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Política

[Interna del PS] Di Pollina: “Resistimos a los sectores conservadores que están incidiendo en nuestro partido”

Sin rodeos, Eduardo Di Pollina afirma que “hay una derechización” del Partido Socialista (PS), al que pertenece y del cual disputará la presidencia en las  elecciones internas que se realizarán este domingo en todo el país. El ex diputado provincial considera necesaria una renovación y democratización del partido, y con esas consignas se enfrenta en las urnas con Mónica Fein, ex intendenta de Rosario, y con el legislador porteño Roy Cortina.

La lista “Socialismo en Movimiento”, que a nivel nacional encabeza la ex intendenta de Rosario, tiene el apoyo de los ex gobernadores de Santa Fe Antonio Bonfatti (actual presidente del PS) y Miguel Lifschitz. Pero para Di Pollina no hay matices, ambos representan el giro del partido hacia posiciones e ideas más conservadores que considera antagónicas al PS.

Di Pollina integra la lista “Convergencia Socialista” junto con la ex ministra de Educación provincial Claudia Balagué, el ex concejal Miguel Cappiello y la dirigente porteña Julia Martino. Su identificación con el socialismo se dio a una edad muy temprana, cuando todavía era estudiante secundario, como resultado tanto de sus lecturas literarias y de teoría política como del interés que le despertaban la masividad de otros partidos como el justicialista. Al llegar a la universidad, en la facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas de Rosario, encontró la forma de militancia orgánica que estaba buscando y se sumó al brazo estudiantil del PS en la agrupación 15 de Junio.

Eran los años de recuperación democrática, cuando la actividad política se extendía en las universidades rosarinas y del país. Para el candidato a la presidencia del PS fue su primera experiencia militante y «una verdadera escuela política». De este proceso Di Pollina se detiene en una corriente del partido: el socialismo popular. El partido es hoy la fusión de esta corriente con el socialismo democrático. El candidato recuerda en la charla a los dirigentes Guillermo Estévez Boero, Ernesto Jaimovich y Héctor Cavallero.

«Veía que el socialismo se había divorciado en tiempos anteriores de los sectores populares y lo había llevado al ostracismo por un error de lectura de la realidad y por una resistencia a determinados aspectos de la vida política nacional. En cambio el socialismo popular vuelve a interpretar correctamente esa realidad y lo ubica en el lugar que correspondía: al lado de los trabajadores, sectores populares y las mayorías nacionales. Esa vinculación de la izquierda con los sectores populares me convence total y absolutamente de sumarme al PSP». Sus inquietudes de entonces no están tan lejos de sus denuncias de hoy, en su presentación para ser presidente del partido nacional en el que pueden votar alrededor de 35 mil santafesinos.

Recuperás la postura del socialismo popular de los ochenta. Desde entonces ¿qué cambió? ¿qué lectura hacés de la conducción hoy del partido?

—Justamente en los últimos años el partido está atravesando una crisis importante y hay un debate puertas adentro sobre el lugar que el socialismo debe ocupar. Primero hay una crisis de funcionamiento orgánico y de la participación plena de las y los militantes, de los afiliados. Si algo nos ha caracterizado históricamente es que las decisiones políticas de trascendencia, las políticas de alianzas o demás, siempre fueron tomadas con una plena participación en sus congresos partidarios. Recuerdo algunos que duraban dos o tres días. Se debatía todo. Esa tradición con el tiempo se comenzó a perder, se fue reduciendo la participación de las y los militantes, de los afiliados y los congresos pasaron a ser meros trámites burocráticos. Los cuerpos orgánicos de conducción política prácticamente dejaron de tener debate político y todo eso llevó a una situación de decadencia de nuestro partido que se manifestó claramente en las participaciones que ha tenido en los últimos años. Siempre en nuestro partido lo electoral se reflejó en la inserción, el debate y la vida política que tenía el socialismo. Eso nos permitió pasar de ser un partido pequeño a principios del 83 a ser un partido que gobernó casi 30 años Rosario y en tres períodos la provincia de Santa Fe. Fue producto de toda esa vida que tenía el partido, cómo fue progresando y cómo se fue insertando en la realidad. Fue una construcción colectiva. Todo eso lo perdimos y a medida que eso ocurrió las decisiones políticas se fueron tomando en otro ámbito que no era el partido. Empezaron a responder a intereses personales más que a intereses políticos partidarios. Esto nos llevó a una fuerte confrontación política hacia dentro, nosotros entendimos que era necesario y urgente una democratización del partido, todas las federaciones y a nivel nacional. Es la manera de comenzar un nuevo tiempo, de que el partido se sacuda y pueda volver a recuperar esa vida que alguna vez tuvo. Tiene que haber una revitalización de sus cuerpos orgánicos. Las políticas de alianzas las van a tener que definir las compañeras y compañeros, tanto sobre Santa Fe como el país. Con la irrupción de Convergencia a nivel nacional y de Bases a nivel provincial el partido volvió a funcionar. En medio de la pandemia empezamos a tener videoconferencias cada 15 días con personas de todo el país que de otra manera no hubieran podido participar. La gente se empezó a identificar y crecimos muchísimo.

¿Cuáles son esas decisiones que decís que se tomaron más en términos personales que partidarios?

