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Informe

El recorte de aportes nacionales para medicamentos llegó al 55 % en 2025

Los recortes en el envío de medicamentos del Programa Remediar por parte del gobierno nacional encendieron una señal de alarma: el Ministerio de Salud de Santa Fe informó que la reducción fue del 55 % durante el 2025, lo que se traduce en casi 5 mil botiquines menos que el año anterior. Esta decisión impacta directamente en los centros de salud y hospitales ya que las cajas contienen analgésicos, antibióticos y otros fármacos esenciales para la atención primaria. También se interrumpió el envío de insumos para la salud sexual y reproductiva, al punto que durante el año pasado no se recibieron preservativos, lo que obligó al Estado provincial a realizar compras para sostener las políticas de prevención. 

La ministra de Salud de Santa Fe, Silvia Ciancio, aseguró que se trata de un escenario inédito para la historia sanitaria del país: “No teníamos planificado que íbamos a sufrir la cantidad de recortes, ajustes y sobre todo la imprevisibilidad con respecto a la provisión de medicamentos que históricamente hizo el gobierno de la Nación a las jurisdicciones provinciales”, admitió la funcionaria. En números, la cantidad de tratamientos alcanzó los 922.426, casi un millón menos que en el 2024. “Esas cajas de Remediar contienen ibuprofeno en suspensión para tratar la fiebre en los niños, los comprimidos de paracetamol, amoxicilina que se utiliza para patologías bacterianas”, detalló. 

Para reemplazar esas faltantes, la administración provincial invirtió más de 7 mil millones para la compra de antihipertensivos, antibióticos pediátricos y para adultos, antialérgicos, vitaminas y hormonas, entre otros, y para el 2026 esa cifra supera los 17 mil millones de pesos. No obstante, también se registró una merma considerable en otras áreas sensibles de la salud pública como el caso de los trasplantados, cuyo presupuesto sufrió una poda del 40 %. Para los tratamientos de personas con cáncer, el Ministerio de Salud de la Nación rechazó el 63 % de las solicitudes de cobertura del Banco Nacional de Drogas Especiales. 

Como casos testigos, Ciancio informó sobre dos situaciones: un paciente de tres años con diagnóstico de leucemia aguda del Hospital Orlando Alassia de Santa Fe al que le fue rechazado un medicamento que finalmente compró el gobierno provincial, y un hombre con diagnóstico de hemofilia del Hospital Alejandro Gutiérrez de Venado Tuerto que corrió la misma suerte. En todas las situaciones, la administración provincial acusa falta de comunicación por parte de la cartera sanitaria nacional que conduce Mario Lugones y le reprochan también demoras y falta de respuestas concretas. 



Sobran antiparasitarios, faltan anticonceptivos 

En cuanto a los recortes ejecutados por el gobierno de Javier Milei, la experiencia en el territorio confirma lo que denuncian las autoridades provinciales. Andrea Montaner, directora del Centro de Salud Ceferino Namuncurá de la zona oeste de Rosario, asegura que en los últimos dos años se produjo una reducción significativa tanto en la cantidad como en la variedad de medicamentos enviados por el programa: “Se redujo drásticamente el número de cajas y nosotros seguimos haciendo cada vez más recetas. Hoy sobran antiparasitarios y faltan medicamentos para enfermedades crónicas como la diabetes o hipertensión”, explicó la médica. 

Además, se discontinuó la entrega de preservativos y pastillas anticonceptivas, revelando la orientación ideológica del ajuste: “Los anticonceptivos los mandan a cuentagotas, cada tres meses más o menos. A veces te manda solo un método, por ejemplo pastillas y no inyecciones, lo que reduce el espectro de posibilidades de prevención”, señaló. Para la profesional, la administración libertaria “subestima a la población como si sólo hubiera que desparasitarla” y limita la posibilidad de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo. 

