El peronismo evocó de manera robusta, con dos actos principales en el Área Metropolitana de Buenos Aires, el 17 de octubre de 1945, Día de la Lealtad; alivió en parte la encrucijada interna que lo tiene en vilo en estas horas, y se allana el camino para que Cristina Kirchner sea la nueva presidenta del PJ, luego de la defección y puesto vacante que dejó Alberto Fernández al renunciar al cargo hace ya algunos meses.
Este sábado deberían quedar inscriptas y habilitadas las dos listas que, hasta ahora, irían a la competencia electoral interna —Cristina Kirchner y Ricardo Quintela— sobre un padrón de aproximadamente 3,1 millones de afiliados, distrito único nacional. No estarán en disputa cargos provinciales. De concretarse, el retorno del voto directo de los afiliados, con fecha hasta ahora para el 17 de noviembre, vuelve a realizarse en el peronismo luego de 36 años: la interna que fue una bisagra y cambió la historia, cuando en el frío invierno de 1988 Carlos Menem le ganó al entonces favorito Antonio Cafiero. Desde entonces hasta hoy, nunca se realizó otra interna nacional con el voto directo de los afiliados.
El acto principal de este 17 de octubre de 2024 lo concretó Axel Kicillof en Berisso, el llamado kilómetro cero del peronismo. Desde esa localidad del sur profundo, llegando a La Plata, salieron las columnas principales de trabajadores que en aquel octubre de 1945 atravesaron decenas de kilómetros por el entonces semi despoblado conurbano bonaerense, para llegar a la Plaza de Mayo y pedir por la liberación del líder Juan Perón, hasta ese día, preso. La revolución de octubre del 45 se terminó de perfeccionar cuando a las 23.10 de aquella noche, los militares en el poder tuvieron que pedirle a Perón que “salga al balcón” de la Casa Rosada para calmar al pueblo. Fue el primer discurso de una larga conversación del líder con su pueblo en la plaza, hasta la despedida en junio de 1974, 29 años después, pocos días antes de su muerte.
Perón calmó a los trabajadores, el gobierno militar llamó a elecciones y, en febrero de 1946, Perón le ganó a la Unión Democrática (todos contra él) por unos 200 mil votos de diferencia y con algo menos de cinco millones de votantes en total. En aquella elección histórica Perón obtuvo unos 350 mil votos en la Capital Federal (una cifra similar a la que suele obtener el PJ casi 80 años después) y algo más de 400 mil en la provincia de Buenos Aires. En la provincia más grande de la Argentina, los votos del peronismo, en 80 años, se multiplicaron por 10: en la actualidad superan los cuatro millones.
Las palabras de Kicillof en Berisso reivindicando a Cristina Kirchner, aunque sin tomar expreso partido por su candidatura en el PJ, trajeron alivio a la militancia peronista, algo perturbada por las disputas de Máximo Kirchner (presidente del PJ de la provincia de Buenos Aires) y el propio Kicillof. El gobernador se enfocó en la crítica al gobierno nacional de Milei y perjuró trabajar por “unidad, unidad, unidad”.
Cristina Kirchner, con actitud proactiva, pasea su conservada humanidad en modo campaña política por distintos lugares del conurbano bonaerense. En este 79 aniversario del Día de la Lealtad, además de visitar a estudiantes en la Universidad de Avellaneda, envió un fuerte respaldo vía video grabado para la ocasión al PJ de la Capital Federal, que con conducción del senador Mariano Recalde tuvo un fervoroso encuentro con la militancia en la Federación de Box de Buenos Aires. Un sitio pequeño (unas dos mil personas) pero a la vez cálido e intimista para el lanzamiento de un nuevo punto de partida del peronismo kirchnerista, que como nunca antes en los 20 años de vigencia nacional, ahora va directamente por la herramienta jurídica electoral, el Partido Justicialista.


“Articular a los sectores sociales y políticos contra la odiología (de Milei) que nos permitirá reconstruir la categoría de pueblo y Nación. Ellos no tienen ideología, lo podemos ver por cómo reprimen en la calle, cómo tratan de romper asambleas universitarias, cómo se expresan en los medios de comunicación, siempre con violencia. No es ideología liberal, que se trata de una categoría histórica, es odiología”.
Luego, en un video de unos cuatro minutos que se difundió en una efervescente Federación de Box, en el barrio de Boedo de la Capital Federal, recordó su definición de 2017 cuando señaló que “Macri le había desorganizado la vida a la gente; ahora podemos decir que es mucho peor, Milei se la está arruinando”. Para Cristina, vivimos una realidad distópica, horrible, que torna “imprescindible enderezar y ordenar al peronismo para reconstruir la esperanza de reconstruir una vida, lo único que nos va a movilizar”.
Con el retorno activo de CFK buscando la presidencia de PJ, el resto de piezas del peronismo buscan encontrar su lugar en un escenario que no pocos dirigentes habían descartado, dando por sentado el retiro de Cristina: el propio Ricardo Quintela que se reuniría con CFK en estas horas, había sugerido que “Cristina está para otra cosa (no para competir con él), para una especie de representante internacional (sic), yo soy un cuatro de copas”. Este jueves, Mariano Recalde, en el acto de la Federación de Box, le contestó a Quintela sin nombrarlo: “Muchos de nuestros dirigentes no son ningunos cuatro de copas, son importantes, imprescindibles para la unidad, pero ancho de espadas hay una sola (Cristina)”.
El reingreso con fuerza de Cristina a las arenas del peronismo, y el corrimiento y silencio —al menos en la oportunidad de la celebración del día de La Lealtad— de Máximo Kirchner y La Cámpora, que parecían empeñados en desafiar al gobernador de Buenos Aires, posibilitó descomprimir la tensión interna peronista, aunque resta conocer cómo será el desenlace final. En contrario a como lo fogoneaban algunos intendentes cercanos, Axel no tomó partido por Quintela en la interna del PJ y le hizo un guiño grande a Cristina, aunque subrayó que su foco principal está en la disputa con Milei.
“Para las candidaturas de 2025 y 2027 falta mucho tiempo, faltan años, no es el tema de hoy; ahora debemos ocuparnos de construir un PJ que no permita ni acepte que determinados gobernadores o legisladores elegidos con el voto de nuestro pueblo orbiten al gobierno nacional y lo terminen apoyando”, definió Mariano Recalde en el acto del PJ de CABA, con militancia cristinista, movimientos sociales, universitarios y sindicales (bancarios y porteros de edificios, entre otros) presentes.
Un par de horas antes de las palabras de Recalde, y a 50 kilómetros de distancia, Axel Kicillof desde Berisso se sumó a una consigna de la multitud, aunque le cambió la letra: “Axel presidente” coreaban los militantes, pero el propio Axel corrigió, y cantó “la patria no se vende”. Pareciera que la presidencia del PJ, y su carácter y rol político actual, empieza a distinguirse de las candidaturas futuras; sin un PJ “enderezado” y aguerrido contra Milei, no habrá Axel 2027 ni tampoco nada que celebrar en 2025.



































