Y distingue una vez más, lo que su directora, Angela Orlando, define como “fortaleza analítica, altos niveles de precisión y total cumplimiento de exigencias y normas nacionales e internacionales”. El 75 por ciento de su personal son mujeres y en los últimos tres años sumó tecnología, infraestructura y personal.

Greenlab lleva cuatro décadas de trabajo con mujeres en los puestos claves y con un objetivo de máxima, implementar el Sistema de Gestión de Calidad que hoy la ubica entre las primeras del mundo, con una expertise que es al mismo tiempo legado y desafío. En este marco lograron certificaciones, acreditaciones, registraciones y membresías en el país y el exterior, de instituciones públicas y privadas, que dan cuenta de una excelencia en los servicios analíticos y de consultoría que brindan desde la zona norte de la ciudad. 

“La registración TS4.2, de GM+, con la que la empresa logra ser reconocida y certificada nuevamente, no existen otros laboratorios por fuera de cuatro laboratorios de Europa con esta extensión en plaguicidas, es un orgullo y un apoyo para sector agroindustrial de la región, que puede cumplir con las más exigentes normativas internacionales, facilitando y potenciando el comercio internacional desde nuestro país”, comentó sobre el flamante logro su directora ejecutiva y gerenta de calidad, Erica Siegrist. 

“Siempre tratamos de anticiparnos al mercado, porque las certificaciones son los eslabones que permiten que la cadena agrocomercial, y comercial, esté asegurada, tenga respaldo técnico, y que nuestros servicios sean válidos en el país y en cualquier parte del mundo”, explicó Siegrist. Y dijo que esto significa “que un ensayo o un análisis de residuo de plaguicida se va a realizar bajo métodos oficiales de igual manera acá o en el mejor laboratorio de Japón, Holanda o Alemania”.  

“Todos los productos que salen por el río Paraná hacia distintos lugares del mundo están respaldados por estos certificados”, comentó Siegrist. En este marco Greenlab, que tiene acreditación ISO/IEC 17025, a través de sus análisis, respalda el eslabón de la alimentación animal, destino de los agroproductos que se exportan por esta vía. El laboratorio, ubicado en boulevar Rondeau 304, brinda servicios a la agroindustria y los organismos de inspección y control. 

Siegrist es auditora matriculada internacional de las normas GMP+, dialogó con Suma Política al regreso del primer viaje de intercambio con sus clientes después del paréntesis de la pandemia y sorprendió con un dato sobre otro de sus últimos trabajos: “la determinación de metales pesados en la importación de yerba mate, frente al aumento de su consumo”. También realizan análisis bromatológicos en alimentos producidos por fábricas de la región y la zona, como harinas, galletitas, harinas o productos ya elaborados. En paralelo dan charlas de capacitación y de buenas prácticas sobre manipulación de alimentos. 

Ángela Orlando y Erica Siegrist

Mayoría de mujeres

El 75 por ciento de las 55 personas que trabajan en Greenlab son mujeres en lugares de decisión y responsabilidad. Las áreas son bioquímica, ingeniería en tecnología de alimentos y de agronomía, tecnicaturas y medicina, entre otras. “Hay áreas que están netamente a cargo de mujeres”, comentó Siegrist y explicó que desde sus comienzos Ángela Orlando, directora general de Greenlab y su fundadora junto al doctor Carlos Siegrist, imprimió en la empresa una mirada de equidad. 

“Trabajamos de igual manera que con hombres —aclaró Siegrist—, pero está claro que resultó más fácil, amigable y eficiente; trabajamos mucho en el día a día para que se dé la igualdad, la equidad, que podemos hacer las mismas cosas. Es difícil poner en palabras lo que hacemos con perspectiva de género, creo que se dio en forma natural y que es una característica propia de Ángela, que siempre habla de igualdad de los derechos humanos”. Otra mirada interesante, con gente joven, la aportan los convenios de prácticas profesionalizantes que realizan con los alumnos del Politécnico, agregó.



“El camino que me sigue entusiasmando”

“El sello que recientemente recibimos de parte del gobierno de Santa Fe como Empresa Propiedad de Mujeres nos distingue como unidad productiva liderada por mujeres. Tanto a nosotras como a nuestro equipo de trabajo nos gratifica ser reconocidas en este entramado de trabajo científico, solidez técnica y reconocimiento de derechos”, dijo la directora general de Greenlab y su fundadora junto al doctor Carlos Siegrist, Ángela Orlando.

Ángela habla sobre el proceso que la llevó a convertirse en científica con la sencillez y calidez de una charla. Hasta omite detalles como el reconocimiento de su nombre en foros internacionales o cuando ofició de referente en el primer encuentro de la industria de la soja en China, junto a una delegación argentina, donde expuso sobre los altos niveles de calidad e inocuidad de la harina y el aceite de soja. Preside la Asociación Argentina de Grasas y Aceites (ASAGA), entre otras actividades.

Su interés y dedicación por la ciencia se dio con su formación en la Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde disfrutó “profundamente el dictado de Bromatología”, y en los trabajos posteriores en laboratorios de análisis clínicos de alta complejidad, una beca en Nueva York sobre proteínas modificadas y la docencia que incluyó cátedras en las carreras de Antropología y Psicología.

“Comencé a interesarme por los contextos ambientales, fundé con otros colegas el Comité Universitario de Política Ambiental y fui viendo diferentes aspectos que me interesaban desde el punto de vista analítico, sobre el desarrollo de metodologías que tenían que ver con el ambiente y los alimentos”, explicó. A esa altura ya tenía claros dos ejes: el ambiente y la calidad de los alimentos. Entonces la formalización surgió como imperativo. “Ahí surgió la semillita”, dijo sobre lo que luego devino en la empresa que dirige y que se inició con análisis de agua y de fórmulas porcentuales de los alimentos. 

“Ese camino me sigue entusiasmando”, enfatizó Ángela sobre su trayectoria, que fue paralela a la embrionaria conciencia sobre la relación entre ambiente y alimentos. “Había que colaborar en ese desarrollo y creemos que, de manera casi inconsciente, aportamos en ese sentido”, analizó. Fue un ida y vuelta con la comunidad que nunca cesó hasta llegar al escenario actual con un consumidor “que tironea la exigencia porque quiere tener a disposición alimentos, cosméticos o medicamentos que garanticen inocuidad en la salud”.

De los primeros tiempos hay anécdotas que dimensionan cómo articulaba su rol de mamá e innovadora en el laboratorio que estaba frente a su casa, como cuando tiraron una línea telefónica para ir monitoreando si sus hijas necesitaban algo o si necesitaban ayuda en las tareas, y entonces se cruzaba. Hoy lidera una empresa donde cuajó la mirada de género y dice que eso se dio como resultante del trabajo, la adaptación y los principios. 

“Nuestro interés es que haya igualdad de oportunidades, en la empresa se resuelven cuestiones con agilidad y siempre pendiente del bienestar de todos los que trabajamos allí, nuestra base es que somos todos buenas personas, solidarios, que los vínculos entre nosotros cada vez sean mejores, porque de esa manera nos rodeamos de proveedores y clientes que están en la misma sintonía, es algo espectacular”, dijo Ángela. 

“Como fanática de la química he aprendido que las cuestiones psicológicas, sociológicas y políticas, forman parte de una estructura, no somos una isla”, dijo en clave sistémica. Y consideró que los logros obtenidos con las certificaciones responden “a un criterio político y es que los argentinos somos capaces de hacer cosas muy buenas. Ese es el mensaje que recibí desde la cuna”.

Facebook comentarios
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar