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Política

Las condiciones y los nombres del PS para ir a las PASO 2027 en Unidos

El socialismo santafesino definió el camino que va a transitar hasta las elecciones del año que viene. Eso implica que fijó sus objetivos y, a la vez, conoce los desafíos que tiene por delante y los límites políticos que el partido no está dispuesto a cruzar.

La dirigencia del PS tiene una prioridad: trabajar para fortalecer Unidos y profundizar los cambios que la gestión de Pullaro implementó en la provincia. Claro que para eso tienen una condición excluyente: no hay lugar en Unidos para La Libertad Avanza. Al menos, no con el socialismo adentro. 

La advertencia que formularon públicamente varios referentes del PS no es casual; desde hace un tiempo, algunas voces de la coalición que gobierna Santa Fe impulsan el desembarco libertario en Unidos. Lo pidió Cristian Cunha, dirigente del PRO que forma parte del gabinete provincial, y también la senadora Carolina Losada, por mencionar a dos de los más entusiastas. No son los únicos. Aunque también es cierto que muchos dirigentes radicales se espantan con esa posibilidad. 

La construcción

Otra columna de la estrategia socialista es poner en valor el perfil  identitario del partido. El histórico, y también el que aportan sus dirigentes más jóvenes. En ese punto, resaltan los aportes que hizo el PS en la Convención constituyente y que quedaron plasmados en la nueva Constitución provincial; pero además hacen hincapié en la movilización de sus cuadros y militantes a partir de los ataques y agravios que reciben de Milei. Marcan tres momentos recientes: el Congreso partidario del 3 de abril, la unidad que se alcanzó para la renovación de autoridades provinciales, en junio, y el locro del domingo pasado, en Rosario, con cinco mil asistentes que llegaron desde toda la provincia. También suman el trabajo conjunto que están haciendo los 14 diputados del PS en la Legislatura provincial.

Esas son las cuestiones que sus referentes ponen sobre la mesa como demostración de pujanza del partido. Además creen que hay condiciones favorables en el escenario político. Por ejemplo, están convencidos de que hay un electorado —especialmente en Rosario— progresista y de centroizquierda que necesita una referencia partidaria. Allí ubican básicamente a los que no quieren saber nada con Milei y tampoco se sienten representados por la alianza entre Ciudad Futura, los senadores del PJ y el kirchnerismo provincial, que lidera el diputado Agustín Rossi. A esos electores van a tratar de seducir con sus propuestas. 

Esa carta, la de una identidad progresista y que rechaza las políticas de Milei, a las que califica de crueles, deshumanizantes y que castigan a los sectores más desprotegidos, y cada día con más fuerza también a la clase media, quieren jugarla dentro de Unidos. ¿Qué significa en la práctica? Que el PS tendrá candidatos propios en las PASO. Y cuando habla de competir, no descarta hacerlo en todos los niveles que sea necesario para darle más volumen político a la interna. Eso incluye la intendencia de Rosario y la Gobernación.



Las PASO que suman

Para la dirigencia del PS, una PASO ordenada y participativa, lejos de meter ruido en la coalición, podría contribuir, si hay acuerdo entre todos los sectores, a darle más músculo político al ganador. 

No sería la primera vez que sucede. En 2011, Antonio Bonfatti se impuso en la interna del Frente Progresista a Mario Barletta y a Rubén Giustiniani, para luego derrotar a Miguel del Sel en la general y llegar a la Casa Gris. Un escenario similar se repitió en 2015, cuando Miguel Lifschitz obtuvo 335 mil votos y derrotó a Barletta (140 mil); ese envión le sirvió para vencer ajustadamente a Del Sel y conservar la Gobernación en medio de la ola amarilla del PRO, que llegó a la presidencia de la Nación con Mauricio Macri.

En 2019, el Frente Progresista no tuvo internas. Bonfatti fue el más votado individualmente, pero quedó detrás de la sumatoria de los candidatos del PJ (Omar Perotti y María Eugenia Bielsa). Perotti fue electo gobernador.

Está claro que una PASO competitiva no garantiza la victoria en la general y tampoco su ausencia determina la derrota; cada elección construye su propio escenario. 

Para un escenario con PASO en Unidos, el PS maneja varios nombres. No hay candidaturas definidas ni mucho menos, pero sí figuras que están instaladas por peso propio: Clara García, Mónica Fein, Joaquín Blanco, Lionella Cattalini, Susana Rueda, Federico Lifschitz y Francisco Garibaldi, más toda una nueva camada que viene empujando. De esa lista saldrán, seguramente, las caras que estarán en los afiches socialistas de 2027. 

El diputado Esteban Paulón es otro nombre fuerte y que ha ganado visibilidad en el Congreso de la Nación, pero viene de competir en Ciudad de Buenos Aires y seguramente intentará reforzar ese perfil.

Sin embargo, esta estrategia dentro de Unidos estallará en el aire si finalmente desde la coalición se le abren las puertas a La Libertad Avanza. “Nosotros no vamos a ningún lado con ellos”, repite cada uno de los dirigentes socialistas consultados por Suma Política. “Si ellos están adentro, nosotros no”, insisten. 

La hipótesis de LLA en Unidos hoy corre desde atrás. Pero también es cierto que esa decisión se juega en otra liga y no depende ni de quienes piden que se sume ni tampoco de las voces libertarias locales que rechazan la posibilidad. 



Los riesgos

Como se sabe, en política nada es líneal. Si bien el PS tiene una estrategia definida, la misma tiene desafíos que superar; algunos de ellos son inherentes al propio partido y otros al contexto. Y todos los dirigentes socialistas los conocen.

Uno de los primeros desafíos que deberá sortear es el alto nivel de desconocimiento que el electorado tiene de la mayoría de sus potenciales candidatos. Si bien es cierto que son figuras con presencia pública, no están todavía suficientemente instalados. Quienes sí cumplen con ese requisito son Clara García, que viene de ganar la última elección de diputados provinciales, y Mónica Fein, dos veces intendenta de Rosario y posteriormente diputada nacional. Ambas tienen campañas políticas sobre sus espaldas y, además, fueron las caras visibles de esas campañas. Por supuesto también Bonfatti, aunque habrá que ver si está dispuesto a encarar una nueva campaña electoral.  

Otro de los riesgos que enfrenta el PS es el de quedar atrapado en medio de una pelea entre opciones antagónicas, donde podría imponerse la lógica de votar en contra de una de ellas aunque la otra no termine de convencer. Una historia que en la política argentina ya lleva varios capítulos y devoró muchas propuestas y candidatos. 


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