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[Hidrovía] Santa Fe capital reclama su lugar en la discusión: “Llegó el momento de mirar hacia el norte”

La ciudad de Santa Fe reclama por estos días a viva voz —a través de entidades que representan al sector empresarial— una consideración mayor en el universo que significa la Hidrovía Paraguay Paraná. Lo hace en un contexto particular: a fin de mes fenece el contrato de concesión para las obras de dragado, señalización y balizamiento del Sistema de Navegación Troncal (cuyo adjudicatario es el holding belga Jan de Nul) y se ilusiona con un viejo anhelo: reactivar definitivamente su puerto. Si bien en los papeles está escrito que la extensión de la Hidrovía es desde el Río de la Plata hasta Confluencia (en el kilómetro 1.238 del río Paraná), lo cierto es que hasta el momento —desde su puesta en marcha en 1995— las mejores obras, los intereses y el desarrollo económico se centraron, mayoritariamente, en el tramo comprendido entre el gran estuario argentino y Timbúes. En esa zona la Hidrovía fue determinante para el desarrollo de poblaciones y la apertura de poderosos y modernos puertos. En tanto, desde Timbúes al norte parecen estar las asignaturas pendientes. Y al norte de Timbúes está la ciudad de Santa Fe.

En este marco, de cara a una nueva adjudicación de la concesión, se explican las declaraciones que formuló a Suma Política, de manera categórica, Ulises Mendoza, presidente de la Bolsa de Comercio de la ciudad de Santa Fe: “Llegó el momento de mirar hacia el norte. Estamos esperanzados, esta es una oportunidad muy grande que se nos abre —se explayó—. Ahora tenemos que trabajar mirando hacia el norte, porque el sur lo tenemos abierto, y mirar hacia el norte implica también entablar conversaciones de tráfico con Brasil, donde las barcazas juegan un rol importante. También observar que se empieza a desarrollar Barranqueras en Chaco, con su impronta. En definitiva, hacer la Hidrovía federal que tanto soñamos y necesitamos”, dejó en claro Mendoza.

El tono de este empresario no es una súplica; es más bien una exigencia que la Bolsa de Comercio que representa ha decidido formular a la dirigencia política nacional y provincial: el 4 de marzo pasado, la Mesa de Entidades Productivas de la Ciudad de Santa Fe (que la Bolsa integra) cursó una carta al ministro de la Producción de la Provincia, Daniel Costamagna, en la cual planteó cuatro necesidades básicas para la capital provincial y su zona de influencia, ante la inminencia de una nueva concesión de la Hidrovía:

  • Incrementar el dragado a 33 pies de profundidad hasta el puerto de Santa Fe (actualmente es de 25).
  • Incorporar en el nuevo contrato el dragado, señalización y balizamiento del canal de acceso a ese puerto.
  • Mantener la tarifa plana, porque ello sostiene “un sistema virtuoso favorecedor del desarrollo agropecuario del interior del país”.
  • Extender la concesión hasta Confluencia, lo que permitirá “un desarrollo federal e integrado del país”.

El documento dirigido a Costamagna, que también llegó a los escritorios del Ministerio de Transporte de la Nación (la cartera que lidera el proceso de la nueva concesión) fue escrito apenas días después de haberse celebrado en Rosario, el 22 de febrero pasado, el Consejo Federal de la Hidrovía, donde la Bolsa de Comercio de Santa Fe, por vez primera, fue invitada: “En realidad fue una sorpresa ser convocados, como Bolsa de Comercio de Santa Fe. Siempre hemos estado con ese compromiso histórico de poder reactivar nuestro puerto; apoyamos desde ya toda iniciativa en ese sentido, y acompañamos y ponemos a disposición los servicios de nuestros modernos laboratorios que tenemos allí. Ahora tenemos que poder avanzar hacia un cronograma”, indicó Mendoza.

La convocatoria a dicha reunión y el posterior documento hecho público parecen haber sido motivadores de una actitud más enérgica y pública de la dirigencia empresarial de la ciudad de Santa Fe para aprovechar los beneficios económicos de la Hidrovía. Cobra así esperanzas el viejo sueño de reactivar el puerto de la capital provincial y convertirlo verdaderamente en la última escala del tráfico fluvio-marítimo que sube por el Paraná. La Sociedad Rural, la Unión Industrial, la Cámara de Comercio Exterior, la Cámara Argentina de la Construcción, el Centro Comercial y la Asociación de Dirigentes de Empresa son las entidades de la capital santafesina que, junto a la Bolsa de Comercio, conforman la llamada Mesa de Entidades Productivas y que trabajan en favor de ese proyecto.

“La ciudad de Santa Fe necesita tener un puerto activo al servicio de la pequeña y la mediana empresa —aseveró Mendoza—, que les permita a éstas mejorar su competitividad e insertarse a costos razonables en el mercado global. Nosotros miramos un poco más al norte, queremos empezar por poner en movimiento lo que tenemos para después, en algún futuro no muy lejano, poder avanzar en la posibilidad de otros nuevos puertos. Este de Santa Fe es el último puerto que tiene una salida al mar en la Hidrovía”, detalló.

Ahora la ciudad de Santa Fe y su región se sienten incorporadas a la discusión de la Hidrovía. “No estábamos adentro, se fueron agregando otros actores y eso me parece muy bien —dice Mendoza—. Aquí nos estamos jugando el futuro de la navegación fluvio-marítima, de aquí hacia el norte, para los próximos treinta o cuarenta años”.

