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Política

Deiana: “El escenario de tercios es una ilusión, lo que hay es un gran repudio al oficialismo y los pseudo opositores”

Carla Deiana mantiene la expectativa de convertirse en la primera concejala del Frente de Izquierda y los Trabajadores en Rosario. El espacio estuvo cerca de lograr una banca en 2015, cuando cosecharon unos 27 mil votos. Hoy el cálculo va en la misma dirección, aunque puede variar en función de la asistencia electoral. “Nuestra militancia está muy entusiasmada y, después de una campaña muy fuerte que hemos hecho, creo que estamos muy cerca de conquistar una banca”, se ilusiona. De lograrlo, por el mismo escaño pasará más de un dirigente, como sucede en el Congreso nacional: “Tenemos una gestión colectiva y rotativa de las bancas”.

Desde la izquierda aseguran tener un modelo de ciudad. Apuntan a una Rosario donde las personas mayores no paguen el boleto de colectivo, donde los trabajadores de enfermería cobren un plus por trabajo insalubre y donde haya obras de urbanización en los barrios. También, relativizan las estadísticas oficiales que marcan una baja en el número de homicidios en la ciudad: “La gran denuncia de los vecinos sigue siendo por la complicidad y connivencia de los policías con el narcotráfico”.

En un mano a mano con Suma Política, Deiana se mostró crítica de La Libertad Avanza, pero también de la alianza entre Ciudad Futura y el peronismo que, además, la semana pasada sumó el apoyo del Frente Amplio por la Soberanía (FAS) en Rosario. “Es la reincidencia del concepto unidad a cualquier costo. Así terminaron unidos a Armando Traferri, que es un mafioso ligado al juego clandestino para lavar dinero del narcotráfico. No lo digo yo, lo dice la Justicia”.

—¿Cuántos votos necesitan para conseguir una banca?
—Va a depender de cómo se distribuya el conjunto de los votos y de la asistencia a las urnas. Algunos plantean un escenario de tercios. Yo no creo en las encuestas, que suelen ser pagas. Me parece que, con 25 mil votos aproximadamente, debiera estar planteado seriamente el ingreso de la izquierda al Concejo. 

—¿Sería la primera vez que ingresa un concejal de la izquierda?

—Del Frente de Izquierda sí y tenemos expectativas de que así sea. Hay sectores que no fueron a votar y también otros que en un pasado votaron a Monteverde y ahora nos van a votar a nosotros, porque quieren que haya una fuerza nueva. Ciudad Futura hace diez años que está en el Concejo y no han visto ahí un vehículo de sus reclamos. Nuestra militancia está muy entusiasmada y, después de una campaña muy fuerte que hemos hecho, creo que estamos muy cerca de conquistar una banca. 

—¿Cómo hace la izquierda para posicionarse en un escenario que parece acaparado por dos o tres candidatos?

—Hay que tener en cuenta que la mitad de la población no fue a votar. El escenario de tercios que algunos plantean es una ilusión. En realidad, lo que hay es un enorme repudio al oficialismo y a los pseudo opositores. Eso manifiesta una bronca enorme que hay en la población contra los partidos tradicionales y contra todos los que gobernaron. Hicimos una campaña en la que recorrimos muchísimos barrios de Rosario, entrando en lugares donde hace muchos años ningún concejal pisa. Tenemos un Concejo que está paralizado, que no discute los problemas de la gente. Desde ahí nos apoyamos para dar la discusión sobre la ciudad que queremos.

—¿Qué proyecto tenés para, desde el Concejo, trabajar en esa ciudad?

