Connect with us

Hi, what are you looking for?

Política

Solo 13 bancas para 7 listas: cómo llega cada espacio a una elección con pronóstico de final reñido

El domingo, cerca de las nueve de la noche, podrá darse una particularidad: que los tres principales candidatos que compiten en las elecciones a Rosario tengan motivos para festejar, aunque no necesariamente hayan ganado la elección. En Más para Santa Fe y La Libertad Avanza anticipan una disputa “voto a voto” entre Juan Monteverde y Juan Pedro Aleart, mientras que en Unidos se mantienen expectantes de una recuperación que permita hablar de un virtual escenario de tercios y maquille la mala elección de abril, donde Carolina Labayru no obtuvo los votos que se espera de quien corre con el caballo del comisario. En una elección nacionalizada, donde el protagonismo estuvo lejos del Palacio Vasallo y las propuestas legislativas, el desafío sigue siendo cómo movilizar a un electorado que no se siente interpelado para ir a votar. Un contexto difícil para el resto de los candidatos que buscan formar parte del Concejo en los próximos cuatro años.

En Rosario siete listas competirán por renovar 13 bancas al Concejo. La aclaración vale en medio de una campaña donde los candidatos esquivaron lo obvio: hablar del Concejo. En las primarias, porque la reforma de la Constitución se llevó todas las miradas. En las generales, porque no conviene. Las campañas son cortas y costosas. Los candidatos buscan interpelar a un electorado cada vez más desmotivado, con mensajes efectivos, aunque muchas veces alejados de la función a la que se postulan. Así, se hace difícil encontrar una propuesta concreta que no roce las generalidades: “urbanizar los barrios”, “más orden en las calles”, “terminar con los trapitos”. Pocos se detienen en el cómo. A nadie se le cae un visto, ni un considerando. 

La condena e inhabilitación de Cristina Fernández de Kirchner polarizó una elección que ya se debatía entre el apoyo o rechazo al presidente Javier Milei. A eso se le sumaron los lanzamientos prematuros a la elección a intendente, que recién se dará en dos años. No solo Monteverde, que generó ruido en el ecosistema político con su mensaje “el intendente que le falta a la ciudad”. También el oficialismo, que mandó a la cancha al propio gobernador Maximiliano Pullaro para hablar de las mejoras de una ciudad que “volvió”, premisa que se ancla en mejores indicadores de seguridad. En La Libertad Avanza también dan por descontado que Juan Pedro Aleart será el primer candidato a intendente libertario de Rosario. 

En ese marco, todos mantienen expectativas de mostrarse triunfantes, aunque no lo sean. Quien se quede con la elección será el gran ganador de la jornada y se llevará las tapas del diario del lunes. Pero las encuestas anticipan un resultado ajustado, por lo que el segundo probablemente termine consiguiendo la misma cantidad de escaños que el primero. En un escenario de derrota, en el peronismo, también podrán celebrar un virtuoso proceso de unidad, luego de una ruptura que parecía dejarlo herido de muerte. En La Libertad Avanza podrán hablar de la potencia de un espacio que tendrá su debut electoral en la ciudad. Ambas cosas son ciertas. 

Para Unidos, el resultado de las primarias fue tan malo que todo lo que venga hacia adelante debería ser ganancia. Si se confirma un escenario de tercios que ubique a Labayru a unos pocos puntos de ganar la elección, también podría venderse como algo positivo. Sería una remontada importante para una candidata que, en abril, quedó a más de 45 mil votos de distancia de sus principales competidores. 



Las cosas en el peronismo


Dentro de Más para Santa Fe entienden que la disputa será “voto a voto” con Aleart, aunque con ventaja a su favor. Si bien los números de la primaria marcan que el candidato libertario fue el más votado, Monteverde quedó a solo 3.500 votos de distancia y, cuando se analiza por frentes, el peronismo saca una ventaja de casi 24 mil votos. Esa ecuación ilusiona en el espacio, con la cautela lógica que genera no saber a dónde irá el universo de votos que quedaron huérfanos por no superar el piso de las primarias, más los que se puedan sumar en una nueva elección. 

En ese marco, entienden que Labayru está más relegada en la discusión y que la idea de un “repunte” en su imagen es lo que se busca instalar desde la campaña oficialista. Aunque tampoco desconocen el poder del “aparato” del oficialismo que en las últimas semanas pisó el acelerador con eventos, inauguraciones y recorridas. Que Pullaro se sume como cara visible de una campaña que puede terminar en derrota, también despierta especulaciones. 

