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Política

Fin del misterio: la salida del laberinto del dinero narco en plena city rosarina

Un fantasma recorre la city rosarina: el dinero del crimen organizado puede ser lavado en el lugar menos pensado, contaminar con su ilegalidad a las inversiones de origen lícito y poner información sensible de empresarios y ahorristas bajo la lupa de investigaciones judiciales. La reciente detención del financista Gustavo Shanahan desencadena un estado de sospecha generalizado y de larga incubación a través de las causas que una y otra vez relacionan a los actores del mundo narco con los gestores de negocios financieros.

El laberinto del dinero narco tiene una salida finalmente visible en la economía de Rosario: agencias de la city que lavan fondos de esos orígenes como parte de una oferta de servicios que incluye habitualmente la venta de dólar blue y colocaciones para negocios financieros blue. El blanqueo no parece ya un efecto indeseado de la actividad financiera sino más bien una de las oportunidades explotadas a conciencia en el mercado de cambios informal.

Según las investigaciones judiciales, Shanahan hacía operaciones con el traficante de origen peruano Julio Rodríguez Granthon del mismo modo que el narco Marcelo Medrano pudo cambiar la plata sucia de quioscos de droga por dólares inmaculados en Cofyrco, la financiera que presidía Fernando Vercesi, y como René Ungaro habría optimizado beneficios en una cueva de Dorrego al 900. En este sector del ambiente de los negocios el único valor que suele contar es el dinero.

El blanqueo no parece ya un efecto indeseado de la actividad financiera sino más bien una de las oportunidades explotadas a conciencia en el mercado de cambios informal

Otras presuntas relaciones todavía no fueron investigadas. En sus declaraciones como arrepentido, Ignacio Actis Caporale dijo que lavó dinero del narcotráfico a través de la compra de dólares en la agencia de cambios y turismo Transatlántica. “Ojito”, como le dicen, afirmó que el ex comisario Alejandro Druetta hizo de enlace en base a sus contactos y que esas operaciones eran de práctica en el lugar. Hace un año ya que el fiscal federal Federico Reynares Solari pidió que se iniciara una causa.

Cuello blanco, manos negras

Las cuevas pueden disimularse detrás de la fachada de una tradicional casa de cambios. O servirse de clubes de barrio, como sucedió en Echesortu, para funcionar sin mayores preocupaciones. O presentarse como “una financiera joven y ágil” que ofrecía préstamos en el acto a empleados públicos y jubilados, según se comprobó en el caso de Credimil, de 9 de Julio 1967, allanada el 11 de marzo en el marco de una investigación por narcotráfico.

Las sospechas también se extienden a las operaciones inmobiliarias. Un boleto de venta de una propiedad o loteo puede provocar desconfianza, incluso cuando está de por medio una persona reconocida. Es lo que ocurrió en la causa por lavado de dinero derivada de la investigación del juego clandestino, donde están imputados Leonardo Peiti, el ex corredor y empresario Oscar Larrauri y el abogado José Fernández Chemes.

“Hay una imputación de lavado por una maniobra con un predio en Funes con la que blanquearon dinero de origen ilícito. Esa operación descubre cómo se manejaban. Larrauri hacía de frontman porque tiene mucho patrimonio y entonces podía mostrarse al frente de esas operaciones; era el que adquiría formalmente las propiedades, pero los bienes seguían siendo de Peiti, que manejaba el dinero y necesitaba el blanqueo patrimonial de lo que no podía exhibir porque venía del juego clandestino”, explica el fiscal Luis Schiappa Pietra.

Otras investigaciones siguen abiertas —o están en suspenso: a siete meses  de su confiscación los teléfonos de los directivos de Cofyrco todavía no fueron abiertos por falta de recursos para las pericias— pero ya permiten establecer conclusiones. Una de ellas es que el lavado de dinero narco a través de financieras y de cuevas camufladas como agencias de préstamos de dinero fue en los casos detectados una actividad dilatada en el tiempo: la red de sociedades extendida por Yalil Azum, imputado por lavado a través de operaciones inmobiliarias y financieras y de una variada gama de inversiones, se remonta por lo menos a 2017.

Cofyrco, con una antigüedad similar en la plaza rosarina, “nunca tuvo una habilitación para funcionar para ninguna forma de actividad financiera ni abrió ningún libro contable: no es que tenía el permiso y además hacía operaciones al margen de la ley, sino que fue un lugar donde no se podía haber hecho ninguna operación de cambio de plata”, dice una fuente judicial.

Los apellidos de los directivos de Cofyrco, pertenecientes a familias de trayectoria en el ambiente de los negocios, parecían una garantía de confiabilidad. “La firma estaba constituida como sociedad anónima y aparentaba dedicarse a actividades lícitas: tenía oficinas, un logo, una página web. Pero nunca emitió una factura. En realidad tenía la misma entidad que si usted se pusiera a vender dólares en el living de su casa”, agrega el vocero judicial.

