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Política

Los planes políticos de Perotti para 2023: ¿nuevo frente y armado por afuera del PJ?

“El Frente de Todos está agotado”. Cada vez más fuerte, ese es el comentario que suena cerca del gobernador, aunque por ahora Omar Perotti sólo escucha. Es una frase intencional de sus más allegados, que prepara el armado de algo nuevo para competir en los comicios de 2023 en la provincia, una especie de frente santafesino peronista, contracara del frente de frentes que arma la oposición.

La justificación suele venir acompañada de lo que pasa a nivel nacional, donde por ahora nadie tiene demasiado claro cuáles serán las estructuras electorales del peronismo para intentar mantenerse en el poder, especialmente después de la definición de Cristina Kirchner de no ser candidata a nada.

En Santa Fe, Perotti viene dando pasos de distanciamiento del gobierno nacional y, aunque muchos le auguran una imagen en espejo al esquema de desprendimiento e independencia que lleva adelante el cordobés Juan Schiaretti, todavía no dio señales concretas de lo que piensa hacer en el próximo turno electoral. Pareciera esperar también ese ordenamiento nacional que podría tener a su par cordobés liderando, aunque Perotti prefiere asegurarse juego en la provincia. Dice que su cabeza está puesta en Santa Fe.

Como si pretendiera mantenerse indescifrable, estira las definiciones concretas y , larga algunas pocas pistas, como propiciar un “esquema abierto”, “no cerrarse en las mismas fórmulas de siempre”, “incorporar gente nueva”, “sumar nuevos formatos a la política tradicional” , “depende de la coyuntura”. Como para que cada uno interprete.

Ante ese desconcierto, desde su propio partido le piden que le ponga fecha a un congreso partidario que defina las alianzas y la estrategia electoral, que sostienen no puede ser una decisión exclusiva de uno solo. “No nos participa”, se quejan al unísono.


Hacemos Santa Fe: ¿Quiénes?


Aprovechando el brindis de fin de año con la prensa —al que destacan que no invitó a la vicegobernadora Alejandra Rodenas—, reapareció en las pantallas con las que el gobernador recibió a los invitados para hacer un repaso de los tres años de gestión el nombre “Hacemos Santa Fe”, que identificó a su sector interno partidario y que vuelve siempre en tiempos preelectorales.

“Mientras todos los sectores internos apostaron a la unidad en la diversidad, lo que le permitió al peronismo volver a ser gobierno, el gobernador en lugar de ponerse por encima de todos, armó un nuevo espacio propio para competir. Desde ahí ahora pretende disciplinar y reducir a todos, olvidándose de lo que pasó hace apenas tres años”, es el reproche más escuchado en las vísperas del nuevo año electoral.

¿Qué puede pasar? Quienes piensan en positivo alientan al gobernador para que repita una convocatoria a todos los archipiélagos internos del peronismo para que se sumen a un frente nuevo, que se despegue del Frente de Todos al que dan por terminado. “Algo bien santafesino”, reafirman, y que todos vayan a disputar su lugar en las PASO.

Los más críticos de Perotti analizan esa idea como una conveniencia exclusiva del propio mandatario. Explican que debido a que le cuesta consensuar con sus pares de partido y no se siente cómodo a la hora de compartir el armado de listas con La Cámpora, el Evita, La Corriente y hasta el NES, proyecta construir sus propias nóminas y hacer una convocatoria sin demasiado interés en conseguir respuestas afirmativas. Si no se suman, será que no quisieron participar.

“Le hubiera servido que alguno de los sectores internos rompiera, pero eso no se dio y entonces ahora va a ganar todo el tiempo posible hasta arrancar con un armado propio que va a estirar capaz hasta abril o mayo”, especulan al borde de un ataque de nervios.


El dominio legislativo


Si las conjeturas se cumplen, el gobernador repetiría el destino que tuvieron los últimos dos ex gobernadores socialistas de la provincia, que imposibilitados de ser reelectos se pusieron al frente de una lista de candidatos a diputado provincial y, al ganar esa categoría, resultaron después votados como presidentes de la Cámara Baja, conservando así una buena parte del poder territorial.