“Viven en una realidad paralela y les gusta el relato que se cuentan. En las primarias sacaron 38 mil votos y Javkin salió a decir que era un triunfo. Me parece que es parte de la misma rosca que tienen que darse, después de una mala elección”, evalúan en el entorno de Más para Santa Fe. 

De alguna manera, Monteverde centralizó la campaña. “Todos quieren pegarle al ganador”, advierten. Desde el primer momento, en el peronismo eligieron rivalizar con el oficialismo local. La estrategia fue poner el foco en las presuntas falencias de la gestión municipal como una suerte de proto lanzamiento de cara a 2027. El slogan “Acá falta un intendente” cerró un círculo este jueves, con un video difundido en redes sociales que va en la misma línea: “Esta vez no se nos escapa”. 

Luego, la confirmación de la condena a Cristina Fernández de Kirchner dejó a Monteverde en un lugar incómodo, entre sus rivales que buscaron emparentarlo con el kirchnerismo, y los propios que salieron a pedir un repudio más efusivo. El dirigente se posicionó con un mensaje rápido en redes sociales con la intención de volver a poner el foco rápidamente en la cuestión local. Sin embargo, en algunos sectores del peronismo no veían con malos ojos ese endurecimiento del discurso, en lo que definieron como “una competencia por ver quién es más gorila” contra Monteverde. “A nosotros nos favorece que se disputen esos votos”, reflexionaban. 

La última semana, Monteverde cosechó adhesiones: de José Luis “Puma” Rodríguez, del Frente Amplio por la Soberanía, de la Intersindical Rosario. Esto último con polémica de por medio: en un comunicado, los gremios salieron a pedir que las listas peronistas que van por fuera de Más para Santa Fe bajaran sus candidaturas para fortalecer al frente que integra el Partido Justicialista. El pedido también va en sintonía con una mirada federal: la posibilidad de vender una victoria del campo nacional y popular con una experiencia inédita de unidad, encabezada por un “no peronista”. 



El debut libertario


En La Libertad Avanza dicen que llegan a la elección del domingo “confiados”. También entienden que habrá una definición pareja con el peronismo, a la que aseguran llegar mejor posicionados. El objetivo está claro: tener de cuatro a cinco bancas propias en el Concejo, a partir de diciembre. Si eso se concreta, y si se suman los dos concejales libertarios con presencia en el Palacio Vasallo, el interbloque mileista pasará a tener un peso importante a la hora de negociar en el legislativo local. 

“Se va a definir cabeza a cabeza con Monteverde. Estamos mejor y se nota mucho en la desesperación de Monteverde, que quiere bajar las candidaturas del peronismo. Estamos tranquilos y confiados”, sostiene un armador del espacio. Igual que en el justicialismo, descreen del crecimiento de Labayru: “Está muy lejos de ser competitiva. Salen a hablar de un escenario de tercios porque no les queda otra”.

El espacio hizo una campaña por asociación y oposición: Aleart es Milei; Monteverde es kirchnerismo; Labayru es socialismo. Parte de esa asociación implica comprar un discurso que a Milei le sale natural, pero que si no se utiliza de forma estratégica provoca errores no forzados. Eso se vio cuando el candidato rosarino decidió pronunciarse sobre el conflicto en el Hospital Garrahan hablando de “ñoquis”, en una ciudad donde la salud pública está valorizada por la ciudadanía. Las críticas se multiplicaron. Luego dijo que sus declaraciones se malinterpretaron. 

Aleart no pudo cerrar su campaña con una foto junto a Javier Milei. El escenario perfecto para ese encuentro eran los festejos por el Día de la Bandera, pero el presidente pegó un faltazo que fue capitalizado por el oficialismo, renovando sus críticas a la falta de federalismo. No obstante, el candidato recibió un respaldo fuerte el lunes, cuando llegaron a la ciudad la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Hubo foto, acto y discursos en un hotel céntrico de la ciudad. 

Los libertarios esperarán los resultados en su local partidario de Sarmiento y Santa Fe, a metros del mítico bar El Cairo. Por el momento, no revelaron si vendrá algún dirigente nacional a la ciudad. Sí está claro que, de ganar la elección, el resultado tendrá un impacto de relevancia nacional. 



¿Escenario de tercios?


En el oficialismo no se ilusionan de la nada. La difusión de una encuesta de la consultora Isasi/Burdman arroja un repunte importante de Labayru con un 21,1 % de intención de votos, apenas por debajo de Monteverde (23,5 %) y Aleart (24,9 %). En las filas no se animan a hablar de bancas a conseguir, pero sí reconocen que el clima de la campaña en las últimas semanas es absolutamente distinto. “Hay una crecida en la imagen de la ciudad que, sumada a la presencia de Pablo y Maxi, le dan un espaldarazo importante a Carolina”, señalaron desde el armado.