El secuestro de los teléfonos del presidente, el vicepresidente, el socio estratégico y dos intermediarios de Cofyrco que fueron imputados en la causa —otro de los involucrados se hizo cargo de una de las operaciones realizadas con Medrano, pagó una multa y aceptó una probation— provocó en su momento un pico de nerviosismo en la city, por la información que podrían tener. Pero los aparatos permanecen encriptados y con sus secretos a salvo.

Los apellidos de los directivos de Cofyrco parecían una garantía de confiabilidad (…). “En realidad tenía la misma entidad que si usted se pusiera a vender dólares en el living de su casa”

Marcelo Medrano disputaba el negocio del narcomenudeo en Granadero Baigorria y San Lorenzo con Daniel Godoy, quien también lavó parte de sus ganancias en financieras rosarinas. La Justicia comprobó dos operaciones realizadas con un financista de Puerto Norte que lo tenía en su agenda de contactos como “amigo dólares” y que realizó las operaciones a sabiendas de que trataba con un narco.

Otra de las revelaciones es la trama de movimientos comerciales que sale a la luz a partir de cada procedimiento. El hallazgo de 175 DNI en Cofyrco llevó así en el mes de marzo al allanamiento de la financiera Terranova, donde esos documentos extraviados por sus dueños en la Estación Fluvial y misteriosamente recopilados por los emprendedores de negocios se utilizaron para comprar dólares. Y entre los 23 allanamientos ordenados por la Justicia Federal en torno a las operaciones adjudicadas a Rodríguez Granthon cuatro se realizaron en distintas oficinas de Shanahan.

La conexión entre financistas y narcos, además, surge como uno de los factores que sostiene al crimen como actividad organizada desde las cárceles provinciales. La capacidad económica que le habría permitido a Rodríguez Granthon ofrecer 500 mil pesos por el asesinato del ex concejal Eduardo Trasante es indisociable de las operaciones de lavado. Yalil Azum, a la vez, está acusado de manejar fondos de Rubien Ariel “Tubi” Segovia cuando el narco y barrabrava de Newell´s ordenaba asesinatos y pagaba sicarios desde la cárcel de Coronda, donde fue apuñalado el 27 de abril de 2018.

Alta suciedad

El contador público Gustavo Shanahan fue un empresario prestigioso, un protagonista de la actividad económica rosarina a través de sociedades y empresas con las que participó en actividades financieras e inmobiliarias y, de modo notable, en Terminal Puerto Rosario, la concesionaria que utilizó el puerto local para lavar dinero proveniente de paraísos fiscales. El “Turco” Azum, en cambio, es relativamente un recién llegado al mundo de los negocios, pero con una comprensión detallada de su funcionamiento a la luz de las revelaciones de la justicia provincial y federal.

La conexión entre financistas y narcos, además, surge como uno de los factores que sostiene al crimen como actividad organizada desde las cárceles provinciales

Azum y los integrantes de su organización tenían una financiera en San Lorenzo 1035 que realizaba préstamos de pesos y dólares en efectivo contra la garantía de bienes muebles registrables e inmuebles. La sospecha es que el dinero provenía y volvía a reinvertirse en el narcotráfico y que los préstamos apuntaban a capitalizar la situación de incobrables a fin de quedarse con sus bienes y generar nuevos mecanismos de lavado de dinero.

Las escuchas telefónicas de la Justicia provincial registraron conversaciones en las que Azum presume de haberse reunido con un juez federal, un diputado nacional y un tal Berni, como el secretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, y de estar en contacto con un ex agente de inteligencia. El dato expone un aspecto complementario de las operaciones de lavado: la búsqueda de contactos calificados y de reconocimiento en ámbitos de decisión como cobertura de las actividades ilegales y como aseguramiento de su legitimación.

Azum fue imputado en la Justicia provincial por liderar una asociación ilícita dedicada al lavado de dinero a través de actividades diversas en las provincias de Santa Fe y Córdoba: operaciones inmobiliarias, compra y venta de vehículos, juego online, préstamos usurarios y explotación de taxis. La Justicia federal, a la vez, lo investiga por el manejo de una cueva que funcionaba desde hacía cuatro años en el Club Echesortu y su mutual de socios.

El ascenso de Azum y la incipiente figuración social que gestionaba en la ciudad de Buenos Aires quedaron interrumpidos con su detención. Shanahan se hundió en el descrédito, aunque arrastraba una quiebra y sus antiguos socios en desarrollos inmobiliarios habían tomado distancia antes de que estallara el escándalo por el fraude en torno a la construcción del country Los Pasos en Fisherton. Sin embargo, el modelo de negocios que atrae a los narcos y su lógica de priorizar la ganancia parecen las generales de la ley, y de las trampas habituales en la city.

“Es bueno que salga toda la mierda a flote”, dijo Shanahan en 2013, cuando reveló a la prensa española el lavado de 12 millones de dólares realizado por Jordi Pujol (h) a través de Terminal Puerto Rosario. Quizá sea el momento de actualizar ese comentario para despejar lo que huele tan mal en la ciudad de Rosario.

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