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Política

El Parque Acuático enciende el Concejo: el reclamo de vecinos, la sesión que no fue y una discusión que sigue abierta

Desde 2020, en la puerta de ingreso al Concejo, hay un cartel con una frase que homenajea a Manuel Belgrano: “El miedo solo sirve para perderlo todo”.

Bien por debajo de ese cartel, en la ochava de Córdoba y 1° de Mayo, durante el mediodía de este jueves se podía leer una bandera más grande, con un mensaje distinto: “Podridos de corrupción política”.

El enojo, expresado por vecinos e integrantes de organizaciones ambientalistas, anticipaba lo que terminó pasando. Finalmente, los concejales de la oposición que buscaban impulsar una sesión extraordinaria para debatir los proyectos vinculados la construcción de un Parque Acuático en la ribera norte, no lograron el quórum necesario.

Representantes de agrupaciones ambientalistas como El Taller Ecologista, El Paraná No se Toca, Nuestros Árboles Rosario o la Multisectorial Humedales se concentraron antes de las 12 frente al Concejo, para expresar su apoyo a la sesión. También lo hicieron vecinos de la zona norte y organizaciones vinculadas al río, como kayakistas y pescadores. Un rato después, todos ingresaron para seguir el evento desde las gradas. No eran pocos, pero el despliegue policial en el lugar pareció exagerado.

El timbre que anunciaba el llamado a la sesión empezó a sonar a las 13. Desde entonces, corrió el reloj durante media hora a la espera de que se sienten los concejales. Necesitaban quince, pero asistieron diez. Los mismos que una semana atrás habían firmado la convocatoria a la jornada. Juan Monteverde, Julián Ferrero, Agustina Gareis y Antonio Salinas, de Ciudad Futura; Mariano Romero, Pablo Basso y María José Poncino, del bloque peronista; Leonardo Caruana, del Frente Amplio por la Soberanía; María Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular, y Norma López, del espacio Comunidad.

Caída la sesión, la jornada sirvió para que vecinos y organizaciones expresaran su rechazo a la instalación del Parque Acuático en esa zona de la ciudad. Se expresaron desde las gradas. Hubo cantitos y hubo discursos sin micrófonos. También algunos gritos de enojo con los ediles que decidieron no sentarse en sus bancas. La exigencia tenía dos argumentos: que sesionar era parte de su trabajo y que por ese trabajo ganaban más de cinco millones de pesos por mes.



Faltazo libertario

Se sabía de antemano que la sesión no prosperaría. La llave estaba en manos del bloque de La Libertad Avanza que viene mostrándose crítico del “gobierno socialista” de Pablo Javkin, pero no tanto como para quedar pegado al “kirchnerismo” que ven sintetizado en la figura de Juan Monteverde.

El miércoles hubo una primera señal del faltazo que se avecinaba, cuando la concejala libertaria Anabel Lencina no asistió a la comisión de Ecología. Allí la oposición buscaba darle despacho favorable a un proyecto presentado por El Paraná No Se Toca, que propone la suspensión del proceso licitatorio hasta que desde el Ejecutivo no se remitan diversas informaciones relacionadas con el proyecto. No lograron reunir los cuatro votos que necesitaban. Faltó uno.

Quien quedó en una posición más incómoda fue Juan Pedro Aleart, que desde el primer momento se sumó a los rechazos que comenzaban a aparecer sobre la construcción del parque. De hecho, la semana pasada el Concejo aprobó por unanimidad un pedido de informes de su autoría sobre el tema y, por redes sociales, anunció la presentación de un recurso formal en el municipio, con el fin de paralizar la licitación y las obras. Con sello libertario, el argumento de oposición al proyecto tiene que ver con los recursos que el municipio destinará a esa obra.

La inconsistencia no pasó desapercibida este jueves en el Concejo. Fue Monteverde quien se encargó de remarcarla. “Juan Pedro Aleart y La Libertad Avanza tienen que explicarle a la sociedad por qué hoy no fueron a trabajar y evitaron que se vote frenar la licitación”, escribió en sus redes sociales. No es novedad que de esos dos nombres, más el que se imponga desde el oficialismo, puede salir el próximo intendente de Rosario.