Hay una lectura que opera en esa dirección: por primera vez en algunos años, el tema seguridad no es el eje principal de la campaña. Antes el oficialismo debía ingeniárselas para desmarcarse de ese eje, repartiendo culpas a nivel provincial y nacional; ahora lo capitaliza a su favor. En las últimas semanas, la campaña del municipio giró en torno a una ciudad que retomó su normalidad, acompañada por una baja notoria en el número de homicidios, que osciló en niveles récords durante los años anteriores. 

“Volvió Rosario”, fue el mensaje principal del discurso de Javkin a los pies del Monumento a la Bandera, el pasado 20 de junio. Según el municipio, 350 mil personas circularon por el parque ese día. Otros eventos ayudaron a esa narrativa: el streaming en vivo de OLGA, la confirmación del line-up que tendrá el Festival Bandera en noviembre, la nueva fachada del Centro Cultural Fontanarrosa.

El entusiasmo se terminó de condensar durante el cierre de campaña en el Bioceres Arena, con la presencia de los altos mandos de la política provincial. Hasta Mauricio Macri se hizo presente con un video de apoyo, como para recordar que el PRO anda por ahí, a la espera de una banca que aporte algún signo vital al partido amarillo.

Es cierto que Labayru debió afrontar una campaña difícil. La polarización entre peronistas y libertarios la dejó en un lugar intermedio, del que buscó salir con cuestionamientos a Monteverde y una crítica más solapada a Aleart, en un intento de no perder electorado por derecha. Además, la crítica se limita cuando el gobierno local le reconoce a la gestión de Patricia Bullrich un acompañamiento que reclaman no haber tenido con gobiernos anteriores. La escapada a esa encrucijada apareció con más fuerza en el tramo final de la campaña, profundizando la cuestión local: “Labayru es Rosario”.



No se bajan


De las otras cuatro listas que lograron acceder a las generales, dos tributan al peronismo aunque quedaron por fuera del armado oficial del Partido Justicialista. Una es Resolver Rosario, por donde buscan renovar su mandato Lisandro Cavatorta y Julia Irigotia. La otra es de Roberto Sukerman, que quiere volver al Concejo por el partido PAIS. En ambos sectores, el pedido de baja de candidaturas, sumado a las acusaciones de “jugar para la derecha” abrieron heridas que no serán sencillas de suturar de cara a 2027, cuando la “unidad” parece el camino para lograr la intendencia.

Desde la Intersindical Rosario explicaron por qué se pronunciaron en ese sentido. La lectura que hacen es que a ninguna de las dos nóminas le dan los votos para acceder a una banca. Sin embargo, los votos que puedan cosechar —por pocos que sean— podrían definir a favor del peronismo una elección que se anticipa pareja. Por lo bajo, los gremios hablan de “un gesto de grandeza” en favor del partido que preside Cristina Kirchner, a quien salieron a defender una vez conocida la condena. 

Desde ambas listas aclararon que no se bajaban de la pelea. Incluso, salieron a recordar las elecciones de 2019, cuando Sukerman quedó a solo 8 mil votos de ganarle la intendencia a Javkin. En esa oportunidad, Ciudad Futura jugó con candidato propio, cosechando cerca de 80 mil votos. “Apuestan a la unidad cuando les conviene. Si había una oportunidad histórica de ganar la ciudad fue esa y ellos no se sumaron. Esto es una elección al Concejo y para 2027 falta una eternidad”, sintetizan desde una de las tribus.

Por su parte, en el Frente de Izquierda aspiran a poder conseguir por primera vez una banca en el Concejo, después de varias participaciones. No es fácil hacer el cálculo de cuántos votos necesitan para eso, pero desde el espacio entienden que con unos 25 mil votos podrían sumarse al legislativo local. No será tarea sencilla: en las primarias cosecharon poco más de 15 mil votos. 

La otra lista la encabeza Eugenio Malaponte, referenciado en la figura de Amalia Granata a nivel provincial. Las seis listas que compitieron dentro del frente Somos Vida y Libertad cosecharon unos 18 mil votos. Con un perfil radicalizado, el abogado rosarino no la tendrá fácil para diferenciarse de La Libertad Avanza. Algo similar a lo que le pasó a Granata en los comicios de abril. En sus redes dispara munición gruesa contra Javkin y Pullaro. También, se presenta como “candidato a intendente”, que puede ser un lanzamiento prematuro a 2027, o un resabio de su candidatura electoral de 2023.


Facebook comentarios

Autor

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar