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Política

Una obra en dos actos que completó la renovación de la Corte santafesina

Fue una obra en dos actos, entre miércoles y jueves, una parte representada ante el público y otra tras el telón, el proceso político que termina con la renovación casi completa de los ministros de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe.

El debate en los días 25 y 26 de febrero se inició con la audiencia pública que fue transmitida en vivo y está disponible en el canal de internet de Diputados, siguió con las entrevistas personales a los para entonces candidatos a jueces de la Corte, a puertas cerradas pero con versión taquigráfica que puede ser consultada, y se cerró con la función principal de la Asamblea Legislativa.

El Poder Legislativo consagró, con números propios de una mayoría agravada de dos tercios, los tres pliegos propuestos por la Casa Gris para el máximo tribunal de la provincia. Y sin embargo hubo fuerte debate respecto de cómo y en qué circunstancias se produjo el envío de los pliegos por parte del gobernador Maximiliano Pullaro. Incluso sobre los efectos de constitucionalidad que implica la decisión del Ejecutivo.

Fueron diferencias de forma y por lo tanto profundas que, como en los accidentes gramaticales del castellano, se resumen en género y número. Eso tan bello que tiene el idioma español y que ya no parece estar en discusión, desde hace un par de años.



Una primera perlita

Curiosamente, en toda la sesión solo Amalia Granata, punzante y en una versión que ni un completo distraído pudo confundir con una feminista, habló en lenguaje de género: les tiró con un “chiques” a sus pares de la Cámara de Diputados y Diputadas, como dice en una de las cláusulas transitorias de la Constitución reformada.

La mediática se lució a la hora de marcar la contradicción de las oficialistas que ahora aceptaron que la Corte renovada tenga en el futuro apenas dos ministras sobre siete lugares. 

Antes se “hizo cargo” de “lo que no me hace feliz” la presidenta de la Comisión de Acuerdos, Lionella Cattalini. La socialista no le esquivó al asunto y lo marcó abiertamente como una falla. Bregó para que la próxima oportunidad (¿dentro de cinco años, cuando se retire Daniel Erbetta?) haya otra mujer además de las dos con que terminará 2026.

Antes, en la Audiencia Pública (que es mérito de una decisión política de la Cámara y de Cattalini porque la ley solo habla de una “instancia de consulta pública” sin esa figura) la decana de la Facultad de Derecho de la UNL cometió la inexactitud de decir que “casi hemos alcanzado la paridad de género”.

No la desmintieron solo las matemáticas. Desde la oposición abundaron quejas porque quedarán solo dos de siete lugares para juezas de la Corte cuando se renueven los ocupantes de tres asientos.

Otra mujer, que blandió como en la Convención su queja contra los “reguladores seriales” preguntó: ¿De verdad piensan que por el sexo de un juez de la Corte se puede modificar un fallo? Silvia Malfesi también marcó las contradicciones entre el “bla, bla, bla” de leyes y reforma constitucional con lo que finalmente ha sucedido.

Hubo por supuesto argumentos favorables al trío propuesto por el gobernador (con un pliego de una mujer) que se apoyaron en la orden de “procurar” la paridad que da la ley de 2020, cuya autoría corresponde al senador justicialista Rubén Pirola.

Dicho sea de paso, ninguno de los 19 senadores habló en el debate de la Asamblea Legislativa y sin embargo dieron la expresión más contundente. Unanimidad a la hora de votar los pliegos. 

Solo usó el micrófono pero con discreción en su condición de titular del Senado el presidente provisional de la Cámara, Felipe Michlig.

Las críticas de Granata (que fue a la sesión en el día de su cumpleaños y felicitada por el senador por San Cristóbal) apuntaron a la izquierda que solo se abstuvo a la hora de votar los pliegos. Pero en rigor, lo mismo hizo uno de los suyos: Emiliano Peralta, que no votó ni a favor de los propuestos ni en contra, salvo en el caso de Alurralde.

Consenso

El gran tema de fondo, más allá de los sabrosos momentos de la teatralización del debate político, que esta vez tuvo buenos intérpretes, es que un enorme consenso alcanza a cada uno de los nuevos ministros.

Hubo más de 50 votos afirmativos en los tres casos. Y también puede interpretarse como una forma de respaldo a las abstenciones. Nadie fuera de la derecha o la ultraderecha quiso oponerse y se contaron así apenas 5 votos en contra para Diego Maciel y Jorgelina Genghini provenientes de diputados celestes de Somos Vida y otros celestes unipersonales, y apenas uno, de Natalia Armas Belavi, contrario a Aldo Alurralde.

