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Sociedad

El mundo hoy: cuatro imágenes para una película de terror y un bonus track

El escritor Mark Twain afirmó que la historia nunca se repite, pero a veces rima. En el actual contexto global no hay una sola rima en donde referenciarse. No tenemos una sola imagen histórica a la que recurrir para trazar un paralelismo con el hipercomplejo, inestable e incierto orden internacional que estamos atravesando. La coyuntura global internacional parece condensar en su vertiginosa dinámica cuatro momentos históricos. Advertencia: “los alocados años veinte” —período de prosperidad económica— no están entre las imágenes, para el pesar de muchos analistas que proyectaban que la postpandemia iba a traer aparejado un boom de bienestar parecido a los años dorados. 

Como bien señaló Nicholas Mulder en una publicación del Fondo Monetario Internacional, hay que remontarse a los años de 1930 para encontrar una economía del tamaño de Rusia bajo un conjunto de restricciones y sanciones comerciales y financieras semejantes. Pero a diferencia de lo que sucedió con Italia y Japón hace más de ochenta años, Moscú es un jugador central en el mercado energético, de granos y fertilizantes. Asimismo, la economía internacional está mucho más integrada. El comercio de bienes en 1930 era del 10 por ciento del PBI global, en la actualidad es de más del 50 por ciento. El paquete de sanciones de la Sociedad de las Naciones a Italia y Japón se dieron en un contexto de relativa autarquía, las sanciones a Rusia se dan en un contexto de globalización. 

A su vez, el sistema internacional actual tiene vestigios de la competencia estratégica y tecnológica entre Estados Unidos y la Unión Soviética en los años cincuenta y sesenta. La rápida convergencia de Beijing en sectores claves de la Industria 4.0 (semiconductores, inteligencia artificial, 5G, Big Data, etcétera) ha sido denominada como un “momento Sputnik” para Washington, en relación a la percepción de que hay un competidor estratégico que está a la delantera en la innovación productiva. Investigadores del Belfer Center de la Universidad de Harvard en la obra The Great Tech Rivalry: China vs the U.S, han evidenciado empíricamente la pugna tecnológica que se viene desarrollando entre actores públicos y privados de ambas naciones. Esta dimensión es la variable estructural de la rivalidad estratégica de las superpotencias no solo por los beneficios económicos de las firmas involucradas sino también por las implicaciones en el campo militar. Ahora bien, mientras que las economías estadounidense y soviética estaban desacopladas, la interdependencia económica entre Washington y Beijing es un pilar de la actual globalización. Una mayor autosuficiencia en estos sectores estratégicos tiene importantes costos para las empresas y consumidores.

Adicionalmente, Niall Ferguson explica que el período histórico más parecido a los tiempos que corren son los años setenta del pasado siglo. Errores en la política monetaria y fiscal de Estados Unidos provocaron el fuerte aumento de las expectativas inflacionarias que derivaron en un período de estanflación de la primera economía del mundo. En aquel momento —como en la actualidad con la invasión de Rusia a Ucrania— un shock geopolítico (la guerra del Yom Kippur de 1973) agregó disrupciones en la oferta de petróleo profundizando la crisis de precios. Como bien señala el historiador británico, la traumática salida de Saigón en 1975 generó un fuerte deterioro del liderazgo global de los Estados Unidos, simbólicamente semejante a la caótica salida de Afganistán el año pasado.

Por último, la velocidad del endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal de EEUU tiene un antecedente con la suba de tasas promediando la década de los noventa (1994/1995), la primera en un contexto de plena globalización financiera. En aquellos años se sucedieron como efecto cascada crisis financieras y defaults en distintos mercados emergentes muy vulnerables y endeudados. Hoy los casos de Sri Lanka y Pakistán no parecen ser los únicos que veremos en relación a una cesación/renegociación de sus compromisos externos. El Salvador, Ucrania, Egipto, Ghana, Ecuador, Nigeria, Kenia, y por supuesto la Argentina, encabezan la lista de países que tienen mayores riesgos financieros. Una ola de defaults de emergentes no puede descartarse. 

En síntesis, las cuatro imágenes del siglo XX explicitadas muestran la configuración de una película de terror en el escenario internacional. No se vaya querido lector/a, este no es el final del artículo. Como en aquellas películas en que después de los créditos aparece una última escena, hay un bonus track. Estamos comenzando a ver los primeros instantes de una foto que agrega un grado de incertidumbre y dificultad para la gestión de las disruptivas tendencias globales. La inédita ola de calor en toda Europa con récords de temperaturas jamás registradas evidencia que los efectos del cambio climático ya son palpables. Afectación sobre infraestructura crítica (suministros eléctricos), incendios incontrolables, impactos en las áreas cultivables, desplazamientos migratorios serán cada vez más frecuentes en todo el globo. Los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) son cada vez más categóricos sobre los efectos del calentamiento global. En el contexto actual de la yuxtaposición de las cuatro imágenes señaladas, las metas para alcanzar la transición energética parecen cada vez más difíciles de lograr. Ahora sí, ya se puede levantar del cine, si es que ha logrado superar el shock de lo que acaba de ver. 


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