Ya de noche, horas después de la sesión, desde el bloque libertario esbozaron una argumentación para su ausencia a la sesión convocada. El texto cuestiona al municipio por impulsar “un parque acuático estatal de millones de dólares financiado con el esfuerzo de los vecinos” y habla de un “circo político” montado por “el kirchnerismo y sectores de la oposición”.

Lo curioso es que el comunicado cierra con el mismo argumento planteado por el oficialismo: “La realidad es simple: el Concejo Municipal no tiene facultades para frenar una licitación ya iniciada. Todo lo demás es humo político para confundir a los rosarinos. Una vez más el kirchnerismo le mintió a la población”. El mensaje cobra otro tenor si se contemplan las voces que empiezan a deslizar un acuerdo entre Unidos y LLA en Rosario, de cara a 2027.



Cuestión de interpretación

La convocatoria de la oposición toma como base el artículo 33 de la nueva ley orgánica de municipios, recientemente aprobada en la Legislatura, donde se establece la posibilidad de que los concejos convoquen a una sesión extraordinaria por pedido de un tercio de sus miembros, para tratar exclusivamente los asuntos que motiven esa convocatoria. Desde el oficialismo cuestionaron la validez de la sesión, planteando que el reglamento interno del Concejo habla de “la mitad más uno” del cuerpo, para convocar a una sesión de ese estilo.



Debate jurídico de por medio –que finalmente pierde peso por la falta de quórum–, desde el bloque oficialista denunciaron un “show político” por parte de la oposición. “Si decís que juntando 15 concejales parás las obras, le estás mintiendo a la gente. El proyecto está en licitación y el intendente en uso de sus derechos y facultades para hacerlo”, había asegurado la presidenta del cuerpo, María Eugenia Schmuch, en la previa del debate.

En una misma línea se pronunció el concejal Fabrizio Fiatti. “Tergiversaron el funcionamiento de las instituciones, realizaron deliberadamente una campaña de desinformación y fake news que perjudicó únicamente al vecino. Pero la realidad fue más fuerte que lo que quisieron imponer. La verdad es simple: el Concejo no suspende ni paraliza obras”, planteó, asegurando que el proyecto garantiza “más playa, más espacio público, más verde, obras hidráulicas necesarias y una ciudad que fortalece su vínculo al río”.

Además del bloque oficialista y los concejales de La Libertad Avanza, tampoco asistieron a la convocatoria los tres concejales del Partido Socialista, Federico Lifschitz, Manuel Sciutto y Alicia Pino. Semanas atrás, Joaquín Blanco, diputado provincial y referente del socialismo a nivel provincial, había pedido “abrir el juego” en el debate, pidiendo la participación de especialistas en la materia. Se desconoce si la ausencia de los concejales respondió a disciplina partidaria o convencimiento. Tampoco asistieron María Fernanda Rey, del bloque justicialista, y Sabrina Prence, de Nación y Libertad.

“Demasiados problemas…”

Si algo le faltaba a una jornada de amplio voltaje político fueron las declaraciones de Maximiliano Pullaro. El gobernador se mostró entusiasmado con el posible impacto del proyecto para el turismo provincial, pero tampoco mostró un respaldo tajante a la iniciativa. “Demasiado problema tengo yo como para meterme en una discusión del Concejo”, dijo en rueda de prensa, consultado sobre el tema.

Pero más ruido hizo cuando planteó que la definición final debería quedar en manos del intendente y los concejales. “Yo vi ese lugar donde lo quieren hacer. Es tremendo eso. La verdad que cambiaría realmente un montón”, expresó y agregó: “Después los concejales y el intendente tienen que discutir el lugar. La idea me encanta, nada más”.

