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Fotografías: Juan José García
Fotografías: Juan José García

Informe

La vigilia por Malvinas, un ritual cada vez más popular que habla de futuro

Cada primero de abril, desde 1995, un grupo de veteranos de la Guerra del Atlántico Sur se encuentra en la ciudad de Río Grande, provincia de Tierra del Fuego, para encender una hoguera, esperar a la hora cero y cantar el himno nacional mientras suena una ensordecedora sirena. Con el correr de los años, la vigilia comenzó a tener sus réplicas en numerosas ciudades del país con la intención de homenajear a los soldados, presentes y ausentes, que combatieron contra el imperio británico, y sostener una causa que borra todas las contradicciones y conflictos hacia el interior del pueblo argentino. 

No obstante, en aquellos primeros años, los combatientes de Malvinas vivieron en mucha soledad los aniversarios, hasta que no hace tanto la causa Malvinas comenzó a ser cada vez más abrazada por la sociedad, al punto de lograr convocatorias realmente importantes tanto en los aniversarios del 2 de abril como en las escuelas, clubes y organizaciones civiles, que buscan relacionarse con los veteranos.

La noche del primero de abril de 2026, la luna llena se alza altiva en el cielo de Rosario. Entre el Paraná y el Monumento Nacional a la Bandera, cientos de personas se amontonan para ver el escenario, mientras rondan entre chacareras, rocanroles y zambas. Pareciera que los organizadores esperaban mucha menos concurrencia. Es la vigilia por los caídos en la Guerra de Malvinas más convocante de la que se tenga recuerdo. Y la confirmación está en la algarabía y orgullo que desbordan las sonrisas y los ojos emocionados de los veteranos de Malvinas que suben y bajan del escenario, protagonistas año tras año de la velada.



Construir la vigilia

La vigilia, como acto, en Argentina es una moneda de dos caras: la vigilia por el 24 de marzo y la vigilia por las Malvinas. Una cara de la moneda es una herida irresoluble, con enormes discusiones a 50 años del Golpe de Estado. Y la otra es la causa que simboliza y unifica a la ciudadanía toda, que es la lucha por la recuperación de la soberanía en las islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur.

“En términos generacionales, a los que nos tocó pasar la escuela primaria en la década del 1980, la cuestión Malvinas tuvo un abordaje escolar de alguna manera habitual, siguió apareciendo en las currículas escolares pero se reducía sólo a eso. Porque para el discurso oficial de la democracia recuperada alvinas era algo tortuoso o sobre lo que no se tenía que ahondar demasiado”, cuenta el militante de HIJOS y doctor en ciencias políticas Eduardo Toniolli a Suma Política, y añade: “La desmalvinización tuvo que ver con eso, y también con gobiernos que capitularon respecto del reclamo de soberanía”.

Toniolli recuerda los acuerdos de Madrid en la época de Menem como una “capitulación ya en democracia” ante un país que sigue siendo un ocupante del territorio nacional. El militante peronista destaca que el acercamiento a la causa nacional por la recuperación de las islas Malvinas “fue a partir de que nos acercamos a los veteranos de guerra. En mi caso, yo iba al Politécnico y el centro de veteranos quedaba ahí cerca. Recuerdo haberme acercado en alguna escapada de la escuela para ver qué onda. Un poco por curiosidad y otro poco por la formación política que iba por la línea de lo que Rodolfo Puiggros llamaba nacionalismo popular revolucionario. Después incluso pude tener más relación cuando, ya militando en HIJOS, en la cercanía del 24 de marzo, ingresábamos a las canchas de los clubes más populares con la bandera de HIJOS y también entraban los veteranos”. 