Una periodista de mirada aguda lo dijo a sus pares. “Se la pasaron lamentando que no haya paridad de género y que solo en uno de los tres pliegos hay una candidata mujer pero es justamente ella la que menos votos logró”. En efecto la ahora ministra de la Corte que es radical y está vinculada al ámbito de la magistratura y los colegios profesionales recibió 50 respaldos.



Entre bambalinas

Como es habitual en la Legislatura, los propuestos a cargos que vota la Asamblea Legislativa deben pasar por una entrevista personal, que para los candidatos es vivido como una suerte de examen. 

Allí hay una exposición del interesado y luego preguntas de los legisladores. Conduce esas mesas examinadoras la Comisión de Acuerdos pero todos los diputados y los senadores pueden asistir y en ocasiones preguntar. Las versiones taquigráficas impresas un tiempo después dan cuenta de lo que sucedió.

No hay en las entrevistas un secreto, pero la prensa no puede contarlas inmediatamente. Los legisladores, en cambio, sí. Y eso hizo un ex ministro de Omar Perotti, acaso el más reflexivo respecto de la cuestión de número que ha rodeado el debate sobre los pliegos. El diputado Marcos Corach reveló que a los tres nuevos ministros de la Corte les pidió su posición personal sobre lo mismo.

“¿El envío de los tres pliegos, cuando solo es formal y con la firma del doctor Spuler hay una vacante en la Corte, representa una presión a los doctores Gutiérrez y Falistocco?”, narró Corach, tras una serie de discursos que explicaron que los dos últimos han dicho que van a renunciar a fin de año. Pero todavía no lo hicieron, tal como marca el comunicado del Colegio de la Magistratura de Rosario que expresa sus “inquietudes institucionales” sobre el número de vacantes con decreto de aceptación ya vigente (para Spuler) y los tres pliegos enviados, como si Gutiérrez y Falistocco ya hubieran puesto con su firma una fecha, además de sus declaraciones a la prensa.

Para Corach fue importante que Alurralde haya reconocido en las entrevistas que sí, que el procedimiento de tres pliegos puede entenderse como “una presión” a dos miembros de la Corte, y comentó que el juez federal que logró tantos apoyos lo resumió con una estrofa de un tango.

Al compás del 2 por 4

El discurso de Corach incluyó parte de “Yira yira” con versos de Discépolo sobre la mala suerte y la premonición de quien “manya” o sabe que otros “se prueban la ropa que vas a dejar”.

Y Corach cerró con el mismo poema tanguero, algo cambiado: “Verás que todo es mentira, que al mundo nada le importa, ¡Yira!… ¡yira!”, pero nadie se ofendió.

Antes había expresado que “en materia institucional, el orden no es decorativo” y que “debió primero producirse la vacante para luego enviarse el pliego”.

Dejó un mensaje duro al advertir que se podría ahora y hasta que suceda el reemplazo cuestionar los fallos que firmen Gutiérrez y Falistocco.

Lo desmintieron con números. Los que constan en el artículo 124 de la Constitución de 2025 que con todas las letras dice que los ministros de la Corte cesan sus mandatos “a los setenta y cinco años”. Otra pregunta quedó flotando ¿habrá decreto del gobernador para interpretar que así ya ha sucedido y adelantar los reemplazos?


José Corral

Un hombre clave del radicalismo y en la relación con el Poder Judicial, el dos veces intendente de Santa Fe José Corral dijo que suponer que los jueces Gutiérrez y Falistocco no van a renunciar para cuando lo han anunciado sería “dudar de su palabra” y destacó que no va a suceder, ni hay por qué cuestionar “su honorabilidad”.

Las declaraciones de ambos, con artículos de los diarios El Litoral y La Capital son parte de los considerandos del mensaje que el gobernador envió a la Legislatura con los nombres de los propuestos. 

Luego, sin sorpresas se votaron los pliegos del juez federal que actúa en el norte santafesino y se ha destacado por sus fallos contra el narcotráfico, Aldo Alurralde; del secretario administrativo del Senado provincial, Diego Luis Maciel, de extrema confianza para el bloque radical del Senado, y de la abogada también radical y rosarina Jorgelina Genghini, muy vinculada a la magistratura y los colegios profesionales. Procuran cierto equilibrio. Son las tres regiones (norte, centro y sur), del ámbito de la magistratura, de la abogacía y del radicalismo.


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