—Queremos el boleto gratuito de colectivo para las personas mayores. Vamos a tomar el reclamo de varias organizaciones de jubilados y jubiladas que están planteando esta demanda, que es un paliativo frente a las jubilaciones de miseria, algo que se agrava con el recorte de los medicamentos en Pami. Luego queremos plantear que haya un pago de plus por trabajo insalubre para enfermería en los trabajos municipales, que es un gran reclamo del sector. Queremos plantear que se abran los libros de las empresas de transporte al escrutinio de una comisión electa de trabajadores y vecinos, para saber a dónde fueron a parar los subsidios. Junto con esto, el pase a planta permanente de los trabajadores municipales que es una manera de combatir la precarización laboral. A eso sumale un plan de urbanización de los barrios, que requiere luchar por presupuesto para obra pública y plantarnos muy fuerte contra el gobierno de Milei. 

—¿Qué alcance debería tener la autonomía de la ciudad?

—Primero quiero ver qué se va a discutir en la reforma constitucional. Yo vengo diciendo desde nuestra campaña a constituyente que esta es una reforma reaccionaria cuyo corazón es habilitar la reelección del gobernador y, en particular, la de Pullaro. Me parece que lo primero que hay que hacer es advertirle a la población lo que hay en juego. Nosotros estamos a favor de las autonomías de las ciudades, pero queremos ver cuál es la letra chica de esta autonomía. No creo que tenga el objetivo de darle mayores libertades a los ciudadanos de Rosario, me parece que tiene que ver con deslindar responsabilidades del gobierno provincial hacia el municipio, que es en definitiva lo que ha hecho el gobierno nacional con las provincias en el Pacto de Olivos: provincializar la salud, la educación y a partir de eso proceder a un desfinanciamiento de responsabilidades que antes estaban nacionalizadas. 



—¿Qué mirada tiene la izquierda con respecto a la seguridad en la ciudad?

—Creo que nos han presentado una ilusión de que estamos mejor, pero cuando recorrés los barrios la preocupación de la inseguridad sigue estando más que presente. Los asesinatos, los búnkeres, los robos, todo esto sigue reinando en una ciudad que está copada por el narcotráfico. Seguimos teniendo los mismos problemas estructurales, con un negocio que reporta a las cajas negras de la corrupción y hasta que no desmantelemos ese narcoestado vamos a seguir sufriendo las consecuencias. Tío Rolo está lleno de búnkeres, Barrio Alvear está lleno de búnkeres, Nuevo Alberdi está lleno de búnkeres. Los vecinos saben dónde están y la policía, antes de pasar, toca la sirena para que los soldaditos se guarden. Se sigue persiguiendo a los perejiles que aparecen como el último eslabón de una larga cadena de complicidades, con medidas espectaculares que son humo punitivista. Acá no hay punitivismo contra el narcotráfico, lo que hay es una política de amedrentamiento a la población pidiendo DNI y haciendo requisas en los colectivos en lugar de ir al corazón del gran delito, que está asentado en los puertos privados de Rosario. Creo que hay que desmitificar esa idea de que estamos mejor. 

—Las estadísticas marcan una baja importante en el número de homicidios. ¿No es un indicador de mejora?

—Esta semana tuvimos un asesinato de características narco y siguen llegando los baleados al HECA. Seguimos teniendo una realidad de enorme riesgo de vida para la gente que vive en los barrios populares de Rosario. La gente vive con mucho miedo porque no hay luz y porque en su barrio no pasa el colectivo. Después uno va al centro y entre bulevares es otra la realidad. Pero hoy la gran denuncia de los vecinos sigue siendo por la complicidad y connivencia de los policías con el narcotráfico.

—Las distintas expresiones de izquierda vienen logrando consenso para competir en un mismo frente. ¿A qué se debe?

—Tenemos un programa que plantea el gobierno de los trabajadores, organizando una nueva forma de sociedad. A lo largo de este tiempo hemos logrado sostener esa unidad con debate, e incluso teniendo distintas posiciones en diversos casos, pero manteniendo un principio y un programa común. 

—En el Congreso la izquierda suele rotar sus legisladores en un mismo mandato. ¿En el Concejo harían lo mismo?