Para Ever Arnoldo, integrante de la organización Generación Malvinas, la vigilia de Malvinas “es compartir el momento interno, un momento familiar e íntimo, con la población”. Hijo del soldado clase 62 Edgardo Arnoldo, radiooperador de una de las compañías que luchó en la isla Gran Malvina, Ever vivió cada 2 de abril durante muchos años como “un momento muy fuerte. Notábamos que nuestros padres cambiaban su semblante, se sentía un ambiente diferente en la casa, demostraban que había algo diferente. Gracias a que empezamos a juntarnos con nuestros compañeros de Generación Malvinas con nuestras familias, lo empezamos a sacar hacia afuera”, cuenta a Suma Política.

Arnoldo se pone el saco de haber participado de las vigilias por Malvinas desde sus comienzos en 2008 y cuenta que originalmente comenzaron como encuentros muy pequeños, con músicos invitados y bandas amigas al círculo de los veteranos hasta esperar la medianoche: “Lo hacíamos sin un escenario ni luz, porque no teníamos presupuesto, y hacíamos el aguante hasta las doce que cantábamos el himno”.

El crecimiento masivo de las convocatorias alrededor de la causa Malvinas, según Toniolli, tiene que ver con “la apropiación cada vez más masiva de las nuevas generaciones, que le ponen esa impronta viva, ya no desde la solemnidad. Desde movilizaciones, festivales, vigilia. Hay una recuperación en clave de presente. Y son fechas, junto con el 24 de marzo, donde se revisa el presente de nuestra patria. Se lee en función de las necesidades de ese presente también. La potencia del reclamo por Malvinas y la capacidad que tiene para unir a los argentinos por encima de otras contradicciones nos obliga a pensar en ese sentido, de unirnos como pueblo en función de esos aspectos, que tienen que ser vistos como causas nacionales”.

Por su lado, Arnoldo reflexiona que la población argentina “va tomando conciencia con el paso de los años de qué es lo que significa Malvinas, cuál fue el rol de nuestros padres, y la disputa de soberanía. La disputa de soberanía es una cuestión de actualidad. Poner en valor a esos muchachos y muchachas que pusieron el cuerpo y que al día de hoy estamos de pie y tomamos esta gesta como un ejemplo y como un gesto de resiliencia”.



La marea azul

“La desmalvinización es un relato que se inicia en la década del ochenta, fundamentalmente cuando los héroes y los soldados regresan de las islas y son ninguneados por el gobierno de la dictadura y luego por el alfonsinismo. Son apartados, son despreciados, como si fueran unos loquitos, y al contrario, cuando eran verdaderos patriotas que fueron a dejar la vida por la Argentina”, define el secretario general de la juventud peronista de Santa Fe Pablo Garello, en diálogo con este medio, y puntualiza: “Es toda una línea de pensamiento, también fomentada por Gran Bretaña, para hacernos creer que nuestros héroes fueron víctimas, que la Argentina fue a pelear por la decisión de un general borracho, ocultando de esta manera el colonialismo que arrancó en 1833”.

Para el joven militante, decir que la gesta por la recuperación de las islas “fue porque un general borracho se levantó un día medio loco y quiso empezar una guerra, estamos olvidando 200 años de colonialismo, es echarle la culpa a nuestro propio país. Por supuesto que hubo errores estratégicos, errores tácticos en la guerra, probablemente no estaban dadas las condiciones para luchar, pero eso no quita que haya sido una gesta, que nuestros soldados hayan sido héroes, no víctimas”.

Garello no rompe el techo de los 30 años, y sin embargo afirma como bandera que las Malvinas “no solo es la causa más importante del pueblo argentino, es una expectativa de futuro. Una lucha, una profecía. También es la causa que nos impulsa a seguir luchando para terminar con el colonialismo y que la Argentina pueda recuperar la dignidad”.


Pablo Garello, Mauricio Vera (periodista conductor de Cabaret Voltaire), Matías Deurgos y Gonzalo Ferro, secretario de Gestión Ciudadana del Municipio de Río Grande

En esta línea, Toniolli aporta que “la causa Malvinas siempre fue muy popular, muy sentida por los argentinos. Más allá de esa etapa de los 80 donde aparecía como más subterránea, donde el conflicto bélico y las miradas oficiales tiñeron el ambiente de desmalvinización, siempre fue una causa muy presente en el pueblo argentino. Hoy por hoy, lo que sucede es que hay nuevas generaciones que se encuentran con este legado y no deja de tener contacto con otros despojos imperialistas que afectan al desarrollo autónomo de nuestro país”. 

