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Política

Episodios finales de la saga de Adorni: un Senado que postergó el desenlace y una carta para comunicar su renuncia

Ya sin resto, y con la doble amenaza judicial y política desde el Senado, Manuel Adorni preparó la salida del gobierno, con el presidente Milei volviendo de España donde declaró que “si es culpable le doy una patada”, aunque reafirmó su confianza personal, a la vez que reconoció que “de derecho no entiendo mucho”. Sobre el final del viernes las versiones de renuncia ya eran intensas, desde la propia Casa Rosada, y se consumaron el sábado con una carta de renuncia difundida en X tres horas antes de un partido de la selección. Su reemplazante sería Diego “El Colo” Santilli, una pieza del PRO incorporada a la primera línea del poder, junto a los hermanos presidenciales.

Las fuentes judiciales hablaban de un llamado a indagatoria inminente para Manuel Adorni, lo que desembocaría en procesamiento, un título irremontable. De confirmarse, el jaque mate político era irreversible. Las maniobras dilatorias de propios y aliados en el Congreso quedaron vacías.

Lo realmente incomprensible, luego de más de 100 días de aguantar el desgaste, es la escena del último miércoles por la noche en Diputados, cuando la propia Karina Milei se presentó en los balcones del recinto para celebrar con su bloque el nuevo triunfo en las votaciones (Super RIGI) y los diputados de su bloque la celebraron con el cantito “No se va, Adorni no se va”. Pocas horas después, se terminó yendo solo.



En el Senado

Entre tanto, el jueves el Senado se empantanó y se cayó la sesión por falta de quórum. Fueron demasiadas disputas, en distintas direcciones y sentidos, y todas simultáneas. El recinto del Senado no aguantó, y se mandó a guardar. No hubo sesión por falta de quórum este jueves en la Cámara alta, aun con cerca de 60 senadores que rondaron sus bancas a pocos metros —algunos incluso se sentaron y luego se levantaron—, en ese lujoso e histórico monumento nacional que es el Palacio del Congreso en su ala sur. Un recinto originalmente concebido para 48, pero que con la reforma constitucional de 1994 pasó a 72 plazas, en el mismo espacio físico, y todo quedó apretadito para siempre.

Ante el temor a perder, de ambos lados (oficialismo y peronismo) prefirieron continuar la rosca para llegar mejor armados para la semana próxima, cuando ya empieza a madurar el receso de invierno que, si bien no es formal en el Palacio, en la práctica la actividad declina.

Tanto Patricia Bullrich en su rol de jefa del bloque de LLA, aunque degradada gradualmente por los mandos de la Casa Rosada —en especial por la hermanísima Karina Milei—, como el peronismo en su conjunto al mando de José Mayans, decidieron no sentarse y no dar presente. “Tiramos para la semana que viene, seguimos trabajando para consolidar lo nuestro”, dijeron desde el 2° piso (peronismo), aunque la frase calcada también es válida para Patricia y para la Casa Rosada.

En la desconfianza interna de los actores del gobierno y su sistema de aliados radicó el motivo principal de la caída de la sesión. Patricia, Karina, algunos de los aliados en ese sistema oficialista en duda (a diferencia de Diputados, donde Martín Menem conduce y abrocha aliados con mayor eficacia), la inexistencia del manejo —desde la Rosada— de un puesto “formal”, aunque muy decisivo como la presidencia de la Cámara, con Victoria Villarruel como una jugadora libre que se levanta cada día y decide qué hace, cómo y con quienes.

También, por qué no, los factores simbólicos de última hora, como el tuit en X que publicó el ex senador Esteban Bullrich, que este jueves renunció de manera indeclinable al PRO “por defender a Adorni”. El lugar de enunciación de Bullrich no es el de un ex senador y nada más, se trata de un hombre aún joven que padece una enfermedad degenerativa sin retorno, que pelea su sobrevida y que conmueve a propios y a extraños. ¿Luego de ese tuit de renuncia, en pocos minutos, podían los senadores macristas y radicales votar decisiones que protegieran y postergaran la salida de Adorni del gobierno?