Quienes lo conocen mejor aseguran que el gobernador actual desconfía de casi todos y por eso no quiere que se le filtren los que no son propios en una eventual lista de 28 diputados electos (la mayoría sobre 50) que deberían respaldar su elección como presidente de Diputados y darle fuerza a su manejo de la Legislatura.

Ninguna de las dos opciones más tradicionales lo convencen. La primera sería armar una lista única que contenga a referentes de todos los sectores internos del peronismo. La segunda consistiría en presentarse a internas con una lista propia y resignarse a que aún si gana, el resto de sus competidores filtren por el sistema D’ont algunos candidatos entre los primeros lugares. Es por eso que le aconsejan a Perotti que se anime a hacer un armado por afuera del PJ, que incluya una desganada invitación a que el resto se sume pero sin poner condiciones.

Aseguran que para Perotti es prioridad que quienes figuren detrás de su nombre en una eventual lista de candidatos a diputado sean tropa propia y leales. No tolera la posibilidad de que después se le den vuelta y le pateen en contra, o puedan tener posiciones diferentes a las que indique su estrategia.

Sus contrincantes partidarios internos, cuando imaginan esa movida, se hacen una pregunta cargada de deseo: “¿Y quién le asegura que si se presenta por afuera del partido va a ganar?”.

En el entorno del gobernador suponen que los sellos partidarios ya están lo suficientemente desdibujados como para que el electorado no tenga del todo claro quién es el representante oficial y quienes los secundarios. E imaginan que un gobernador que llegó a la Casa Gris por el peronismo después de tantos años de espera y que seguirá ejerciendo el mandato mientras se realicen las elecciones tiene más chances de representación que el resto.



Los candidatos que entran en calor


¿Quiénes serían los candidatos de Perotti? Si ese armado prospera, el gobernador impulsaría para sucederlo a su mano derecha, el actual diputado nacional Roberto Mirabella, a quien ya postuló para el Senado nacional y finalmente no pudo imponerlo. El otro postulante parece por ahora relegado en las expectativas del gobernador. Es Marcelo Lewandowski, que pese a ser el peronista con mejor imagen en la provincia, es menos considerado por no pertenecer a las filas internas del perottismo. Y aunque para afuera se diga que es otro de los candidatos, por algo viene reprochando falta de apoyo logístico y piensa en armarse solo las valijas.

En esta etapa, Perotti está enfocado en darse el gusto de intentar que sea Mirabella quien lo suceda en el cargo. Para potenciar su conocimiento en toda la provincia, ideó una estrategia que podría tener doble sentido. Es la convocatoria al periodista deportivo nacido en San Vicente Alejandro Fantino, que desde su propia plataforma de streaming y antes a través de la pantalla de televisión en América viene auspiciando la candidatura del rafaelino.

Las dudas que se instalaron con la aparición de Fantino se centraron en identificar si se trata de una nueva y ya clásica versión de una figura famosa que salta a la política, aprovechando su alto conocimiento, como fueron en su momento los casos de Del Sel, Granata y Losada, o más atrás en el tiempo Carlos Reutemann. O es apenas un globo de ensayo destinado a pasar rápido.

Aparentemente la idea inicial fue ficharlo para que se sume a las recorridas de campaña junto a Mirabella para impulsar la candidatura del rafaelino, no la propia, y llenarlo de menciones en sus apariciones en la pantalla. Al menos eso es lo que confirmó el propio diputado nacional con aspiraciones de llegar a la Casa Gris. Si en las vísperas de inscribir las listas se considera necesario que Fantino se ponga el traje de candidato, es algo que se definirá entonces. Por el momento los planes son que apoye y siembre una semilla que el conductor podría cosechar en un futuro político en Santa Fe. Públicamente, el propio conductor salió demasiado rápido a aclarar que no será candidato en 2023, aunque anticipó que le gustaría más adelante. No fue tan enfático esta vez en apoyar a Mirabella o al peronismo.

