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Política

El día que Perotti y Lewandowski se vieron las caras y supieron que les será muy difícil armar algo juntos

Si Omar Perotti decide apoyar la candidatura a gobernador de Marcelo Lewandowski será por necesidad política y no por afinidad. Los recelos son mutuos y terminaron de confirmarse en sendas reuniones que mantuvieron a solas en los últimos meses del año pasado. En una de ellas compartieron un almuerzo que se prolongó por casi cuatro horas en un tradicional restaurante de Rosario y en la otra se encontraron en un bar en Pichincha. 

Que Perotti diga que junto al diputado Roberto Mirabella el periodista es uno de los dos candidatos que tiene para este año, no termina de convencer al equipo del rosarino. Especialmente después de que comprobaron de forma directa que el mismo gobernador les aclara a los presidentes de comuna e intendentes que le preguntan por Lewandowski que “no es de mi sector”.

Abona también esas diferencias la falta de apoyo de la provincia, que no lo muestra como propio en las recorridas por obras y acciones del gobierno, en las que suele participar Mirabella. Tampoco aparece en los actos oficiales Leandro Busatto —candidato de la Corriente de la Militancia—, pero en este caso no sorprende porque el diputado ha hecho públicas sus diferencias con la gestión provincial. 

En octubre pasado Perotti y Lewandowski almorzaron a solas en el restaurante Sunderland, con larga sobremesa incluida, y sirvió para que ambos lleguen a la misma conclusión: no iban a poder armar nada juntos, al menos en ese momento. Después, las conveniencias políticas dirán.

“Me quieren poco”, dice el periodista al referirse a quienes conducen el gobierno provincial. Habla después de que Miguel Rabbia, el senador que lo reemplazó en la Legislatura provincial, se separara del bloque oficialista como un gesto de advertencia o un llamado de atención que nadie respondió. “Esa decisión los expuso para saber que Marcelo no es su candidato”, comentan cerca de Lewandowski.

A pesar de eso, el periodista no dice barbaridades sobre la actual gestión, en un intento por dejar puentes sin romper que permitan si es necesario recomponer la relación.

En ese almuerzo cara a cara hubo un diálogo que Suma Política pudo reconstruir a partir de los comentarios que formularon los protagonistas a sus allegados.

Perotti: —Marcelo, ¿vos qué querés ser?

Lewandowski: —Y, ser gobernador no depende sólo de mí.

Perotti: —Creo que podés ser gobernador, pero tenés que caminar.

Lewandowski: —Estoy caminando, viendo obras, llevando capacitaciones deportivas, pero pago hasta los hoteles del chofer que me lleva. También entrego recursos para los clubes, si me pudieras acompañar con pelotas de fútbol, de básquet….

Perotti: —Justo. Mirá, ando con unas pelotas de fútbol en el baúl del auto, que me consigue Calvo de la Cámara. Por ahí regalo, te puedo dar esas.

Lewandowski: —Está bien, está bien, gracias de todos modos.

Esa respuesta del gobernador para quien podría ser el candidato principal del gobierno terminó de enfriar la relación. “Uno camina con un triciclo y para otros hay una Ferrari”, fue la definición en caliente del rosarino después de ese encuentro, donde le quedó claro que no iba a tener ayudas concretas de ningún tipo para caminar la provincia.

El gobernador también se fue decepcionado. A sus colaboradores más cercanos en la Casa Gris les comentó sin filtro sus sensaciones: “Me pide que lo apoye, que hable con los presidentes comunales e intendentes, que empuje su candidatura; pero no quiere que nadie le sugiera algún nombre”, se quejó. “Así es muy difícil armar algo juntos”, insistió. Los seis o siete funcionarios que estaban presentes se fueron con la sensación de que, salvo un giro muy marcado, era impensado llegar a un acuerdo. 

Cuando Lewandowski se enteró de ese comentario se encargó de desmentir que hubiera puesto condiciones o que la relación con el gobernador se hubiera enfriado porque él pidió armar la lista de diputados provinciales. “No se habló de cargos, no se habló de candidaturas, no se habló de nada”, les dijo a los propios. “Es descabellado eso”, llegó a decir cuando le preguntaron.