Para el titular de la Bolsa de Comercio de Santa Fe “hay una posición a nivel provincial que está fortalecida: los puertos de Rosario —dice— ya tienen un desarrollo de punta y lo que queremos es complementar el resto para dar apoyo. Rosario tiene un polo que nosotros como santafesinos debemos fortalecer, porque por ahí sale la mayor cantidad de divisas que ingresan al país: la salida de granos es ingreso de dólares. De manera que ahora —añade— hay que fortalecer la parte norte, donde tenemos un campo de acción muy grande, sobre todo con los países limítrofes como Brasil, Paraguay, y Uruguay mismo”.

La reactivación del puerto santafesino es para Mendoza una especie de oportunidad única en la hora actual e interpreta que, por el contrario, si ocurre una nueva postergación, podría traer mayor estancamiento: “Hoy estamos ante un acontecimiento histórico, que puede marcar un antes y un después y que nos posicionará como una ciudad con alternativas de crecimiento y desarrollo para un futuro esperanzador. O, de lo contrario, nos sucederá lo mismo que a numerosos pueblos y ciudades cuando dejaron de funcionar los ferrocarriles, y seguramente no tendremos las mismas oportunidades que el resto de las ciudades que se verán beneficiadas con el nuevo contrato de la Hidrovía. Es por ello que llamamos a la reflexión y a la acción a nuestras autoridades ejecutivas y legislativas, tanto municipales, provinciales y nacionales”, explicó.

La reactivación del puerto santafesino sería además un acierto estratégico en materia de infraestructura, ya que coincidiría con la conclusión del plan ferroviario Circunvalar, unos sesenta kilómetros de vías férreas renovadas que unirán el norte de Santo Tomé con Laguna Paiva, sin entrar a la ciudad. “Ese ferrocarril nos va a empezar a desarrollar fuertemente el comercio y tenemos que tener en cuenta que nuestra ciudad se encuentra en un punto estratégico en la Hidrovía Paraguay Paraná y en el Corredor Bioceánico Central Porto Alegre-Coquimbo. El ferrocarril está corriendo, pero va a ampliar mucho más su poder de cargas, va a triplicar o cuadruplicar lo que están transportando en estos momentos”, dijo Mendoza.

¿Y cómo está hoy el puerto de Santa Fe, Ulises Mendoza?

—Es un puerto que tiene una estructura activa, con una playa de contenedores que hemos pedido al gobierno se ponga en funcionamiento bajo un sistema de licitación. Esta terminal de agro graneles que está en el puerto de Santa Fe puede abrir sus puertas a la provincia de Córdoba y otras vecinas, como Santiago del Estero. Tenemos un convenio suscripto con el gobierno de Córdoba desde hace muchos años, para darle a esa provincia un espacio que pueda disponer en el puerto, porque también necesita una salida al mar. Para pasar luego, en un futuro, a ser un puerto de aguas profundas, aunque cuando usted comienza una casa hay que empezar por los cimientos. Esta es una de las obras más grandes que se podrían desarrollar, un caudal de posibilidades que nos abre puertas de todos lados: todo lo que se produce en nuestro norte podría salir por aquí con un costo bajo porque la vía fluvial, con esta autopista del río, tiene un costo bajo y además estaríamos cuidando el medio ambiente frente al tráfico de camiones.

¿Cómo evalúa el papel del gobierno santafesino actual en el tema?

—Hemos tenido muy buena recepción. Seguimos trabajando desde la Bolsa con el Ministerio de la Producción. Y también con la Bolsa de Comercio de Rosario. Debemos entender que tenemos que trabajar entre todos para alcanzar los objetivos soñados. Dejarnos de tantas rivalidades y mezquindades. Ya sea en la parte privada como en la pública. Ahí está el secreto de este camino que debemos transitar, que a veces a los argentinos nos cuesta un poco. Debemos ser más prácticos y sintéticos, y entender de una vez por todas que nuestro ingreso de divisas está ahí: en lo que producimos. Tenemos que ser inteligentes para aprovechar esta Hidrovía que nos ha mandado Dios, desde Misiones hasta la salida al mar… También ser muy cautos y revisarla en forma periódica para ir corrigiendo, porque los controles de tráficos deben ser fundamentales para que no se ingresen otras cosas que no corresponden al comercio…

Para ustedes es fundamental que la nueva concesión incluya los trabajos de dragado del acceso al puerto de Santa Fe…

—Sí. Nosotros tenemos una draga aquí en Santa Fe, pero el último dragado nos costó trescientos mil dólares… Ese dragado tiene que estar contemplado en el trabajo de la adjudicataria. Por nuestra cuenta hemos establecido un amarradero en Santa Fe, sobre el Paraná, para poder sacar las barcazas y entonces los convoyes que vienen desde el Paraguay hacen escala allí, dejando el convoy en las márgenes del Paraná, ingresan a nuestro puerto, retiran las barcazas que tenemos y siguen viaje. Eso es un paso bastante importante que hemos dado. Tenemos además que dotar al puerto de todo lo necesario para que funcione, ir formando la mano de obra. Nos alientan estas exportaciones de maíz partido que estamos realizando y crecen cada día. No debemos olvidar que el mundo nos va a empezar a comprar calidad y tenemos que trabajar duro para eso.

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