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Educación

Amsafe, un mismo sindicato, dos perfiles y miradas diversas sobre el paro docente

Amsafe, un mismo sindicato, dos perfiles y miradas diversas sobre el paro docente


Fotografías: Prensa de Amsafe y Sofía Alberti

Sofía Alberti


Sonia Alesso, secretaria general de la Asociación del Magisterio de Santa Fe y de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, y Gustavo Terés, delegado de la Departamental Rosario, son las principales referencias de la docencia provincial. Destacados a nivel nacional por el peso de sus representatividades territoriales y formación política, llevan varios períodos en sus cargos y han constituido fuertes agrupaciones internas en un gremio caracterizado por la democracia de base. Existen, claro, diferencias entre ellos. Pero a la hora de la toma de decisiones, la definición la da el conteo de votos de miles de docentes de la provincia. En el caso de la penúltima votación que llevó al paro, más de 24.000.

Alesso prefirió no hablar de las distancias políticas con quienes encabezan la delegación local, dado que en el marco de un conflicto paritario, consideró, debilita la posición sindical. Terés también se mostró cauteloso pero, en la exposición de su forma de entender el sindicato deslizó que “hay un modelo sindical que, lamentablemente, muchas veces se ubicó cerca de los gobiernos de turno”.

En ese sentido hay un matiz notorio al caracterizar al gobierno de Omar Perotti. Para la secretaria general de Amsafe provincial, en 2020 “las y los docentes hicieron un esfuerzo enorme para sostener la escuela en el contexto de la pandemia”. Pero, en parte por la herencia macrista del desfinanciamiento educativo, “enfrentamos con el gobierno provincial un 2020 muy conflictivo con respecto a que en los primeros meses no tuvimos aumento y recién pudimos retomar la paritaria salarial a mitad de año”.

Durante la negociación en curso “muchas de las cosas que planteamos fueron contenidas en la propuesta del gobierno, pero nuestra asamblea lo rechazó”, contó. Su moción fue la inicialmente rechazada por más de la mitad de los 24 mil votantes y las clases no iniciaron. No obstante, valoró el acatamiento total de la medida en el sector público.

El delegado departamental de Rosario directamente calificó al gobierno santafesino de “conservador y antipopular”. Recordó que debutó extendiendo el cronograma de pagos y demoró “más de seis meses en conformar el gabinete de educación”. Criticó su accionar en el caso Vicentin, la adhesión a la Ley de ART, el desmantelamiento de Salud Laboral, entre otros puntos. “Disminuyó el presupuesto educativo y no atendió la infraestructura escolar, ni a sus trabajadores en materia de salarios y condiciones laborales”, fustigó.

En pandemia “improvisó con mucha irresponsabilidad, no atendió a trabajadores y trabajadoras de salud, ni las políticas de la seguridad social. Tuvimos salarios congelados, la obra social en riesgo, la caja de jubilaciones vaciadas y el pago de sumas no remunerativas. Nos retrotrae a las épocas de Reutemann y Obeid”.

Apuntó también al Ministerio de Educación por su “carente iniciativa sobre el teletrabajo” y porque a fin de 2020 “50 mil niños niñas y jóvenes no tuvieron conectividad con el sistema educativo, no hubo proyecto educativo para los sectores más vulnerables: hoy en Santa Fe el sistema educativo es más desigual y fragmentado”.



Marcas de vida


Con antecedentes familiares de sobra en el mundo docente, Alesso trabajó siempre en la Particular Incorporada Nº 1165 de Fisherton, como secretaria de primaria y preceptora del nivel secundario. Fue delegada y luego creció en representatividad hasta llegar al actual lugar en el sindicato provincial y nacional.

Gustavo Terés es Profesor de Educación Física y de Ciencias de la Educación con Postítulo en Pedagogía. Se desempeñó en el nivel primario, secundario y superior, estudiando y trabajando en la escuela pública. “Siempre ejercí y combiné mi cargo como delegado seccional con algunas horas de trabajo, nunca abandoné la labor docente dando horas cátedra en secundaria o superior. Y siendo secretario general ejercí como Director del Normal Nº 3”.

Ambos referentes comparten como hechos bisagra en su propia historia la Marcha Blanca (1988) y la Carpa Blanca docente (instalada en 1997). “Fueron las dos grandes puestas en valor social de lo que era la lucha docente”, consideró la secretaria general santafesina. El dar sus primeros pasos sindicales entre el fin de la dictadura genocida y el retorno democrático les otorgó una fuerte impronta en la defensa de los derechos humanos.

El profesor recordó con emoción la importante jornada de paro de la CGT del 30 de marzo de 1982, que también marcó el final del gobierno de facto. Analizó que la huelga nacional docente de 43 días en 1988 fue donde absorbió como método de construcción “la práctica asamblearia para definir propuestas programáticas y organizativas: había enormes asambleas participativas y con protagonismo de la base”.

En cuanto al quiebre en la propia CTERA rememoró que se dio en la Carpa Blanca cuando la conducción “pierde autonomía con (el ex Presidente) De La Rúa”. Allí se da “la aceptación del impuesto automotor para cerrar el conflicto, que afectaba a los sectores medios que tanto nos acompañaron, y un grupo de compañeros rompemos y generamos otra alternativa que es la que hasta hoy dirige Amsafe Rosario”.


