Después de 63 años, se inició en Santa Fe un histórico proceso de Reforma Constitucional que actualizará la ley suprema de la provincia a las necesidades y nuevos paradigmas del siglo XXI. Desde este lunes, los 69 convencionales constituyentes deliberarán sobre 42 artículos de la actual carta magna y pondrán sobre la mesa 17 nuevas temáticas para renovar la normativa más importante de la vida institucional santafesina.
Con el Recinto de la Cámara de Diputadas y Diputados como sede, el órgano reformador ya comenzó con sus funciones y tendrá como máximo 60 días para debatir sobre la duración de los mandatos del gobernador y vice, las reelecciones legislativas, la composición de la Corte Suprema, el régimen electoral, la libertad de prensa, seguridad pública, derechos del consumidor, constitucionalización del Ministerio Público de la Acusación y de la Defensa Penal, entre otros.
“Iniciamos esta Convención Reformadora con el desafío de honrar esa tradición federal, humana y democrática de Santa Fe. Nos toca estar a la altura de ese legado que nos hizo una provincia invencible y a la altura de una sociedad pujante. Entendemos que reformar no es un gesto técnico, es un acto político y cultural, un momento fundacional que expresa qué sociedad queremos ser”, manifestó en su calidad de gobernador Maximiliano Pullaro antes de jurar como Convencional, y ante la ausencia del bloque de convencionales de Amalia Granata, que eligió no escuchar las palabras del mandatario.
Recinto colmado y una ausencia inesperada
El inicio de la sesión constitutiva de la Convención se demoró al menos una hora y media con respecto al horario pactado. Tras esa espera, a las 11:43 de la mañana de este lunes ingresaron las máximas autoridades del Estado provincial a un recinto lleno, en lo que se expresó como una muestra clara de institucionalidad política: el gobernador Maximiliano Pullaro, la vicegobernadora Gisela Scaglia, la presidenta de la Cámara baja, Clara García, y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Roberto Falistocco.
Detrás de las bancas, en las orillas del recinto, el lugar para los invitados especiales, entre los que se destacaron la senadora nacional Carolina Losada, las diputadas nacionales Mónica Fein, Rocío Bonacci y Melina Giorgi; los ministros de la Corte Rafael Gutiérrez, Jorge Baclini, Rubén Weder y Eduardo Spuler; el procurador Jorge Barraguirre; el intendente de Santa Fe, Juan Pablo Poletti; la titular de la Defensa Penal Pública, Estrella Moreno Robinson y ministros del Poder Ejecutivo, entre otros.
En ese marco, una verdadera ausencia de peso sacudió al pleno del cuerpo. La convencional electa por el Frente de la Esperanza, Alejandra “Locomotora” Oliveras, sufrió horas antes un accidente cerebro vascular, por lo que debió ser internada en el Hospital Cullen de la ciudad de Santa Fe con un “cuadro crítico”. Al momento de la toma de asistencia su compañero de banca, Ariel Sclafani, dijo que el deseo es que la boxeadora “pueda incorporarse pronto” al seno de la Convención, algo que dependerá exclusivamente de los signos de recuperación que pueda dar durante las próximas 48 horas. De no poder jurar y sumarse al órgano reformador, dos nombres pujarán por esa banca: Fabián Ferreira y Verónica Colombo. Allí, la discusión por la paridad de género podría tener un rol preponderante.
Jura, elección de autoridades y primeros chispazos
El presidente de la Corte Roberto Falistoco y el secretario del Tribunal Electoral, Pablo Ayala, abrieron formalmente la sesión y tomaron asistencia a los convencionales. A partir de allí la jura fue presidida en su totalidad por el convencional y senador por el departamento Vera, Osvaldo Sosa, del Partido Justicialista, acompañado por la convencional Candela Rodríguez, ambos electos por ser los representantes de mayor y menor edad, respectivamente.
Así se procedió a la jura de los 68 convencionales constituyentes, momento en el que se registraron los primeros chispazos entre el oficialismo y la oposición. Habían jurado casi 30 convencionales, bajo fórmulas estrictamente protocolares, hasta que fue el turno del gobernador y convencional Maximiliano Pullaro y de la ministra de Igualdad y convencional María Victoria Tejeda, quienes lo hicieron además por “la memoria de Raúl Alfonsín, Padre de la Patria”. Eso desató el primer momento de ferviente discusión en el recinto, capitalizado por la convencional justicialista Lucila De Ponti, que pidió la palabra para denunciar “un alevoso acto de discriminación”, al tiempo que argumentó que al conjunto de los convencionales se les negó la posibilidad de agregar términos simbólicos a la fórmula de jura. En tanto, por el granatismo denunció lo mismo la convencional Silvia Malfesi.
Esa intervención le valió un aplauso generalizado de la oposición en su conjunto, incluso de los espacios de La Libertad Avanza y de Somos Vida y Libertad. No conforme con el reconocimiento de sus pares, y previa advertencia ante las autoridades, la ex diputada nacional accedió al estrado y juró por “Juan Perón, Eva Perón y por el pueblo santafesino”.
Luego de la jura, el radicalismo propuso a Felipe Michlig como presidente de la Convención. Lo mismo hicieron Más para Santa Fe con Diego Giuliano, La Libertad Avanza con Marcos Peyrano y el Socialismo con Daiana Gallo Ambrosis, para que ocupen la vicepresidencia primera, segunda y tercera, respectivamente.
Sin embargo, tras la propuesta, Amalia Granata pidió la palabra para oponerse a la designación de Michlig, argumentando que el senador “tiene denuncias por corrupción y malversación de fondos públicos”. Una sola respuesta recibió la ex panelista, en palabras de la convencional Lucía Masneri, que además conduce el Servicio Penitenciario, y que se ocupó de decir que el presidente provisional del Senado fue sobreseído en cada una de las causas de las que habló Granata.
Finalmente, y tras discrepancias incluso dentro del oficialismo en torno a la manera de continuar con la sesión, se votó por un cuarto intermedio para que los representantes partidarios deliberen sobre las modificaciones que van a introducir al reglamento marco de la Cámara de Diputadas y Diputados, con el que comenzó sus funciones la convención, y que deberá ser adecuado para que el órgano reformador tenga uno propio.



