Unos días más tarde, Lewandowski se encontró con Roberto Mirabella —el candidato favorito del perottismo—, y hablaron del almuerzo en el Sunderland.

Mirabella: —Me dijeron que fue buena la reunión.

Lewandoswski: —Sí, cordial, pero en limpio no saqué nada. 

Mirabella: —El gobernador dice que nosotros dos somos los candidatos.

Lewandoswski: —No es cierto. Si yo soy el candidato explíquenme la estrategia. La estrategia del gobernador es primero él. No me digan que yo soy candidato, porque me están boludeando. Ya es tarde.

Si ese fue el final de las charlas entre ambos sectores se sabrá en febrero, que pinta como mes decisivo para estas definiciones.


Antes, en un bar


El almuerzo de Perotti y Lewandowski fue el segundo encuentro a solas entre ambos. Fue dos o tres semanas después de las elecciones del 16 de junio; un sábado de julio cuando el gobernador vino a Rosario se sentaron a hablar en un bar de Alvear y Wheelwright, el que está ubicado en la ochava sudoeste.

Esa vez Perotti le anunció a Lewandowski que se proponía hacer reuniones con los dos intendentes y los senadores de Rosario y Santa Fe. Lewandowski nunca se encontró con Javkin y se quedó esperando esa reunión, aunque después se enteró que mientras ese encuentro no se concretaba el gobernador y el intendente se vieron varias veces, incluso cuando el presidente de la Nación Alberto Fernández visitó Rosario.

El senador nacional pidió que le den espacio a la hora de opinar sobre dos temas en los que tiene mayor conocimiento, deportes y comunicación. A los meses se dio cuenta que aunque sugería temas no conseguía ninguna respuesta.

En deportes se hubiera encontrado con un problema, porque el periodista sostiene que a los clubes antes que darle plata hay que llevarle elementos o hacerles una obra. 

Con los fondos que disponía como senador, Lewandowski compró luces led para iluminar canchas de básquet y entregó elementos deportivos, pelotas, pecheras, a numerosos clubes del departamento Rosario. “Nunca me dieron pelota”, dice con doble sentido. En el gobierno provincial, en cambio, creen que el mejor camino es recabar las necesidades y proyectos de los clubes y enviarles los subsidios para que los resuelvan. 

Una propuesta que el senador nacional charló con el gobernador fue extender a toda la provincia su experiencia de capacitaciones deportivas, que hace nada menos que con un empleado de la provincia. Se trata de charlas a cargo del psicólogo deportivo Marcelo Márquez, reconocido a nivel internacional, tanto que integró el equipo de trabajo de Ricardo Gareca en la selección peruana de fútbol en el Mundial de Rusia. También es el psicólogo deportivo del atleta santafesino Germán Chiaravaglio. Tampoco encontró receptividad con esa idea.

“Se las saben todas. Ni siquiera te entusiasma proyectar porque les entra por una oreja y les sale por la otra”, lo escucharon enojado.

En tono de política electoral, cerca de Lewandowski ya no tienen dudas: “El candidato es Mirabella, y si no se da quieren que el gobernador sea Javkin”.

Para ese espacio está claro que el plan del gobernador es más que ambicioso: “Perotti no quiere socios políticos, quiere empleados. Quiere que Marcelo sea empleado de él, que imagina que va a manejar Diputados, poner la candidata a vicegobernadora y, si le va bien, manejar las dos cámaras de la Legislatura. En ese plan, el gobernador va a ejercer como tal el día que Perotti quiera. Quiere tener un control remoto”.

En la Casa Gris tampoco se quedan atrás con los reproches. Dicen que el ex periodista reclama autonomía en sus decisiones, pero que lo acompaña un equipo “limitado”, aunque no precisan si hablan de cantidad o capacidad. “No se puede pedir apoyo total y autonomía, más aún si no tenés con qué sostenerla”, dice un funcionario que se sienta en uno de los ministerios con más peso en el día a día de la gestión.  

Hoy es difícil de imaginar que Perotti y Lewandowski confluyan en un acuerdo. Incluso el senador aún no definió si va a pelear en las elecciones de este año, y en ese caso si irá por la Gobernación o la intendencia de Rosario. Pero falta bastante para decidir las candidaturas. Y, como siempre en política, el final sigue abierto.


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