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Sociedad

Malvinas, los sentidos del dolor y la muerte

Pensar la guerra con una guerra de fondo. Intuir que los ciclos temporales algo tienen de especial y volver a pasar por la mente y por el corazón, a la muerte violenta e impensada. A 40 años de Malvinas, se multiplican las miradas buscando algo aún no dicho, algo eludido, como el sentido que los distintos actores sociales dan a la muerte en aquella batalla. Uno de los temas que trabajó la doctora en Antropología Social, Laura Panizo, que desde hace años reflexiona sobre las maneras de recordar, sentir, revivir e interpretar aquellos acontecimientos traumáticos o experiencias de pérdida. 

“Hay quienes consideran que la muerte es un tema tabú. No es el caso de la investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) Laura Panizo, que trabaja sobre una pregunta tan incómoda como necesaria en torno a la muerte; ¿de qué manera se procesa la pérdida de un familiar del que no se tiene un cuerpo ni sabe cuándo ni cómo falleció?”. Así presenta el organismo académico los trabajos que Panizo viene realizando desde la antropología y que incluyen la Guerra de Malvinas. 

¿Qué pasa con la subjetividad cuando se debe asumir un mandato o un dolor que no se puede o quiere eludir como una guerra? “No hay una respuesta única porque hay tantas experiencias de guerra como combatientes, el sentido que se le da a esa experiencia, a la muerte y al retorno, es muy diferente de acuerdo a cada caso”, explicó Panizo. Y agregó que son los grupos de identidad como veteranos, ex combatientes y de familiares, quienes de alguna manera dan un marco de entendimiento y significación para ayudar a procesar esa experiencia violenta. 

“Cada agrupación de excombatientes tiene su marco de interpretación y sus marcos de sentidos diferentes, no todos dan el mismo sentido al sacrificio en una guerra, y la forma de entenderlo tiene que ver el pasado reciente, cómo se ubican ellos dentro de ese pasado, de la dictadura, con qué sujetos históricos se identifican, si lo hacen con los próceres, con las víctimas de la dictadura, con revolucionarios como el Che Guevara”, comentó.

Según Panizo, la identificación ideológica, en tanto sujetos sociales, da también un sustrato al sentido que ellos le dan a la experiencia que vivieron. “En esto los grupos de excombatientes juegan un rol fundamental, como cualquier grupo de identidad, para dar un marco de contención y entendimiento, no es lo mismo lo que va a expresar un excombatiente de La Plata, el Chaco u otra localidad”.

Además señaló que el lugar territorial en que se agruparon es muy importante, son excombatientes de determinada localidad y desde ahí construyen su sentido sobre la memoria, la guerra y por eso no hay una respuesta única a cómo procesaron el impacto en la subjetividad. “En primera instancia tiene que ver si se insertaron o no en algún grupo de identidad para tramitar, construir y resignificar, esto es muy importante”, enfatizó.

Por otro lado tiene que ver cuál fue la contención familiar en el marco de una ausencia total del Estado en el momento en que volvieron y a lo largo del tiempo, más allá de los diferentes gobiernos que tuvieron más participación en los reclamos y necesidades. “Frente al silencio que ellos tuvieron al regresar y en la posguerra, por parte de la dictadura, la familia y los grupos de identidad tuvieron un rol fundamental, a quienes tramitaron la experiencia de manera aislada y mucho más difícil”, comentó. Y dijo que fueron los grupos de familiares quienes a través de distintas actividades buscaron el reconocimiento como héroes de la Patria, 

 “Algunos grupos de familiares hicieron un esfuerzo por despegar lo que fue la Guerra de la dictadura, al tiempo que otros se sienten víctimas de ella y los excombatientes se sienten organismos de derechos humanos, por eso es muy importante señalar la identificación con el pasado reciente, con qué sujetos sociales se identifican para construir su identidad”, dijo la antropóloga. 

Panizo, que vertebró su investigación sobre el tema en distintos trabajos (ver aparte), consideró como un proceso muy importante a nivel social, las exhumaciones de los caídos y sepultados como Soldado Sólo Conocido por Dios, en el Cementerio de Darwin, Malvinas. “Sobre todo porque fue de mano del Equipo Argentino de Antropología Forense, que está dedicado a las identificaciones de las víctimas de la dictadura”, explicó.

Además dijo que este trabajo volvió a instalar el tema del duelo en la arena pública. “Ni hablar de lo que significó para los familiares que pudieron enfrentar la muerte con la corporeidad, algo que algunos venían haciendo a través de diferentes prácticas sobre todo con las legitimaciones estatales de héroes y sacrificio por la Patria, pero no con la corporeidad que viene de la mano con objetos personales, la reconstrucción de la historia, algo distinto, por eso para los familiares fue muy importante, permitió algunos cierres y también trajo algunas aperturas”.

 “Hay tantas formas de rendir honores a los caídos y de legitimarse, como experiencias hay en la guerra; no es lo mismo las experiencias que tuvieron en el Crucero General Belgrano que en el campo de batalla o en la aviación, es muy amplio el abanico de posibilidades para pensar, entender y dar sentido a la guerra”, enfatizó. Y señaló que entre esas experiencias están quienes se “sintieron llevados obligados y otros convencidos de lo que tenían que hacer, por eso para poder entender esto de enmarcar a otro frente a esa experiencia extrema y traumática, también hay que entender el sentido que se da al sacrificio, si es voluntario o impuesto, de qué manera lo entendieron o entienden los combatientes y que no es lo mismo para todos los casos”. 

Con respecto a que el 40 aniversario de Malvinas tenga un contexto de guerra entre Ucrania y Rusia, que hegemonizan la agenda informativa, Panizo que “justamente, con este contexto, no hay que dejar de pensar en las experiencias humanas de la violencia”. Y pidió no olvidar que el tema de los caídos “es muy sensible, porque se está tocando cuestiones sagradas para un familiar o para un combatiente que tuvo que enterrar a un compañero en el campo de batallas, escucha o ve que se habla libremente y eso a ellos les produce mucho, les produce quiebres, retraumatizaciones, abren heridas, siempre hay que ser muy cuidadosos porque estamos tocando relaciones sociales que se establecen entre los vivos y los muertos”, sostuvo. Y remarcó que se trata de un tema muy delicado y hay que entender lo sagrado del lugar sobre el que se está opinando. “Hay caídos en Darwin y para sus familiares, son banderas argentinas que hoy reclaman por nuestro territorio. La guerra fue un duelo colectivo, un dolor muy importante para la sociedad que es muy difícil tramitar, tenemos mucho que hacer al respecto”. 

La poesía de la guerra

“Para mí la poesía es un canal de expresión, de emociones que no se pueden contar académicamente, por eso mucha poesía y escritos tienen que ver con las experiencias en el trabajo de campo, sobre la Guerra y la dictadura”, explica Laura Panizo, sobre su hacer como poeta. Su libro “Lo demás, rodea”, recibió en 2013 el premio Leonor de Córdoba, de la Asociación Cultural Andrómina, de Córdoba, España. 

Data | Trabajos de Laura Panizo

[+] La Guerra sentida

[+] Del sacrificio impuesto al sacrificio voluntario

[+] La corporeidad del muerto

[+] En Instagram, lectura de poesía con Víctor Heredia

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