Palabras más, palabras menos, es lo que reclamaban los concejales este jueves. Al menos así lo interpretó Monteverde, que celebró las palabras del gobernador desde el Concejo: “Estamos de acuerdo con el gobernador. El gobernador nos dio la razón a nosotros de que es una discusión de la ciudad a dónde va ese parque. Entonces yo espero que el intendente, ahora que el gobernador le dio permiso, convoque a una sesión para que seamos los concejales los que discutamos a dónde va el parque”.

Lo que se iba a tratar

En total son 14 los proyectos ingresados al Concejo referidos al Parque Acuático, con diversas motivaciones. La mayoría corresponden a pedidos de informes solicitados tanto por concejales como por organizaciones ambientalistas. Tres iniciativas plantean la suspensión del proceso licitatorio: una de Monteverde, otra de Gigliani y una tercera ingresada por un vecino de la ciudad.

Entre los expedientes también se destacan uno presentado por Caruana, donde se propone una “evaluación vecinal para proyectos urbanísticos” y el de Ciudad Futura, que plantea someter la realización de la obra a una consulta popular.

Desde el peronismo también presentaron una iniciativa donde se plantea que las obras que contemple la construcción de espejos de agua o piletas “cuya capacidad supere los 800 metros cúbicos” deba pasar obligatoriamente por el Concejo. Además, un proyecto de Norma López propone declarar “Patrimonio Histórico, Cultural, Social y Ambiental al sector Balneario La Florida Rambla Catalunya y Barrio Los Pescadores”.



El proyecto

La construcción de un Parque Acuático en el norte de la ciudad se anunció por primera vez en marzo de este año, durante el discurso de apertura de sesiones extraordinarias que dio Javkin en el Concejo. En aquel momento pasó inadvertido. Recién a mediados de abril, cuando se firmó el llamado a licitación y se conocieron los primeros detalles del proyecto, el tema empezó a generar revuelo.

El parque que proyecta el municipio plantea un sistema de espejos de agua, organizado en dos áreas interconectadas: un sector infantil con juegos de baja profundidad y otra zona con una torre de toboganes que concentrará diversas propuestas. También habrá un solárium, vestuarios, sanitarios y enfermería. El presupuesto de la licitación, que contempla diversas reformas sobre la costanera norte, es de 12.600 millones de pesos.

El planteo de las organizaciones ambientales –respaldado por sectores de la oposición– no es al proyecto en sí, sino al lugar donde busca emplazarse. Sostienen que de los 17 kilómetros de ribera que tiene Rosario, poco más de un kilómetro es playa, y solo 800 metros son de acceso público y gratuito. La instalación de un parque en ese lugar significaría ocupar unos 200 metros más de ese acceso al río. También aparecen reparos al posible daño de la iniciativa en el ambiente.

En ese marco, los reclamos se multiplicaron: desde pedidos para que se traslade el proyecto a otra zona, hasta reclamos para que la intendencia suspenda la licitación y encargue estudios de impacto ambiental. Los vecinos y organizaciones comenzaron a reunirse en asambleas que fueron creciendo en número, con la demanda de que se haga partícipe a la ciudadanía sobre el destino de ese lugar. Las protestas fueron escalando y el Concejo se hizo eco.

Desde el Palacio de los Leones defienden el proyecto remarcando que el parque es apenas una porción de un proyecto más grande, que apunta a reconvertir toda la zona de la Rambla Catalunya, visiblemente desmejorada. Y aseguran que, lejos de invadir espacios de playa pública, la iniciativa recupera superficie con la demolición de estructuras e instalaciones que estaban concesionadas, como la del bar Mordisco.

Desde el área de Obras Públicas también explicaron que las piletas y toboganes se proyectan sobre un playón ya construido, por lo que no se requieren estudios de impacto ambiental, aunque no descartan pedírselo a las empresas que resulten adjudicatarias de la licitación. Son cuatro las que presentaron ofertas: Edeca, Dinale, Rovial y una UTE integrada por Deapoli y Obring. Desde el municipio ratificaron que el proyecto sigue en pie.


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