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Política

Los tres escenarios del PJ santafesino para pelear otra vez la Gobernación

Los principales referentes nacionales del Frente de Todos no andan con demasiado margen para estar pensando en el armado electoral de las provincias. Pero cuando se dediquen a Santa Fe ya hay una idea que anda dando vueltas y que tiene como protagonista central al senador Marcelo Lewandowski, el candidato que mejor mide en las encuestas del peronismo de la bota. 

La posibilidad de que el periodista deportivo sea un candidato de síntesis de todos los espacios peronistas es casi una utopía, pero nadie la descarta. Imaginan que habrá un momento en que el poder nacional definirá sus candidaturas presidenciales y, a la par, la estrategia para las principales provincias.

Por algo Lewandowski viene de mantener dos reuniones con la vicepresidenta Cristina Fernández, una antes de fines de 2022 y otra en los últimos días de enero. Deslizan que en esos encuentros no se habló de candidaturas, sino del estado de situación de la provincia y de las chances del peronismo.

El senador también hizo una visita al ministro del Interior Wado de Pedro y mantuvo un cara a cara —que ahora continúa regularmente por WhatsApp— con Sergio Massa. Desde su sector se valoran estos contactos: “Ya no hay un monólogo de Perotti en la relación con el gobierno nacional; ahora nos habilitaron para contar nuestra versión de los hechos. Y llegamos a esta instancia sin ninguna mediación, nos sentamos solos”, explican con lectura política.

Por el otro andarivel de la interna partidaria, el candidato del gobernador Omar Perotti para la sucesión, el diputado nacional Roberto Mirabella sigue adelante con la construcción de un espacio político que tenga como modelo la actual gestión provincial. Y desde ese lugar alienta la conformación de un nuevo Frente Político Santafesino “para volver a ganar la provincia”. Ese plan puede terminar en una disputa en las primarias con otros candidatos o en un armado por afuera del peronismo. “Ojalá vayamos a las PASO y gane el mejor”, admiten desde el oficialismo provincial.


Lo que viene


En Santa Fe el peronismo viene de una victoria en el 2019 cuando se acoplaron todos los sectores internos y de una derrota después de disputar una interna y perder en las generales la elección de senador nacional con los candidatos de Juntos por el Cambio (Carolina Losada y Dionisio Scarpin).

De esa experiencia se desprende una conclusión clara de lo que sería más conveniente hacer. Por ahora a nivel nacional reinan los chispazos, las tensiones y la incertidumbre. Sólo con un respaldo nacional Lewandowski se lanzaría a la gobernación. De lo contrario el candidato del gobierno provincial, el diputado nacional Roberto Mirabella, les sacaría ventaja en una interna a los otros precandidatos lanzados por el peronismo: Leandro Busatto (por La Corriente de Agustín Rossi y alineado con el albertismo), Eduardo Toniolli (por el Movimiento Evita), Marcos Cleri (por la Cámpora) y tal vez un postulante del hombre fuerte del gabinete nacional Sergio Massa (podría ser Diego Giuliano).

La pregunta que sobrevuela los mentideros políticos es si el gobierno nacional está en condiciones de bancarse una derrota interna en Santa Fe a manos de un candidato que se alinea solo con el gobierno de la provincia.

Cuando las dudas se disipen sobre lo que piensa hacer el gobierno nacional en términos electorales con el peronismo de Santa Fe, puede no pasar nada o ponerse en marcha alguna estrategia. Para ese momento, Lewandowski cuenta con al menos dos ventajas sobre el resto de los posibles y ya lanzados candidatos:

1) Es el mejor elector, según la mayoría de las encuestas.

2) No responde a ninguno de los poderes territoriales, ni al gobernador Omar Perotti ni al gobierno nacional o a Cristina Kirchner, que no parece que vaya a quedar al margen de los próximos armados.



La historia de los dos candidatos en el PJ


Hay otra alternativa y es que se repita una fórmula que tiene bastante historia en la provincia: que el poder central respalde a un candidato propio y que, si no se sintetiza con el de la provincia, enfrente a ese otro que cuenta con el respaldo del gobierno santafesino de turno. Para esta elección eso se traduciría en que habría una interna entre Lewandowski y Mirabella, y habría que ver qué hace el resto de los precandidatos. 