—En ciudad de Buenos Aires quien encabeza una de las listas [“Puralismo federal”] es Roy Cortina, que llegó a un arreglo con Rodríguez Larreta y Macri en las elecciones del 2019. Es el camino exactamente contrario a lo que debe hacer el partido socialista. Nosotros pertenecemos a otro espacio, el partido socialista nació en defensa de los trabajadores, los sectores populares y las mayorías nacionales. Ese es nuestro lugar y está en la antípodas de esa oligarquía local que hoy le llaman establishment o corporaciones pero que siempre representaron a lo largo de la historia lo mismo: los intereses de la minorías nacionales.

Y en Santa Fe el propio Miguel Lifschitz, que apoya la lista de Fein, está queriendo construir un proyecto político parecido, y en estos días se reunió con Torres Del Sel y con diferentes dirigente del Pro, de Cambiemos, en esto de construir ese frente de frentes. Es querer juntar el agua con el aceite porque el socialismo no tiene absolutamente nada que ver con ese proyecto político. Estas dos listas, una encabezada por Mónica Fein y la otra por Roy Cortina, representan el mismo proyecto político que es el de esa derecha que nosotros estamos enfrentando porque en definitiva es la derechización del partido. Entonces aquí hay dos proyectos políticos muy claros y antagónicos. Nosotros en Bases en Santa Fe y en Convergencia a nivel nacional reivindicamos una izquierda democrática, la construcción de un espacio político con sectores progresistas.

¿Entonces cómo ves la posibilidad de una política de alianzas? Descartan una con Juntos por el Cambio ¿pero qué pasa con el Frente Todos o con sectores del Partido Justicialista?

—Nuestro límite es el Pro o Cambiemos, están en las antípodas. A partir de allí con los sectores populares, las mayorías nacionales, podemos discutir cuál es el frente o el espacio político del que debe participar el socialismo. Soy un convencido de que este debate lo tienen que dar los militantes. Tenemos que regresar a esa tradición política que hemos tenido siempre que es la del debate político, la construcción de una alternativa política para el país donde participa el socialismo. En la provincia lo mismo pero tiene que ser la síntesis de ese debate colectivo. La realidad del país nos está demostrando que el socialismo tiene un espacio y puede jugar un papel protagónico fundamental en el futuro pero eso lo tenemos que construir y ver cuáles son las posibilidades. Tenemos que discutir muchísimas cosas de nuevo porque si hoy estamos discutiendo en una elección democrática y partidaria que hay sectores que quieren empujar el partido hacia estos sectores de la derecha realmente manifiesta una clara crisis política. La mejor manera de afrontarla es convocar a todos y todas a discutir qué partido queremos y qué políticas de alianzas en el momento adecuado cuando corresponda tenemos que construir. No cabe dudas que lo nuestro tiene que ser la izquierda democrática y que tenemos que construir frentes o espacios políticos con el progresismo, con partidos afines y que eso tiene que ser muy pero muy claro. Aquí no puede haber una confusión como la que nos han empujado en algún momento: Cortina promueve una con Macri y Rodríguez Larreta y Lifschitz terminó promoviendo una fórmula presidencial de Lavagna-Urtubey que es otra expresión de la derecha conservadora. Son dos expresiones que están en las antípodas de nuestro pensamiento y no del personal de cada uno de nosotros sino de la historia del partido socialista. Nosotros resistimos los sectores conservadores que están incidiendo en algunos sectores de nuestro partido.

¿Qué posibilidades ves que tienen esos sectores hoy de conducir al partido?

—No lo sabemos, es muy importante esta elección porque nos va a decir dónde está parada cada una de las propuestas políticas que se presentaron a elecciones. No es definitivo y lo digo aún ganado nosotros porque democráticamente estos sectores van a tener su representación y eso va generar un debate muy importante en el futuro, mucho más cuando tenemos un país en las condiciones en las que está. Sabemos que en el proyecto que encabezó Macri, además de haber devastado el país y haberlo saqueado, están intactas todas sus posibilidades de querer volver a gobernar la Argentina. Desde nuestro punto de vista sería terrible para los argentinos y para la nación. Pero bueno, es el camino que tenemos que recorrer sea cual fuere el resultado del domingo porque es una realidad dentro del partido y ese proceso político lo vamos a tener que abordar. No va a ser sencillo pero tenemos toda la convicción de defender los valores del socialismo.

¿Qué creés que aporta tu carrera legislativa para conducir el partido?

—Tengo la experiencia de haber presidido la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe durante cuatro años, he tenido la posibilidad y responsabilidad de ejercer un periodo como diputado nacional. La experiencia es importante y por supuesto mi candidatura ha sido producto de un consenso político que hubo dentro de Convergencia con la plena participación de compañeras y compañeros de todo el país, opinaron todas las federaciones. Es una enorme responsabilidad, un orgullo y satisfacción a nivel personal. Lo hago con toda la convicción y energía que lo he hecho en toda la militancia a lo largo de toda mi vida. Creo que la experiencia es más que suficiente, he estado en niveles de conducción muchísimas veces y he acumulado esa experiencia, tengo toda la confianza de que  si nos toca presidir el partido tengo la enorme tranquilidad de que lo vamos a poder hacer muy bien.


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