El exlegislador sostiene que “reivindicar al proyecto Malvinas es reivindicar una Argentina autónoma que puede hacerse valer en el mundo y abre el aspecto a otras ideas de nacionalización y que evidentemente son resultado también de la debilidad autoinfligida por las autoridades nacionales”.

Sobre las actitudes del gobierno nacional, Arnoldo señala que “este gobierno plantea una estrategia muy lejana a la postura y misión de Generación Malvinas, que es la de la recuperación de nuestras islas. En el último discurso de inicio de sesiones ordinarias, no siguió la línea diplomática histórica de nombrar a las islas. Hoy estamos alineados con los intereses de otra nación. Ahí hay algo que revisar ¿Los intereses de Estados Unidos están alineados con los de Argentina? Yo no sé si eso está en discusión hoy”.

“Tenemos un gobierno nacional que el puerto de Ushuaia lo quiere concesionar a manos extranjeras. Por ahí pasan un montón de buques, con Malvinas no estamos discutiendo solamente la soberanía del territorio, sino el paso interoceánico, los recursos naturales, la plataforma continental y el acceso a la Antártida”, esgrime el hijo del veterano de Malvinas, y completa: “Argentina ha sido pionera en investigaciones científicas a nivel mundial. Imaginate cómo estaría el país si pudiéramos tener acceso a la cantidad de recursos naturales que brinda toda la zona de las islas. Es todo eso lo que está en juego. Esos son los debates y discusiones que tenemos que dar. Para poder tener una mejor calidad de vida, nos tenemos que hacer de esos recursos y hoy los controlan otras potencias”. 

La vigilia es un ritual laico que congrega a cada vez más personas e invita, desde el encuentro, a pensar el tiempo en sus tres planos. El homenaje a los caídos en Malvinas y a los veteranos que combatieron en tierra argentina en 1982. La malvinización de las generaciones actuales y venideras, que divulga y fomenta los argumentos históricos, políticos y geográficos por los cuales las doscientas islas que se condensan en la expresión “las Malvinas” son argentinas. Y la promesa de un futuro, con la recuperación de la soberanía sobre ese suelo. 

El líder de la juventud peronista santafesina es tajante al definir a la recuperación de las islas como la causa “más potente e importante” de la agenda nacional: “Imaginate que vos tenés una casa, una casa grande. Y de repente un día viene un tipo que ni siquiera es vecino, vive lejos, y se mete en tu casa y te ocupa una habitación, un baño y una parte del comedor. Un tercio de tu casa. ¿Vos qué harías? ¿Qué sería lo principal? ¿Sacar a ese tipo que se te metió? ¿Cómo la causa Malvinas no va a ser el principal motivo de los argentinos si tenemos una potencia extranjera ocupando un tercio de nuestro territorio e invadiendo desde hace ya muchísimos años?” 

“Cuando el sistema político presenta un montón de grietas para separarnos, para dividirnos, para que no tengamos luchas en común, para distraernos y que no peleemos por la dignidad de nuestro país, bueno, Malvinas aparece ahí como un faro que une a los argentinos y que pone bien en claro que en política existen enemigos y que nuestro principal enemigo hoy es Gran Bretaña”, sentencia.

La historiadora y divulgadora Julia Rosenberg sostiene que pensar la recuperación de Malvinas y definirlas como argentinas no sólo es pensar “qué es ser una nación en el siglo XXI” sino que define “nuestro horizonte utópico, que es el de la liberación nacional”. La vigilia de Malvinas es el acto de la bruja mirando por la bola de cristal: no es sólo una concentración popular, es un acto de mirar, con seguridad y deseo, al futuro.


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