Cuatro listas se presentan para las elecciones de autoridades en Newell´s Old Boys que se realizarán este domingo. Los candidatos expusieron sus propuestas y el presidente saliente hizo un balance de su gestión con un video publicado en redes sociales. Mucho menos difundida es otra disputa que corre paralela y cuya resolución no será menos importante para el futuro del club: la pelea por el liderazgo de la barra brava, vacante después de la captura de los últimos referentes conocidos.
Alejandro Daniel Vallejos, identificado como líder de la barra brava, fue detenido el 29 de septiembre e imputado por integrar una banda dedicada al narcomenudeo. Un mes antes la Policía de Investigaciones apresó en Dock Sud a otro referente de peso, Gerardo Sebastián Gómez. Ambos fueron ungidos por Los Monos y el vacío que dejan en la tribuna tiene un aspirante: la banda de Los Menores.
La policía de Rosario se muestra eficaz para perseguir a Los Monos, pero no tanto con Los Menores. “¿Por qué no encuentran a Matías Gazzani?”, se pregunta un destacado funcionario en alusión al líder de la banda. “Hubo un crecimiento exponencial de estas personas (Los Menores) en dos años. Lamentablemente no se le dio la importancia que merecía y hoy ganaron la ciudad en términos de criminalidad: ahora van por la barra de Newell’s y por la venta de droga en Villa Gobernador Gálvez”, advierte el funcionario.
Los candidatos a la presidencia de Newell’s presentaron sus propuestas para el manejo del fútbol profesional y las inferiores, las obras en el Coloso y la relación con la AFA, entre otras cuestiones, pero no dijeron cómo se relacionarían con la barra brava. La cuestión no es sin embargo ajena a la gestión del club: como evidenciaron distintas investigaciones, los dirigentes han sido interlocutores de los barras y actores necesarios en un orden donde las prebendas y los negocios parecen intercambiarse por la paz en el estadio Marcelo Bielsa. Integrantes de la comisión directiva que se retira supieron por ejemplo que Alejandro Ficcadenti estaba detrás de las intimidaciones contra la familia de Ángel Di María tres días antes de que el fiscal Pablo Socca pidiera su captura.
La mención de Gazzani, por otra parte, tampoco es extraña. El jefe de Los Menores es oriundo de 7 de Septiembre y está vinculado con la barra canalla de ese barrio. Pero los negocios trascienden a los colores de los clubes. Según otra fuente que conoce su trayectoria, el ahora prófugo “creció y despegó con el padrinazgo de Leandro Vilches”, el exintegrante de Los Monos que disputó el manejo de la barra brava de Newell’s entre 2022 y 2023.
En el mes de octubre, después de acusar a Vallejos y a otras treinta y dos personas por venta al menudeo de drogas en Villa Gobernador Gálvez, el fiscal Pablo Socca le adelantó el cuadro a Suma Política: “Cuando la barra de Newell´s deje de estar bajo control de Los Monos, va a haber una guerra sangrienta parecida a lo que pasó en Central con (Andrés) Pillín Bracamonte. El día que Los Monos dejen de gerenciar la barra de Newell’s no va a ser pacífico: es uno de los últimos negocios grandes que le quedan a la banda; el otro es la droga en Villa Gobernador Gálvez, donde todavía son fuertes y siguen manejando todo”.
Socca dijo entonces que a pesar de las capturas de Vallejos y Gómez “la barra de Newell’s continúa bajo control de Los Monos, y continúan los negocios”. A juicio del abogado Leonel Iesari, defensor de Ariel “Guille” Cantero, la balanza está inclinada en la competencia. “Uno (Cantero) permanece incomunicado desde mayo de 2023 en la cárcel de Marcos Paz por una cautelar de la Justicia Federal y solo recibe una visita cada quince días. Otro (Gazzani) sigue en la calle: eso le da fuerza y prevalencia”, analiza Iesari. El abogado recuerda la sucesión de asesinatos y atentados que diezman a Los Monos desde el crimen de Samuel Medina (yerno de Cantero, el 1° de octubre de 2024) hasta las recientes balaceras a las que sobrevivió Dylan Cantero, hermano menor de “Guille”.

Los unos y los otros
En audiencias realizadas el 9 y el 13 de enero de este año, los fiscales Adrián Spelta y Franco Carbone imputaron a “Guille” Cantero como jefe de una asociación ilícita enquistada en la barra de Newell’s; a Leandro “Pollo” Vinardi, Sabrina Ivana Barrías y Alejandro Ficcadenti en el rol de organizadores, y a otras personas como integrantes. La dirigencia no pudo ignorar los principales delitos que se expusieron: cobro de dinero cuando el club jugaba como local (un millón y medio de pesos por partido, en 2024), reventa de entradas de protocolo (1.700 por ocasión) y organización de eventos en el Coloso.
En una investigación previa, a propósito del asesinato de Lorenzo Altamirano en la puerta número 6 del estadio, los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery habían afirmado que los negocios de la barra brava se hacían “con el conocimiento de las autoridades dirigenciales de la institución”. Estas actividades comprendían la venta ambulante en los alrededores del estadio, el estacionamiento, el traslado de hinchas y la concesión de la seguridad en los eventos y espectáculos públicos que se realizaban en el club.
Spelta y Carbone, a su turno, también dijeron que la barra recibía ropa deportiva de la dirigencia y por otra parte explotaba el estacionamiento en los alrededores del estadio y cobraba una comisión por la venta de comidas y bebidas en los carritos del Parque Independencia. Además identificaron a Luciano Gallardo y Fernando Arriola como los miembros de la asociación ilícita que hablaban con los dirigentes del club y les llevaban las inquietudes de la barra.
