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Política

La Región Centro regula con Milei: “Hay otra manera de hacer las cosas”

“No voy a chocar la calesita”, prometió el gobernador de Entre Ríos Rogelio Frigerio al asumir de manos de su par cordobés la presidencia por un año de la Región Centro. Ese bloque político institucional no solo después de casi 30 años tendrá al fin casa propia en San Francisco, Córdoba, sino que pareció haber regulado su tono de confrontación con el gobierno nacional, aunque no se privó de elevar la voz para sus históricos reclamos. 

En los discursos se pidió que “saquen de una vez por todas las malditas retenciones”, el propio Frigerio celebró que “si no van a arreglar las rutas que se las pasen a las provincias, no porque tengamos plata, sino porque no tenemos otra opción”, y Llaryora, el más crítico, contrastó las reuniones que las tres provincias están haciendo para paliar los efectos de El Niño, “porque estos (por el gobierno nacional) no creen en los cambios climáticos” y lamentó que “cada cuatro años se refunda y refunde el país”.

Como en 1998 cuando los gobernadores Jorge Obeid, Ramón Mestre y Jorge Busti crearon la Región Centro, ahora convergen gobernadores de extracciones políticas distintas. Los tres actuales van por la reelección. Lo que cambió fue el tono político, especialmente en dos de los tres. La presidencia de Frigerio llegará hasta las elecciones en la mayoría de las provincias, para después hacer el traspaso en favor de Maximiliano Pullaro, antes de los comicios nacionales.

Por los discursos se podría decir que no se bajarán las banderas de reclamos, a pesar de que el entrerriano muestra una mayor sintonía con el presidente Javier Milei (incluso se habla de que podría renunciar al PRO y dar el salto a LLA). Más clara es la postura del mandatario cordobés, que se prepara para enfrentar a algún candidato libertario bendecido por Milei (como el senador Luis Juez o el diputado Gabriel Bornoroni), que sería su principal rival electoral. Aunque siempre los acuerdos son posibles. En este caso podría ser que el presidente no se involucre tanto en la campaña.



Mientras las definiciones electorales se dilatan, la junta de gobernadores mostró en San Francisco un mensaje al tono de los tiempos, aunque prometió no bajar sus banderas. En ninguno de los discursos se lo mencionó al presidente Javier Milei. El gobernador de Santa Fe repitió varias veces que “no venimos a pedir, a solicitar ni a  demandar al gobierno nacional, sino a mostrar lo que somos, la provincia que más aportó al Tesoro Nacional y a la que le devuelven menos”. Como al paso mostró que hay alternativa política: “Hay una manera distinta de hacer las cosas, de mirar lo público y salir adelante”. Fue el más moderado.

De ahí en más, los discursos fueron subiendo de tono, pero con límites. El nuevo presidente del bloque interprovincial, Frigerio, también apuntó a que las provincias están haciendo las cosas de mejor manera y que eso “es un faro que necesita el país para saber adónde tiene que ir”. 

“Somos tres amigos gobernando las provincias, y eso ayuda. Pero no sabemos qué va a pasar en el futuro, por eso es importante institucionalizar los procesos de decisiones, como lo estamos haciendo”.

También defendió el federalismo, del que dijo que “siempre se habla, pero también siempre quedamos cortos en el desarrollo real del país. Va a depender de las capacidades de las provincias construir políticas públicas que generen soluciones”.

Cuidando las formas, Frigerio resaltó que “necesitamos que a la Argentina y a este gobierno nacional les vaya bien, pero el gobierno nacional también necesita que a las provincias les vaya bien”.

Recordó la importancia del trabajo conjunto para enfrentar los desafíos de gobernar y mostró como ejemplo la más conocida pelea en común de las tres provincias cuando le dijeron no al aumento de lo que ya llaman siempre “malditas retenciones”.

“Entendemos que no es un proceso fácil y que no se puede resolver de un día para el otro, pero con convicción exigimos un cronograma completo de reducciones sistemáticas de ese tremendo impuesto que nos afecta tanto”. 

Asumió también un compromiso: “Reducir todos los impuestos distorsivos que se cobran en las provincias”, como ingresos brutos o en las tasas de algunos municipios. “Estamos en condiciones de asumir ese desafío de eliminar de cuajo todos los impuestos distorsivos en todos los niveles de gobierno”. Probablemente ese compromiso caiga bien al gobierno nacional.

En cambio suena menos amigable el tema de las rutas. Frigerio celebró la cesión hecha a Santa Fe y aclaró: “Si no las van a arreglar, que se las den a las provincias. No lo digo porque tengamos plata, sino porque no nos queda otra opción, para que la producción pueda salir de las fábricas, para que puedan ingresar las ambulancias y los patrulleros o que los alumnos puedan ir a las escuelas”.

Sobre el final, Llaryora recordó que en 1998, cuando se creó la Región Centro, al gobierno nacional “no le gustaba mucho que se generaran estos espacios y no le veían ningún futuro. Se equivocaron, porque año tras año este espacio se va consolidando y fue artífice de cambios en decisiones nacionales que iban a afectar los intereses de las provincias”.

También aportó al reclamo por una eliminación progresiva de las retenciones: “Nunca vamos a bajar los brazos porque nos cercenan la posibilidad de crecimiento”. Y reveló que este año solamente Córdoba va a poner 2.000 millones de dólares en ese impuesto.

“¿Se imaginan lo que serían esos fondos en poder de la producción? No se las llevan a las islas Caimán ni a la timba financiera, sería empleo y crecimiento”, comparó en el momento más crítico de las tres alocuciones. “Mientras algunos tienen regalías, nosotros le ponemos el pecho, pero es necesario que nos saquen el pie de la cabeza a los sectores productivos”, agregó.

Mencionó el gobernador cordobés que en un trabajo sobre cómo crecen los países, se resaltan dos excepciones, Japón, que pudo hacerlo sin tener recursos naturales y la Argentina, porque los tiene pero falla en explotarlos.

Para Llaryora “la Argentina fracasa más allá de la religión y los partidos políticos, porque no logra puntos de acuerdo común y cada cuatro años se refunda y refunde el país. Esto es lo que no podemos explicar al mundo, que no entiende ese cambio continuo”.

El ejemplo de la Región Centro emerge como una contracara de ese estado de cosas:  con gobernantes de diferentes colores políticos que pelean para generar alternativas y avanzar en resoluciones federales. Y que ahora tienen mejor sintonía con el gobierno nacional que hace un año.

Terminó su discurso y el acto con un grito, también moderado, del gobernador cordobés, similar a los de Milei pero con palabras distintas: “Viva la Región Centro, viva el federalismo y viva la Argentina federal”.


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