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Política

El peronismo santafesino no oculta sus diferencias aunque busca cerrar filas

El peronismo santafesino no oculta sus diferencias aunque busca cerrar filas


Arriba: Lucila de Ponti, Paola Bravo y Matilde Bruera.
Abajo: Ricardo Olivera, Luis Rubeo y Leandro Busatto.

Por Ricardo Petunchi


El PJ santafesino atraviesa días complejos, marcados por los desencuentros entre el bloque de diputados provinciales y el gobierno de Perotti y la búsqueda de una reestructuración partidaria que contenga a todos los sectores.

La votación de la ley de ART dejó a los legisladores del PJ en una posición antagónica a la del Ejecutivo, no sólo desde el discurso político sino también en la práctica. Una situación inédita, ya que la ley enviada por un gobernador peronista se aprobó sin un solo voto del peronismo. Matilde Bruera, Lucila de Ponti y Paola Bravo se opusieron; Leandro Busatto y Ricardo Olivera se abstuvieron y Luis Rubeo se ausentó de la sesión. Cachi Martínez tampoco la apoyó, pero en el bloque saben que se mueve solo y no lo cuentan como tropa propia. El Frente Progresista y Cambiemos votaron a favor y el proyecto de ART se convirtió en ley. “Nosotros sostenemos una posición histórica; hace cinco años que venimos diciendo no a esta ley”, repitió Rubeo después del tratamiento en Diputados.

Lo cierto es que en la previa los legisladores le dijeron al gobernador y también al ministro Roberto Sukerman que no estaban de acuerdo con la iniciativa. Hubo llamadas cruzadas y varios intentos por convencerlos de que modificaran esa decisión, pero fue imposible. El voto favorable del Frente Progresista alivianó la tensión entre las dos partes, pero la señal política quedó registrada: en dos meses, el bloque oficialista votó en dos oportunidades en contra del gobierno. “Vamos a seguir funcionando como nuestro criterio lo indica; si coincide con el del gobernador mucho mejor”, se les escucha decir ahora a los diputados del PJ.

Saben en la Legislatura que a Perotti la bronca todavía le dura. Además ya venían de un cortocircuito anterior, cuando por unanimidad y sobre tablas Diputados rechazó el veto del gobernador a la ley 13992, de fines de agosto, que ordenó el pago de una asignación a docentes y asistentes escolares reemplazantes que por la pandemia se quedaron sin ingresos.

La relación con Perotti, admiten, es “relativamente tensa”, y si bien en el bloque apuestan a que el vínculo se fortalezca, marcan que hay mucho por hacer. “Planteamos varias cuestiones y no nos escuchan. Propusimos una agenda legislativa, armar una mesa con los senadores, y no pasa nada”, se quejan.

Con el Ejecutivo hay tensión, pero con Sukerman es abierto malestar. La posición militante del titular de Trabajo en favor de la ley de ART sorprendió a varios. “Hizo ruido porque quedó pegado a los empresarios y lejos de los trabajadores”, esgrimen. “En realidad, no debería sorprender porque no es afiliado al PJ, al menos hasta el año pasado no lo era; en eso es igual a María Eugenia Bielsa”, dicen en clave de chicana.  


Roberto Sukerman, ministro de Trabajo, uno de los que militó a favor de la sanción de la ley.

Autoridades partidarias


La relación entre legisladores y el gobierno no es el único foco de alerta. La restante cuestión a resolver tiene que ver con la designación de nuevas autoridades y el funcionamiento del peronismo provincial. Por estas horas dirigentes de distintos sectores internos buscan consensuar una nueva conducción partidaria, que tendrá en su mandato las elecciones generales de 2021 y 2023. El plazo para presentar listas vence el 6 de noviembre y aún se trabaja “en un esquema que nos contenga a todos”, en el que “Perotti sea importante pero no hegemónico”, resaltan con énfasis.

El zoom peronista está que arde. En el intento por sellar una unidad amplia participan, entre otros, el presidente del PJ Ricardo Olivera, el senador nacional Roberto Mirabella, Luis Rubeo, dirigentes que responden al rossismo, a María Eugenia Bielsa y senadores provinciales.

La idea predominante es ampliar la mesa ejecutiva y armar una mesa política donde estén todos representados (pasaría de cinco a diez miembros). Hay un principio de acuerdo para que Olivera, que tiene el apoyo de Perotti, siga como presidente del partido; de ahí para abajo todo está en discusión. Se sabe que la vicepresidencia será para una mujer, aunque falta ponerle nombre y apellido. “Algunos piden más de lo que deberían tener y eso genera desequilibrios”, sostienen algunos de los más empeñados en cerrar con todos los sectores internos.

Más allá de las idas y vueltas, habrá acuerdo. Como siempre, será sobre la hora de cierre para la presentación de listas. Pero ese es un detalle menor en estos tiempos agitados.



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