La aparición del periodista que bautizó a Scaloni como el “Leónidas de Pujato” venía sembrando bronca en el peronismo santafesino, que le reprocha a Perotti no haber buscado primero adentro del partido, entre los propios, a un candidato del peronismo unido, o al menos haber hablado del tema con el resto de los sectores internos. Lo toman como un desprecio y una bajada de línea antes de empezar a hablar. Aunque Perotti podrá decir, sin que le crean, que todavía no hizo nada, lo que también sería a esta altura un problema para el partido que él tendría que liderar. “Es hora de que los candidatos se muestren”, declara sin distinguir que algunos lo hacen con su venia y otros se las tienen que arreglar solos.

Con los otros candidatos del oficialismo no habría tantas sorpresas. Serían los cercanos que integran el gabinete, especialmente las ministras Celia Arena y Sonia Martorano, o que ya jugaron en sus listas en la última elección interna, como Lisandro Cavatorta en Rosario.

La mayoría de sus adversarios internos en el peronismo coinciden en que “a Perotti sólo le importa Perotti”, una frase con la que describen que el interés del gobernador no es tanto ganar la elección general en todas las categorías, sino  asegurarse su lugar en la Cámara de Diputados y garantizar la pureza de la lista que lo acompañe. El resto, si se da, mejor.

En tren de especulaciones, dicen que incluso el gobernador hasta imagina la eventualidad de que el peronismo pierda la Gobernación, con lo que apuesta fuerte a armar su esquema de poder desde la Legislatura, donde el peronismo ya tiene una mayoría en el Senado que podría revalidar en los próximos comicios. Si sus planes en Diputados se cumplen, tendría una respetable fuerza alternativa para pensar nuevos proyectos hacia el 2027.

Por las dudas, y para rechazar las especulaciones de los que no lo quieren, si en ese armado el gobernador consigue sumar al hoy alejado senador Marcelo Lewandowski (algo difícil por ahora), Perotti no tendría un lugar de privilegio en la Cámara alta donde esperar algunos años si falla la estrategia que planea a nivel provincial. En caso que Lewandowski sea electo en otro cargo, en la banca lo debería reemplazar María de los Ángeles Sacnun, que fue la segunda candidata en la boleta en la que Perotti se anotó como senador suplente.



Las primeras reacciones


Suma Política sondeó en el interior del peronismo las primeras reacciones sobre esta posible movida del gobernador de la que todos hablan aunque todavía no tiene nada de concreto. Ni siquiera se sabe qué piensa el propio Perotti, que escucha, deja andar, pero no dice nada.

—“No somos nenes de pecho que se la vamos a dejar pasar, alguien se la va a cobrar, alguna capacidad de daño tenemos”, prometen vengativos. Y aseguran que si arma listas por afuera del peronismo “le haría un daño enorme al partido” y se arriesga a que el resto se junte y le saque entre el 15 y el 20 por ciento de los votos que garantiza de piso la estructura partidaria del PJ y sus aliados. “Ni Reutemann se animó a tanto y por algo fue”, comparan.

—“Perotti imagina ubicarse con su movimiento en medio del peronismo y del frente de frentes opositor, pero más que como alternativa puede quedar en el medio de un bombardeo”, le pronostican con poca simpatía.

—”Tampoco se sabe cómo se tomaría semejante decisión a nivel nacional. Si va Schiaretti, Perotti se prende, pero si es otro, no sé”. En Santa Fe se muestran perplejos: “O estamos ante un gran estratega o frente a un tipo al que no le importa nada”, despotrican por las dudas.

—“Perotti no quiere ganar la elección general, sus planes son para imponerse en la interna. Por eso piensa sumar a Fantino como candidato a gobernador y a Lewandowski para la intendencia de Rosario si hace falta. Así se consolida como jefe del peronismo. Y si pierde la general no importa, porque su candidato para la gobernación es Javkin, con quien tiene una relación demasiado amistosa para ser de partidos que compiten”, coinciden sin mayores explicaciones, y deslizan que un gobierno de Maximiliano Pullaro le daría menos tranquilidad cuando deje el mando en la Casa Gris.


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