Fotografía: Prensa de Amsafe

Guardapolvos y banderas


Un histórico dirigente gremial decía que ‘el mejor sindicato para la patronal es el que no existe’. Aunque cueste dimensionarlo, Argentina es uno de los países con mayores niveles de sindicalización y combativismo de América Latina, lo que permitió sostener los sistemas públicos de salud y educación. Comprobarlo implica sólo observar la realidad de países limítrofes.

Pero ¿qué lleva a alguien a militar en un sindicato? “Es un espacio de defensa de los derechos y no es un partido político, es muy importante destacarlo porque en nuestro caso el sindicato representa la defensa de los derechos de las trabajadoras y trabajadores de la educación”, expresó en primera instancia Alesso. Quizás, respondiendo así a una de las críticas más fuertes que le propina la izquierda del sindicato: su presunta falta de “autonomía”.

Consideró que toda participación partidaria de las y los docentes es legítima. Sostuvo que la diversidad enriquece el debate pero “las decisiones del sindicato deben tomarse en él” y no en un partido. Denunció que “los que atacan al sindicalismo quieren un mundo sin derechos. La derecha viene en el mundo y Argentina atacando a los sindicatos mientras defiende por abajo los intereses de los grandes grupos económicos. Sin sindicatos no tendríamos ninguno de los derechos que tenemos, tendríamos un mundo mucho peor”

Por su parte, Terés ponderó la diversidad, la composición de la dirección con distintas corrientes internas —que, reconoció, también genera tensiones— y la autonomía como valor irrenunciable. El delegado departamental y secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma Regional Rosario se volcó a militar “porque somos trabajadores de modo integral, somos parte de un colectivo de millones de personas que luchan por sus derechos en diversos sectores. Es entender que la salida es siempre colectiva, en unidad, ser solidario, hacia un horizonte de una sociedad más emancipada”.

La dirigenta de CTERA definió que estar al frente de un gremio tan importante es una tarea colectiva. “Somos parte de cientos de miles de militantes que en el país y Santa Fe apostamos por una idea de qué es el sindicato, por qué vale la pena militar” y a transformar la educación.

Para Terés es “asumir con orgullo un compromiso que miles de compañeros depositaron y hacerse cargo de que éste se construye en la cotidianeidad visitando las escuelas, escuchando, debatiendo, haciéndose cargo de los errores y de las críticas. Es dialogar en todos los espacios para construir el programa de la etapa”. Le sumó “practicar los valores de unidad en la lucha, autonomía e independencia de clase —de los gobiernos, patronales y los partidos— para enfrentar las políticas de ajuste antipopulares, identificándonos con los ideales históricos de emancipación del movimiento obrero”.

La pandemia expuso el rol trascendental de la tarea docente, a la que Alesso definió como “un trabajo particular, con el conocimiento, requiere muchísimo compromiso social, amor por la tarea que realizamos y tiene mucho de poder pensar en transformar la sociedad hacia una igualitaria y plena de derechos. Por eso cuando es un trabajo mal pago o en condiciones difíciles, lo sostiene la pasión por enseñar, por el trabajo que hacemos, los pibes  y la escuela pública”. Y sostuvo la importancia de la permanente formación docente “gratuita y en ejercicio, el mejoramiento de la profesión, de las condiciones de trabajo, del puesto de trabajo”.

El dirigente local consideró que se trata de “asumir el oficio de enseñar, sentirse un trabajador de la cultura, una gran tarea donde se transmiten conocimientos, saberes, valores y en ese diálogo uno logra despertar la curiosidad de los alumnos por descubrir la vida y el conocimiento y construir una mirada crítica y no complaciente. Freire (pedagogo brasilero) decía que la educación no cambia el mundo, sino a las personas que van a cambiar el mundo. Ante esta crisis civilizatoria, uno enseña aprendiendo y se trata de poner en cuestión el estado actual de cosas”.


Prácticas y avances


Las masivas votaciones que realiza el gremio es “un activo” que destacan ambos referentes. Lo ven como parte de una tradición histórica de la docencia donde “a veces te toca ganar y otras perder”. Pero también que sean en los lugares de trabajo es su “sello democrático distintivo”.

Desde una perspectiva de género, el gremio se compone de un 85 por ciento de mujeres en los niveles inicial y especial, un 60 por ciento en el secundario y casi una paridad de géneros en el nivel superior. Sin embargo hay muchos dirigentes varones en la palestra mediática. En el marco de la marea feminista, la interpelación llegó también a la docencia.  “A nivel nacional hubo grandes dirigentes mujeres y a nivel provincial también. Las fundadoras de Amsafe fueron dos mujeres, una anarquista y una socialista”, rememoró Alesso. Pero marcó que existe la dificultad de que “la mujer comparte la tarea del hogar con la tarea sindical”.  

Terés resaltó el alto porcentaje de compañeras en Comisión Directiva de Amsafe Rosario y avizoró que no se detendrá el crecimiento en los lugares de dirección política. “Eso tiene que ver con el protagonismo que vienen desarrollando, no sólo con el cupo. Va de la mano con el crecimiento del movimiento feminista”.

N de la R: el sábado 20 se confirmó pasado el mediodía que los docentes nucleados en Amsafe definieron en asambleas departamentales y plenario aprobar la propuesta salarial de la Provincia, lo que desactivó los paros anunciados para la próxima semana.


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