Y, por si fuera poco, una cuestión de técnica parlamentaria, lo primero que se iba a votar en el recinto, si es que la sesión se constituía, era qué labor parlamentaria tenía validez, ¿la del martes 16 o la del martes 23? La desesperación del gobierno jaqueado en el Senado lo llevó a una insólita (ilegal) decisión: rectificar, rehacer una labor —la primera, del día 23— ya constituida, acordada y con acta firmada por 16 senadores y con la presencia de la titular del cuerpo, Villarruel; pretendiendo rectificarla con otra labor para la misma sesión (último jueves), que se realizó el martes pasado, con apenas ocho senadores presentes, y con la ausencia de la presidenta de la Cámara. Más debilidad no se consigue.

Y esa eventual votación, sobre cuál labor valía —que no requería ninguna mayoría especial, a simple mayoría— fue lo que puso en pánico a Patricia. Si la perdía, iba derecho al formato de la semana anterior: 37 votos para la moción de censura a Adorni, en el recinto, sin ningún pase de comedia de dictámenes por comisiones (Artículo 101 de la Constitución, no requiere pase por comisión). 

Con esa escena eventualmente consumada, desde la Rosada hubieran salido misiles directos a la cabeza de la que fuera “La piba”, según el inolvidable mote que le puso Hugo Moyano, Patricia Bullrich, la intrépida hija de una familia rica con tres apellidos de la Recoleta de Buenos Aires, que merodeó a los Montoneros en los 70 y perdió a una hermana (Julieta) en un accidente de tránsito en el exilio de Italia, cuando el vehículo estaba al comando de un audaz líder montonero (Rodolfo Galimberti), también hijo de las familias acomodadas de “zona norte”, esa persistente calificación que el lenguaje porteñocéntrico utiliza para determinar una franja del territorio de unos 30 kilómetros por cinco, de Barrio Norte a Tigre. Desde ya, esa “zona norte” no incluye a ninguna provincia del norte de la Argentina.



Las razones del PJ

¿Por qué el peronismo no se metió igual al recinto y armó quórum con un par de decenas de aliados del gobierno (UCR y provinciales) que sí permanecieron sentados?

Las razones son de sumatoria matemática: podían ganar la votación por Adorni, pero también la podían perder. En el mundo jabonoso del PRO, radicales y provincialistas acomodaticios y siempre con el CBU a mano por si hace falta, podía pasar cualquier cosa. Aunque la razón principal de pinchar la sesión por parte del peronismo radicó no en el tema Adorni sino en el llamado proyecto de ley de “tierras”, o como lo denomina pomposamente el gobierno, “inviolabilidad de la propiedad privada”. Se trata de la posibilidad de vender tierras de la Argentina sin límites (el actual es de hasta un 15 por ciento, según cercanía o no a las fronteras) a privados extranjeros, y lo más preocupante, directamente a estados extranjeros.

“Paramos ese proyecto que directamente nos deja sin país, y seguimos trabajando para tener un número de bloqueo consolidado, que está cerca”, dejan trascender desde el bloque de Mayans.

Otro tema que también hace ruido, y que se iba a incluir en la sesión fallida del jueves pasado, son los nombramientos en distintos consulados, cargos vacantes a cubrir. Ahí la Rosada aplicó un método sencillo y a la vez brutal: recortó el listado sólo para los amigos probados ideológicamente, y para los presuntos sospechosos de filoperonistas o nacional populares, aunque tengan un currículum impecable, afuera. Desde ya el peronismo intentará parar esta nueva atropellada del gobierno de Milei.

Con el llamado a comisión de Asuntos Constitucionales para el próximo 1° de julio, que el oficialismo difundió horas antes de la sesión fallida del jueves con el ánimo de seguir postergando el tiro final al jefe de Gabinete, el panorama quedaba abierto, y en empate inestable. Allí el oficialismo iba a tratar de imponer su última invención jurídica, los 2/3 para sacar a Adorni. La oposición peronista, que podría contar con aliados, o no, vaya uno a saber, pensaba pujar por meter su interpretación, la del artículo 101, mayoría absoluta de 37, y asunto terminado. Ahora, con la renuncia concretada de Adorni que lo deja fuera del gobierno, todos esos planes legislativos quedarán en intenciones. 

La obra dramática de Adorni se convirtió en comedia, aunque no es seguro que mueva a risa a los millones de argentinos que no paran de retroceder en sus condiciones de vida, todos los días.


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