—Sí, vamos a rotar. Tenemos una gestión colectiva y rotativa de las bancas. Esto se ha cumplido en toda la Argentina, en los lugares donde hemos conquistado escaños. De esa manera le damos espacio a todos los partidos de izquierda a que le den su impronta a ese escaño. Es una forma de oxigenar esas bancas y que los compañeros que tomamos responsabilidades públicas volvamos a nuestro trabajo, para no perder contacto con la raíz obrera. Siempre hay que tener presente nuestras condiciones de vida, porque si no se genera una enorme distancia con la vida de privaciones que está sufriendo el pueblo trabajador.

—¿Cómo tomaron que el Frente Amplio por la Soberanía haya expresado su apoyo al peronismo?

—Es una parte del Frente. Hasta donde sé, Carlos Del Frade nos vota a nosotros. Así que creo que hay que clarificar este punto. Luego, me parece que muestra una incapacidad de todo un sector de superar una experiencia que a ellos les ha dejado muchas veces en pampa y la vía. Es la reincidencia del concepto “unidad a cualquier costo”. Así terminaron unidos a Armando Traferri, que es un mafioso ligado al juego clandestino para lavar dinero del narcotráfico. No lo digo yo, lo dice la Justicia. Me parece que no es el camino juntar elementos para lograr la unidad. La unidad se va a conseguir desde abajo, con los trabajadores y discutiendo nuestros reclamos urgentes. Estos acuerdos por arriba lo único que hacen es seguir degradando la imagen que tiene la población sobre los políticos, porque finalmente se ve cómo gente que era antiperonista terminan con el peronismo y los que no eran peronistas terminan siendo la cabeza de esa lista. En este cambalache lo único que se procesa es la incapacidad de estos partidos para realmente organizar una salida de los trabajadores a la situación del país.

—Una amenaza a la agenda de derechos, o de visión de país, como la que representaría Milei, ¿no debería unir a la oposición?

—Sí, pero con un programa de salida, no con un programa de adaptación a la derecha. La CGT no paró ni por la proscripción de Cristina Kirchner. El peronismo se movilizó por la domiciliaria, ni siquiera para tumbar el fallo. Me parece que hay una fuerte adaptación a la derecha, no por un problema ideológico sino porque ellos quieren representar al sector social que hoy gobierna con Milei. Lo dejó claro Cristina cuando dijo “ya me van a venir a buscar”. No se lo decía a la gente que marchó por ella, le hablaba a los banqueros, a los usureros internacionales, al FMI y a todos los sectores que son los verdaderos dueños del poder en Argentina. Hoy todos esos están con Milei y, evidentemente, prefieren que no esté Cristina en el escenario cuando este gobierno fracase. Esa conducción está buscando más interpelar a esos sectores de poder que convocar a los trabajadores a un nuevo 17 de octubre para tirar abajo a este gobierno.

—¿Cómo convive ese acompañamiento a Cristina marchando en la plaza, con las críticas contundentes a la lista de Monteverde, donde está el PJ que preside Cristina a nivel nacional? 

—Desde el Frente de Izquierda estamos en contra del fallo de la Corte Suprema. Tenemos en claro que es un fallo político que busca proscribir a una importante líder de la oposición y que tiene un carácter profundamente unilateral. Este no es el principio del fin de la impunidad: esto empieza y termina en Cristina Kirchner. Es muy claro que se está usando el Poder Judicial para definir cuestiones electorales, que debiera poder definir la ciudadanía. Desde ese lugar, la izquierda defiende las libertades democráticas y estamos en contra de que la Justicia defina el escenario electoral en la Argentina. Dicho esto, tampoco tenemos duda de que hubo hechos de corrupción muy graves en el kirchnerismo. Nosotros somos compañeros de Mariano Ferreyra y sabemos lo que fue la defensa de los negocios con el ferrocarril a través de patotas sindicales del peronismo, que respondían en ese momento a Cristina Kirchner. Pese a eso, entendemos que este fallo va en otro sentido. Desde ese lugar nos paramos como Frente de Izquierda a decir lo que hay que decir, y eso no significa darle apoyo electoral a una fuerza que también es responsable de la crisis de la Argentina.


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