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Política

[Interna del PS] Fein: “Es el tiempo de las mujeres y de las, los y les jóvenes que vengan a plantear nuevos desafíos”

Después de 30 años de gobiernos ininterrumpidos, el Partido Socialista (PS) dejó de estar al frente de la intendencia de Rosario. La última en ocupar el cargo fue Mónica Fein que este domingo disputa el cargo de presidenta del partido y se hace eco de los discursos anti grieta que suenan en algunos sectores de la sociedad argentina. Una suerte de ancha avenida del medio parece ser el camino que propone para que el socialismo vuelva a ocupar cargos de gestión en la provincia y se convierta en una alternativa real a nivel nacional.

Este domingo el PS renueva autoridades luego de que el año pasado se suspendieron los comicios por la pandemia. En la lista que representa Fein confluyen la actual conducción, en manos del ex gobernador Antonio Bonfatti, y el sector del también ex gobernador de Santa Fe Miguel Lifschitz. A pesar de que el actual presidente de la Cámara de Diputados provincial se ha mostrado cercano a establecer puntos de encuentro o alianzas con Juntos por el Cambio, la candidata Fein descarta esa posibilidad.

En 1975 llegó a Rosario a estudiar Bioquímica. Durante la recuperación democrática se sumó a las filas del Movimiento Nacional Reformista (MNR), brazo estudiantil del PS, donde llegó a ser elegida como la primera presidenta mujer del centro de estudiantes de esa facultad. Desde entonces se abrió caminos dentro del partido combinando su vida pública y privada como pudo, con las imposiciones de las lógicas patriarcales ya conocidas.

La ex intendenta de Rosario está convencida del triunfo de su sector, que compite con otras dos listas encabezadas por Eduardo Di Pollina y por Roy Cortina. Sin embargo mira con recelo lo que pueda suceder en Buenos Aires. En Santa Fe pueden votar cerca de 35 mil afiliados aunque temen que las condiciones de la pandemia desalienten la participación. Considera que el partido sigue siendo fiel a sus principios y que lo que requiere es mayor orden.

Desde diciembre de 2019 el PS empieza una nueva etapa cuando deja de ocupar los ejecutivos que gestionó durante tantos años, ¿cómo se redefinió el partido a partir de estos cambios y qué etapa se viene?

—Perder significa tensiones, preguntas, dudas, pero también significa aprender. La democracia es eso. El partido es la herramienta para transformar la realidad y yo quiero una realidad más justa, más igualitaria, más solidaria. La elección es un proceso fundamental para llegar al gobierno y poder cambiar la realidad pero también permite aceptar las reglas del juego y perder y ganar. Esto no es un fracaso, es parte de un aprendizaje. Hubo por supuesto tensiones en el partido que seguramente tienen que ver con esta interna también, con dudas y preguntas. Estoy convencida de que el partido tiene que tener una nueva etapa, obviamente para volver a ser gobierno en Santa Fe que debe ser nuestro objetivo en el marco del Frente Progresista. Pero también, en mi caso, para ser una alternativa nacional. Ese es el desafío que tenemos, romper esta polarización inútil de discutir quién fue peor y quién fue más responsable para llegar a estas cifras donde 6 de cada 10 niños son pobres. Obviamente tenemos idea de esas responsabilidades, pero yo quiero construir un futuro donde esos niños y niñas tengan esperanza, ayudar a construirlo. No somos un partido grande pero sí estamos en todas las provincias, somos una minoría significativa y podemos ayudar a construir esa alternativa.

¿Descartás entonces la posibilidad de alianzas con estos dos polos de los que hablás, Juntos por el Cambio y el Frente Todos?

—Sí, claro, creo que son los responsables de esta situación en la que estamos. No quiere decir que no haya gente valiosa, radicales, peronistas, independientes, que transitaron estos caminos y pueden acompañar una alternativa progresista en Argentina. Como están dados los hechos hoy, el polo solo fomenta la existencia de debates sobre el poder sin discutir los problemas de los argentinos. Los polos dejan como está el status quo, no lo cambian y nosotros queremos cambiar el status quo. Lo queremos cambiar para las mujeres, las diversidades, para las niñas y los niños, para los trabajadores y trabajadoras, para los que no tienen trabajo.

¿Cómo ves las demás listas para este domingo?

—Estoy convencida de que vamos a ganar nosotros y nosotras. Obviamente tienen su peso, sobre todo Roy Cortina que ha hecho una alianza con Rodríguez Larreta y que en provincia de Buenos Aires tiene apoyos y es una provincia muy grande. Estoy convencida de nuestro desarrollo, hicimos una lista muy federal, hemos recorrido 11 provincias y varias localidades, he hecho 14 mil kilómetros y veo un socialismo muy vivo, en movimiento. Estoy convencida de que vamos a ganar, lo de Di Pollina es más local si se quiere con alguna representación de otras provincias pero mucho más del territorio santafesino. El 19 estamos todos juntos construyendo y deconstruyendo el partido.