El deterioro económico también generó un aumento de la demanda de atención en los centros de salud. Según Montaner, cada semana se abren  entre 10 y 15 historias clínicas nuevas de personas que antes tenían obra social o empleo formal y ahora recurren al sistema público. A eso se suma el aumento en los problemas de salud mental vinculados a la dificultad de sostener un proyecto de vida por la falta de perspectivas. Si bien la mayoría de los espacios cuenta con atención psicológica y psiquiátrica, se presentan problemas para sostener tratamientos prolongados y derivaciones a niveles de mayor complejidad. 

La médica también advierte un aumento de problemas de salud vinculados a las condiciones sociales. Por un lado, se observan más casos de pacientes descompensados por diabetes o hipertensión, relacionadas especialmente con cambios en la alimentación producto de la crisis económica, y por otro lado, destaca la reaparición de enfermedades como la tuberculosis, históricamente asociadas a la pobreza, la malnutrición y el hacinamiento. 



Un ejemplo de articulación

Desde su creación en el año 2002, el programa Remediar fue una herramienta clave para garantizar el acceso a los medicamentos en la población sin obra social o prepaga. En Rosario, su impacto fue moderado en comparación con otras regiones del país debido a la existencia de una red sanitaria municipal consolidada en los años de Hermes Binner. “Nosotros teníamos la posibilidad de discutir qué medicamentos incorporar y cuáles no en función de la realidad local, pero puedo decir que era un ejemplo concreto de articulación entre un programa nacional y la realidad local”, aseguró Leonardo Caruana, actual concejal y ex secretario de Salud municipal entre 2013 y 2023. 

Para el médico, la compra centralizada por parte del Estado nacional permitía reducir costos y garantizar un volumen constante de drogas que iban destinadas a los sectores más vulnerables. “No era un programa enlatado, pudimos cogestionarlo, transformarlo y complementarlo con lo nuestro. Podíamos mover medicamentos de un centro de salud a otro para evitar vencimientos y usarlos donde más se necesitaba”, recordó. Además, esto permitía a las autoridades locales comprar fármacos más específicos, de segundas y terceras líneas, ampliando el espectro de tratamientos disponibles. 

El programa también favoreció la producción pública de medicamentos; el Laboratorio de Especialidades Medicinales (LEM) propiedad del municipio rosarino, y el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) del Estado provincial, tenían la posibilidad de participar en licitaciones para abastecer al Remediar, lo que implicaba que medicamentos producidos localmente podían distribuirse en todo el país. 

“Si uno revisa el discurso del presidente desde que asumió, creo que no dijo nunca las palabras salud pública”, afirmó el concejal. En ese marco, interpretó que los recortes al Programa Remediar responden a una mirada económica sobre el sistema sanitario: “No puedo pensar otra cosa que no tenga que ver con una mirada de racionalización, entendiendo que el gobierno nacional piensa que la salud es un gasto”, señaló.



Historia de una política pública 

Con la firma de Ginés González García —entonces ministro de Salud bajo la presidencia de Eduardo Duhalde—, el Remediar surgió como respuesta a la profunda crisis económica y social que atravesaba la Argentina tras el colapso del 2001. Su objetivo fue garantizar el acceso gratuito a medicamentos esenciales para la población que se atendía en el primer nivel de salud. La iniciativa buscó dar una respuesta rápida a una situación crítica: millones de personas habían quedado sin trabajo y, con ello, sin acceso regular a tratamientos médicos.

El programa se estructuró a partir de la distribución de botiquines con medicamentos esenciales a miles de centros de salud de todo el país. Desde el Ministerio de Salud de la Nación se realizaban compras centralizadas de grandes volúmenes de fármacos, lo que permitía reducir costos y asegurar una provisión continua para la atención de las patologías más frecuentes como infecciones, hipertensión, diabetes o problemas respiratorios. 

Con el paso de los años, el programa se consolidó como una de las principales políticas públicas de acceso a medicamentos en el país y fue ampliando su alcance mediante distintas etapas y reformulaciones. Evaluaciones de organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud destacaron su impacto en la reducción de barreras económicas para acceder a tratamientos básicos y en el fortalecimiento del primer nivel de atención. 


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