Lo que parece claro es que el actual senador que hizo su fama como periodista deportivo no saltará a una candidatura a gobernador si no tiene el respaldo de la Nación. “No podés ir a una elección si no tenés el apoyo de uno de los dos aparatos: el provincial o el nacional, y por ahora en Santa Fe el candidato del gobernador o del gobierno en la provincia es Mirabella”, le aconsejan al senador de origen rosarino. En ese caso es probable que dispute la intendencia de Rosario.

Este es un repaso de lo que hizo el peronismo con sus candidaturas a la gobernación de Santa Fe desde 1991, con ley de lemas, primero, y que mantuvo con algunos matices después de la implementación de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, desde el 2005:

La historia empezó en 1991 cuando Carlos Reutemann fue el candidato de Carlos Menem y derrotó a Fernando Caimi, que representó en la provincia los deseos del entonces gobernador Víctor Reviglio. Hubo en esa elección otras expresiones del peronismo pero que no tuvieron ninguno de los dos apoyos principales, como fueron las postulaciones que representaron Iturraspe, Luis Rubeo-Raúl Carignano y Eduardo “Caíto” Cevallos.

En 1995, Jorge Obeid fue el candidato del peronismo provincial (de Reutemann, que lo acompañó como primer candidato a diputado provincial, algo que después repitieron otros gobernadores), mientras que Héctor Cavallero y Omar Perotti representaron la fórmula que apoyó el gobierno nacional de Carlos Menem.

En 1999 se dio una de las tres excepciones que tuvo esta regla a lo largo de 30 años, de dos candidatos peronistas enfrentados por el apoyo provincial o nacional: fue cuando Carlos Reutemann sintetizó esas dos expresiones y casi alcanza el millón de votos.

En 2003, Jorge Obeid representó al poder central (fue el candidato de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde) y Alberto Hammerly-Esteban Borgonovo la fórmula que apoyó Reutemann, desde la provincia.

En 2007 Rafael Bielsa fue el exponente del peronismo provincial y Agustín Rossi el de Néstor Kirchner. El primero ganó la interna.

En 2011, Omar Perotti fue el candidato de Reutemann y Obeid, y salió segundo, mientras que Agustín Rossi tuvo el apoyo de la Nación y ganó la elección interna, en tanto Rafael Bielsa salió tercero porque representó un formato híbrido que se quedó a mitad de camino y sin ninguno de esos dos apoyos.

En 2015 se dio la segunda excepción a este formato de dos candidatos porque hubo también una síntesis: el candidato a gobernador fue Omar Perotti y el vice Alejandro Ramos, que reflejó los intereses del poder central cuando Julio de Vido era ministro.

En 2019 se da la tercera excepción con el primer acuerdo entre Perotti y Cristina Kirchner, que tuvo en la vereda de enfrente a María Eugenia Bielsa, que terminó por no tener estructura ni desarrollo territorial y fue derrotada en la interna.

En las primarias de 2021 se dio en principio una nueva síntesis de los intereses del peronismo santafesino y el nacional, cuando el gobernador Perotti acordó con la vicepresidenta y principal electora a nivel nacional del Frente de Todos. Pero no duró y Agustín Rossi, que se lanzó a la interna con el impulso del presidente Alberto Fernández, después perdió respaldo y terminó siendo candidato de un sector del gobierno nacional y doblegado en la interna.

Si el peronismo repite la historia y define dos candidatos fuertes o se unifican en uno solo es lo que empezará a evaluarse este mes. Los protagonistas están convencidos que no se trata sólo de inscribir un nombre en una boleta, sino que hay que tener con qué salir a la cancha y tener claro con qué se cuenta detrás para fortalecer cada candidatura.

El cierre de listas se estima para mayo. Antes, un congreso provincial del peronismo (todavía sin fecha) deberá definir la estrategia electoral y las reglas de juego de la competencia interna. En ese ámbito de conducción, el perottismo tiene apenas a la ministra Celia Arena; el resto de los cargos son de otros sectores. Mientras, las negociaciones reales avanzan por otro lado.


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