El ex fiscal Patricio Serjal rompió el silencio que mantenía respecto de las acusaciones que enfrenta por integrar una asociación ilícita que recibió sobornos del juego clandestino durante al menos tres años. “Quiero aclarar algunas cosas”, dijo hoy ante el Tribunal que lo juzga por el caso y como introducción de un largo descargo en el que deslindó la responsabilidad de los hechos en el ex fiscal Gustavo Ponce Asahad y respondió sobre diversos aspectos de la trama en cuestión, como su relación con el capitalista Leonardo Peiti, la supuesta orden que impartió a una fiscal para que no lo investigara y la reunión que mantuvo con el senador Armando Traferri, que a poco de asumir al frente de la Fiscalía Regional de Rosario habría marcado al mismo tiempo el inicio de la organización criminal.
Serjal se dirigió al Tribunal integrado por Facundo Becerra, Hebe Marcogliese y Nicolás Foppiani después que la ex fiscal regional María Eugenia Iribarren concluyera una extensa y detallada declaración que inició el martes. “Estoy acá por lo que hacía Ponce. Uno confía en todos los fiscales, pero es imposible saber qué hace cada uno en su actividad”, comenzó.
“Las cosas que Ponce ha dicho de mí son mentiras, barbaridades. Parecería que la culpa es mía. Lo que he escuchado es perverso. Ponce pedía plata invocando mi nombre”, agregó el ex fiscal regional, y pareció quebrarse por la emoción. “Soy inocente. No sabía lo que hacía Ponce. No sabía que me invocaba para pedir plata”, agregó, en relación a los sobornos que Peiti pagó para no ser investigado y para que se frustraran causas como las que llevó adelante el fiscal Matías Merlo estando a cargo de la fiscalía de Melincué.
El descargo de Serjal resultó así congruente con una de las líneas que sostiene la defensa a cargo de Ignacio Carbone y Renzo Biga: que la protección a Peiti fue una ficción creada por Ponce Asahad para esquilmar al capitalista que había desarrollado una red de casinos ilegales a lo largo y a lo ancho de la provincia. El otro argumento es que la acusación de Serjal surgió de presiones ejercidas por la Agencia de Criminalidad Organizada sobre Peiti y de un arreglo entre la fiscalía y los hermanos Mariana y Rodrigo Ortigala.
“Nunca vi personalmente a Peiti —afirmó Serjal hoy al mediodía—. Escuché un montón de veces su nombre. Conocí el apellido, no a la persona —insistió—. Lo vi recién acá (cuando declaró en el juicio). No fui a ninguna reunión con él”. Concedió que había estado en el Hotel Etoile, de Recoleta, pero no que se hubiera reunido en el lugar con Peiti para actualizar el monto del soborno: “Ese día voy porque tengo una reunión con Sergio Olivetti, de Visa Banelco y Red Link, por unos convenios en gestión con la fiscalía”.
“Es común que uno tenga reuniones fuera de la fiscalía. Con la doctora (María Cecilia) Vranicich nos juntábamos a desayunar cada quince días”, agregó Serjal. El ex fiscal recordó que se reunía también periódicamente con el gobernador Miguel Lifschitz, con el fiscal Jorge Baclini, con el juez de la Corte Suprema Roberto Falistocco, “con intendentes, con muchísima gente”, y también con el senador Traferri: “¿Cuál es el inconveniente?”, desafió.
Serjal aseguró que fue Ponce Asahad quien lo condujo a una reunión con Traferri y otros senadores, “una reunión más”. Volvió al eje de su descargo: “Entiendo que Ponce lo hizo (mencionar su nombre) para beneficiarse. Se valió de una amistad de años para pedir dinero. Ahora se pone en víctima y dice pavadas”.
El ex fiscal regional afirmó también que los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery le propusieron un juicio abreviado y “me pidieron que les diera algo sobre Traferri: dije que no tenía nada para aportar”. Negó haberse enriquecido, dijo que jamás viajó a Europa —en alusión a una referencia de Ponce Asahad—, se fastidió en particular por la mención de hacerse reintegrar hasta el dinero de los peajes cuando viajó a Buenos Aires supuestamente para encontrarse con Peiti (“absurdo”) y aseguró que solo viajó una vez a Estados Unidos “y me pagué el pasaje con la tarjeta de crédito, en doce cuotas”.
Además de reforzar los argumentos de la defensa, Serjal contestó indirectamente afirmaciones realizadas por la ex fiscal Iribarren sobre las órdenes que dio a la fiscal Ana Julia Milicic, quien tenía la causa por la balacera contra el domicilio de Peiti rubricada con el mensaje “Leo pagá”. Contra la versión de Milicic, el ex fiscal regional dijo que le ordenó investigar los hechos y señaló una vez más a Ponce Asahad como mediador en la entrevista que mantuvieron.
También se refirió a sus visitas al Organismo de Investigaciones. Según la acusación, las visitas respondieron al interés de ponerse al tanto del avance de la investigación sobre el juego clandestino cuando Serjal se veía venir la noche. El subdirector del organismo, Víctor Moloeznik, declaró el lunes al respecto; Serjal dijo que fue al organismo por invitación de Débora Cotichini (funcionaria ahora imputada en la causa contra Marcelo Sain y otros ex integrantes del Ministerio de Seguridad), vio con buenos ojos la investigación e impartió directivas para coordinar con otras causas.
“Estoy en juicio, pero ya me condenaron mediáticamente —concluyó Serjal—. Me destruyeron la vida. Perdí todo, pero la dignidad no la perdí. Quiero que el Tribunal rectifique la condena mediática”.
A continuación la fiscalía, representada por José Luis Caterina y Marisol Fabbro, quiso interrogar a Serjal sobre su declaración. El acusado no aceptó preguntas.




