La acusación contra Cantero como jefe de la asociación ilícita, pese al aislamiento extremo en el que lleva más de dos años, surgió de una llamada triangulada con Ficcadenti. Registrada el 10 de enero de 2024, “Guille” alentó al “Rengo”, como le dicen, para que asumiera los negocios de la barra en lugar de Barrías, delegada por Vinardi desde la cárcel de Ezeiza.
El fiscal Socca investigó en 2024 la intimidación contra la familia Di María —unos disparos al aire y una nota amenazante en el ingreso de Funes Hills Miraflores— y descubrió que provenía de Ficcadenti en tren de hacer méritos: “No hubo dos barras, como se dijo. Cantero parece haber estado disconforme con el reparto de la plata y con una estrategia brillante, en vez de enfrentarse con Vinardi, empezó a fogonear a Ficcadenti haciéndole creer que apoyaba un cambio de liderazgo”.
La estrategia agitó la interna en la barra y los directivos también acusaron el impacto. “La dirigencia de Newell´s pareció inclinarse por Ficcadenti, o suscribir su versión de que era el nuevo jefe, y ante esta situación (el 27 de julio de 2024) la facción de Vinardi balea la casa de la dirigente Fernanda Corte. Para nosotros, Cantero vuelve entonces a negociar con Vinardi las condiciones de la franquicia a su nombre en la barra”, dijo Socca.
Ficcadenti no reseteaba WhatsApp, con lo cual su teléfono fue una fuente de información privilegiada en la causa. Hubo mensajes alusivos a la dirigencia de Newell’s. El 21 de julio de 2024 le dijo a Diego Gabriel Cantero (primo de “Guille” y su contacto con él): “Hace un rato me llamó el presi. Dijo que le digas (a “Guille”) que él va a cumplir como se habló”. Y el mismo día, a Gustavo Beretta, secretario de actas: “Dense cuenta por qué no viene Di María, gracias a quién, y quién siempre le hizo la guerra a los Sina, quién les prendió fuego la sede”. Ficcadenti fue detenido tres días después de esa comunicación, el 24 de julio de 2024.

“Nosotros vamos a abrir una investigación respecto de la dirigencia, ante la posible o no comisión de un delito”, declaró el fiscal Carbone en enero de este año. La investigación estaría a cargo de la unidad de Delitos Económicos de la Fiscalía Regional (a la que acaba de incorporarse la fiscal Georgina Pairola), pero no hubo novedades al respecto. Delitos Económicos no aclaró, así, a qué compromiso del presidente de Newell’s se refirió Ficcadenti.
A diferencia de la actual, la campaña para la elección de autoridades en Newell’s en 2021 estuvo interferida por atentados. En una conversación entre Cantero, Vinardi y Carlos Damián Escobar, interceptada por la Procuraduría de Narcocriminalidad el 16 de septiembre de ese año, tres días antes de los comicios, los integrantes de Los Monos coincidieron en apoyar la candidatura de Ignacio Astore.
Ante la exhibición de la bandera de Los Monos con los retratos de Cantero, Vinardi y Escobar en el partido de despedida de Maximiliano Rodríguez, el 24 de junio de 2023, la dirigencia trató de descargar la responsabilidad en el operativo policial. Astore afirmó que justo en ese momento estaba de espaldas a la tribuna, por lo que no vio nada, y se puso a disposición de la fiscalía cuando un video lo registró en el estadio en el momento en que personas no identificadas retiraban la bandera sin mayores apremios.
Después de la balacera contra la casa de Corte, en el barrio Tablada, el presidente de Newell’s se presentó como víctima y describió la relación de la dirigencia con los barras como una extorsión; recordó así que Luciano Gallardo lo puso al teléfono con Vinardi, “porque querían más camisetas, más plata y el estadio cubierto” y afirmó que una vez desembolsó dos millones de pesos para que una actividad de patín pudiera hacerse sin incidentes.
Astore difundió el jueves pasado un video en el que realiza un balance de su gestión. El presidente no dedica una sola palabra a las actividades criminales que atravesaron a la barra en el mismo período, como tampoco se expresaron los candidatos a la sucesión. Habría que ver si el silencio es la mejor política ante personas que no suelen recordar su injerencia en el club de buenas maneras.
Los jefes y los títeres
El liderazgo de Cantero y el manejo de la barra brava desde la cárcel están largamente acreditados en las investigaciones. Un testigo de identidad reservada declaró a la Agencia de Criminalidad Organizada a principios de 2021: “El dueño de la barra es el Guille. Después están el Pollo Vinardi y el Toro Escobar. Pero como ellos están presos, obviamente van cambiando los títeres (…) Cuando el Pollo agarró el mando hizo cosas que no tenía que hacer, sumó puntos sin preguntar y lo sacaron de vuelo (…) Quiso ser como el Loco. Quiso ocupar el lugar del Guille y al Loco no le gustó”.
Leandro Vilches se expresó en términos parecidos, en una videollamada que hizo desde la cárcel de Rawson el 29 de mayo de 2023: “Estoy en cana, tengo una banda de años encima, no salgo más y tengo una banda de títeres que se mueven a mis órdenes”. La destinataria del mensaje era una mujer a la que quiso desalojar de la casa para instalar un búnker.
El fiscal Socca describió a su vez un circuito de ida y vuelta entre la tribuna del Parque y el delito: “La barra de Newell’s se nutrió históricamente de gente de Villa Gobernador Gálvez y de la barra del club Coronel Aguirre. