Connect with us

Hi, what are you looking for?

Política

Germán Martínez, un componedor para los tiempos difíciles del Frente de Todos

Los sucesos clave del apasionante thriller de suspenso que es la política argentina suceden por sorpresa, nadie los previó. El rechazo explícito de Máximo Kirchner al principio de entendimiento entre el Fondo Monetario Internacional y el gobierno por el dramático endeudamiento de 2018 sacudió el verano; su renuncia a la jefatura del bloque del Frente de Todos (FdT) de la Cámara de Diputados tensionó al extremo la convivencia interna en el oficialismo, pero la nominación —también impensada— del sucesor, el rosarino Germán Martínez, abre una expectativa verosímil para que el peronismo, a pesar de los pesares, continúe unido. Todo sucede como una ráfaga, y lo que parecía una novedad, el anuncio presidencial por el principio de entendimiento con el FMI de hace una semana, envejeció.

Germán Martínez, fogueado en la Cámara de Diputados junto a Agustín Rossi desde el inicio mismo de la etapa kirchnerista, se ganó un lugar con apenas dos años de mandato a fuerza de trabajo riguroso, equilibrio y austeridad en sus posicionamientos políticos: un componedor entre el kirchnerismo y Alberto Fernández; justo lo que necesita el presidente en estas horas.

No llegó a la cima del bloque del FdT por haber dividido caminos —tal vez definitivamente— con la lista interna que promovió Cristina Kirchner en Santa Fe (y que resultó ganadora): su trayectoria dentro del kirchnerismo por más de una década lo coloca en un sitio difícil de escindir de esa corriente política.

Agustín Rossi y Germán Martínez

A la vez que su acercamiento ostensible con un proto “albertismo” todavía débil y de incierto futuro, que sueña con un sueño frustrado para muchos desde 2003 hasta hoy, el fin de la era “Cristina”, lo coloca justo en ese puente de transición que un sector del peronismo buscará recorrer para llegar a un nuevo escenario en 2023.

Cuando el rosarino expresó, al momento de aceptar el cargo, “Máximo Kirchner es irremplazable”, mostró su perfil austero y políticamente adecuado para el momento, y a la vez clarificó: la representación de esa impronta kirchnerista ya no estará en la cúpula oficialista de la Cámara de Diputados Aunque el sueño del incipiente albertismo es un mundo con Cristina y Máximo fuera de la escena principal, la realidad se empeña por ahora en señalar lo contrario: la llegada de Martínez será, con todo, garantía de articulación seria y sostenida para evitar lo peor, la división del bloque mayoritario.

Desde el Instituto Patria ven la designación del rosarino —licenciado en Ciencia Política y graduado como técnico en el Colegio confesional San José de la calle Presidente Roca— como una apuesta responsable del presidente en el sentido de promover a un “no” cristinista (anticristinista, sin más, califican otros), dueño de un auténtico talento para suturar el maltrecho barco del FdT, y evitar que se hunda antes de tiempo.

La diferencia conceptual entre el kirchnerismo que expresa Máximo Kirchner, y que sería una vulgaridad suponer que se trata de una posición “personal” del hijo de la expresidenta, y aquello que desde ahora podría denominarse albertismo, radica en la creencia o no, de que con el acuerdo con el FMI la base del electoral del FdT puede recomponer sus condiciones de vida en los próximo 20 meses, y de ese modo volver a votar al peronismo en 2023 como lo hizo en 2019, y que luego defeccionó (por más de cuatro millones de votos) en 2021.

Martínez le dijo a Suma Política que el acuerdo con el FMI “abre una ventana de oportunidad” que la Casa Rosada deberá aprovechar. Y que personalmente trabajará para eso. El diputado rosarino ahora presidente del bloque del FdT recordó ante este medio que en 2009 y en 2013 el por entonces Frente para la Victoria “también perdió cerca de cinco millones de votos, que luego en gran medida recuperó en los turnos presidenciales posteriores”.

La vocación componedora de Martínez se expresó de un modo indubitable, en uno de sus primeros gestos políticos. Justo en el momento en que Sergio Massa lo llevó al despacho con Alberto Fernández, el martes pasado, para concretar su nombramiento, el legislador rosarino les anunció (a Massa y a Fernández) que se encargaría personalmente de hablar con Omar Perotti para imponerlo de la novedad. Así lo hizo, se levantó de la mesa, se retiró cuatro pasos de la escena, y en pocos minutos le expresó la novedad al gobernador provincial, a la vez que le propuso deponer toda diferencia y optimizar el vínculo en beneficio de la provincia de Santa Fe.

Desde el Instituto Patria auguran que las diferencias conceptuales alrededor del acuerdo con el FMI seguirán saliendo a la luz en las próximas semanas, aunque descartan cualquier plan para “voltear” con los votos el memorándum con el FMI, cuando llegue al recinto.

Cristina no saldrá a explicar si le dijo a Máximo que se baje o no de la jefatura del bloque; su intención no será vaciar de poder el tramo que queda del gobierno de Alberto, aunque sí dejar en pie las bases discursivas para la batalla política que viene: que desde ya no sucederán desde los muros del Palacio hacia dentro. La suerte política del FdT radica en la mejoría o no de la vida de los millones de argentinos que transitan normalmente lejos del Palacio legislativo. Y Cristina y Alberto lo saben.

Nota relacionada

Facebook comentarios

Autor

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar