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Política

La fuga de Bolsonaro con ayuda del gobierno activó los pedidos de interpelación, ¿dan los números?

Las repercusiones no paran, van in crescendo. El estruendo por el inesperado triunfo electoral de Lula De Silva en Brasil ante Flavio, el Bolsonaro elegido para desafiar al ahora ya legendario líder de la izquierda brasileña que obtuvo más de 64 millones de votos, resuena en la Argentina. Y se potenció con la novelesca fuga del candidato perdedor, Flavio, cuando luego de una operación de inteligencia comandada por Estados Unidos —que le otorgó protección diplomática y le permitió aterrizar sin problemas en Miami—, con el apoyo explícito del gobierno argentino, Bolsonaro y su familia ingresaron protegidos al aeropuerto fronterizo de Iguazú, Misiones, y fugaron volando a Estados Unidos.

La maniobra en el borde de la ilegalidad y sin legitimidad, donde autoridades argentinas acompañan la fuga de Bolsonaro, a quien tras la jornada electoral se le prohibió abandonar Brasil (se le cancelaron los pasaportes por las autoridades judiciales de su país) pero sin embargo en la noche del martes 27 cruzó una frontera sin controles (Foz do Iguazú) e ingresó a la Argentina con un pasaporte italiano, terminó por exaltar los ánimos en la Cámara de Diputados: en estas horas el principal bloque opositor apura la convocatoria a un pedido de informes y a una interpelación a las autoridades argentinas que a la vista de todo el mundo —incluso con cámaras de televisión y cronistas presentes en el aeropuerto al momento de la fuga de la aeronave contratada— favorecieron que el plan pergeñado por la inteligencia norteamericana fuera llevado a cabo.

Bolsonaro, con cinco causas judiciales en Brasil (por eso le cancelaron el pasaporte), se voló. Y pasó de candidato votado por 60 millones de brasileños a fugado.

El bloque de UxP en Diputados armó una reunión informal de todos los diputados interesados y que estuvieran en la cercanía de Palacio del Congreso para el miércoles 28 al mediodía. Quiere dar una respuesta contundente, aunque todavía no sabe qué tipo de mayoría podría obtener. A pesar del extraordinario atractivo de la novela de la fuga, y de su inusitada gravedad que en consonancia con el creciente injerencismo de Estados Unidos en casi todos los países latinoamericanos —en especial en los procesos electorales—, en el tercer piso del Palacio cotejaban hasta dónde lanzarse.

Cautela

El peronismo viene de algunas votaciones donde luego de trabajar mucho, perdió. Y no por defecciones propias sino porque los partidos del medio no acompañaron. Sin los del medio no hay mayoría opositora posible para imponerle nada relevante al interbloque LLA– PRO–UCR residual y los provincialismos que están firmes junto a Milei.

Las reacciones del episodio fuga del candidato opositor, con la ayuda del gobierno argentino amigo, fueron inmediatas en la Cámara baja; en voz baja, desde UxP deslizan que no querrían volver a transitar un recorrido de armado mayoritario, siempre dificultoso e incierto, para después desvanecerse en el intento. “Hay que saber qué queremos hacer con el tema y qué podemos hacer”, comentaron a Suma Política desde el bloque opositor mayoritario.

El asunto es más o menos así: los peronistas están un poco cansados de correr detrás de expresiones fuertes de opositores sueltos, que han agudizado sus posicionamientos contra Milei pero que permanecen (en algunos casos) en bloques dialoguistas con el gobierno. Por caso, el asunto Bolsonaro disparó una inmediata denuncia penal del diputado santafesino Esteban Paulón contra Javier Milei, Pablo Quirno y Santiago Caputo —que viajó a Puerto Iguazú para acompañar la fuga de Flavio—. “Todo bien con Esteban, él hace su trabajo mediático, el tema es que está solo”, dicen desde el peronismo.

El santafesino del PS (a su vez en Provincias Unidas), por ejemplo, este martes firmó un dictamen en minoría casi en soledad total respecto de un tema estratégico, la llamada ley Malvinas que impulsa el gobierno (que le hizo muchos cambios). Pero su compañero de banca, del mismo partido, Pablo Farías, firmó el dictamen del oficialismo, LLA y el PRO, entre otros. También ese análisis del bloque opositor vale para el diputado Pablo Juliano (radical en Provincias Unidas) que salió con fuerza a pedir interpelación al canciller Pablo Quirno y le formula 91 preguntas para que explique el insólito caso Bolsonaro en la madrugada misionera. Juliano habla por Juliano, y consigue rebote mediático. Otro tanto para la izquierda trotskista, que también sale fuerte, y son cuatro diputados.

Al cabo, para que prospere una interpelación de un tema de semejante gravedad —la colaboración para la fuga de Brasil a Estados Unidos del candidato comprometido con la justicia de ese país—, se necesitan 129 voluntades para empezar a hablar en el recinto. De lo contrario, son expresiones mediáticas de denuncia y buena voluntad que no mueven el amperímetro real de la relación de fuerzas parlamentarias.

Todos pendientes

El atractivo de las elecciones de Brasil para la Cámara de Diputados de la Argentina fue grande y desde el principio. Milei se jugó todo, de la peor manera, y ahora quedó al borde de poner a la Argentina a un paso de una ruptura de relaciones con Brasil, un escenario tan dramático como innecesario. Pareciera que el triunfante Lula (para suerte de la economía argentina) se tapará los ojos y los oídos y no volverá nunca más sobre Milei, que se ha convertido en un contrincante que no está a la altura, y desde ya, no merece consideración de parte del líder sudamericano.

Las delegaciones de diputados nacionales a Brasil, el domingo de las elecciones, fueron nutridas: la más grande, que le apuntó directo a Río de Janeiro, fue integrada por 12 diputados libertarios (entre otros, Virginia Gallardo por Corrientes, Lorena Villaverde por Río Negro y la bonaerense Joana Longo), que se fotografiaron sonrientes en pleno Río con la camiseta con el número 22 que identificó a Bolsanaro; aunque también hubo peronistas que fueron a apoyar a Lula, en San Pablo, como el santafesino Diego Giuliano (presidente del Frente Renovador) y Cecilia Moreau, de ese mismo partido, entre varios otros.

Desde el oficialismo calculan que el silencio presidencial —no reconoció el triunfo de Lula, tampoco lo rechazó— sumado a una actitud en las cámaras de operativo cerrojo (junto con aliados) para evitar que prosperen los pedidos de interpelación a distintos organismos del Poder Ejecutivo (como el del santafesino Agustín Rossi) serán la garantía de que según pasen las horas el tema de la intervención de salvataje al candidato prófugo brasileño, siguiendo el mandato de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, pase lentamente al olvido.

Un diputado del peronismo le dijo a este cronista: “nos están pasando elefantes por delante, y no podemos parar casi a ninguno”.


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