¿Cómo creés que te suma tu recorrido en cargos de gestión y como intendenta para ahora ocupar el rol de presidenta del partido?

—La experiencia de gestionar Rosario es única y maravillosa, donde todos los días enfrentás un conflicto y un desafío. Te obliga a atravesar los conflictos y superarlos o por lo menos aprender de ellos y tomarlos como desafíos, así que creo que es una experiencia que me va a servir para aportar al PS esa idea de crecimiento, de superar conflictos e ir para adelante, de tener creatividad a la hora de la organización que tiene 125 años. Presentamos una lista paritaria, me entusiasma el proceso que podemos dar las mujeres y los jóvenes. La verdad es que hay muchos compañeros muy valiosos pero creo que es el tiempo de las mujeres y de las, los y les jóvenes que vengan a plantear nuevos desafíos. Me gusta ayudar a abrir las puertas de esos desafíos.

Sobre los principios básicos del socialismo, ¿te parece que hubo alguno que no se haya tenido como prioridad en los últimos años o alguno que haya que retomar?

—Los principios y valores del socialismo están presentes, lo que hay que modificar son nuestras prácticas. El socialismo nació recorriendo todo el país, no hay cooperativa ni biblioteca popular donde no haya habido un socialista, no hay lucha en la que no hayamos estado. Alfredo Palacios fue el primero en plantear el voto femenino en el Congreso, el problema de la trata de personas, las y los socialistas siempre estuvimos en la vanguardia de los problemas por eso también llevamos una candidata mujer; en los otros partidos centenarios no lo han llevado y tenemos compañeres de la diversidad en nuestras listas. Los tiempos son otros, lo que tenemos que ayudar es a organizar mejor el partido, hacerlo más horizontal y abierto, ampliar nuestras bases, desarrollar cada rinconcito de nuestro país, a buscar alianzas estratégicas con un programa. Sí hay mucho para hacer y creo que el socialismo debe pensar en un nuevo tiempo. Además tenemos una organización pensada en el siglo pasado, el desafío es cambiar la organización y hacerlo democráticamente para mejorar las resoluciones que tomamos.

Si tu lista se impone serías la primera presidenta de un partido centenario en Argentina, a lo largo de tu militancia y tus gestiones, ¿creés que tuviste dificultades para acceder a cargos y responsabilidades por ser mujer?

—La igualdad no existe ni adentro de los partidos ni en la sociedad. Es con un doble esfuerzo. En el MNR quizás hubo una mayor horizontalidad por decirlo así, al haber sido candidata y presidenta del centro de estudiantes. Eso hablaba de que para las mujeres era un poco más común que representáramos, pero una vez que me casé y tuve hijos la verdad es que las dificultades se multiplicaron. Las lógicas partidarias eran muy difíciles para las mujeres, nos obligaba a una organización casi imposible para llegar a estar. Me acuerdo de llevar a mis hijos a reuniones y cuando me tocaba hablar me decían “mamá me quiero ir”. Tengo un compañero también socialista que obviamente facilitó todo este proceso y en mi caso una madre maravillosa que entendía que  las mujeres teníamos que poder. Yo digo que a las mujeres nos ayudan otras mujeres y fue fundamental para que yo lograra combinar esta vida privada con la vida pública junto a mi compañero.

Muchas veces el partido me planteaba algún cargo de responsabilidad y a nosotras nos llegan muchas dudas porque los varones en esta sociedad patriarcal y machista están formados para que ellos puedan con lo que quieran y nosotras, que podemos en nuestra vida privada, en la vida pública siempre tenemos muchas dudas de nuestra capacidad. Pero a su vez quiero rescatar que el socialismo me impulsó y acompañó con muchas mujeres que también impulsaron nuestra  representación. Yo digo que soy sobreviviente al patriarcado, porque las que llegamos a un cargo lo hacemos con muchísimas marcas del patriarcado en nuestro cuerpo, por todas las veces que nos dijeron “no sos tan capaz, no seas tan emotiva”. Vas sobreviviendo a esos estereotipos que la sociedad y los partidos van haciendo.

Fue muy diferente cuando las mujeres salieron a las calles después del 3 de junio, del Ni Una Menos, después del movimiento feminista fue mucho más fácil ser mujer en un cargo político. Porque ese movimiento nos abrazó a todas, nos enseñó que estábamos preparadas, las pibas sobre todo. Nos enseñó que todas esas marcas había que ir sacándolas y todavía lo hacemos. La etapa de mi segunda intendencia te diría fue una etapa mucho más acompañada por ese movimiento feminista.


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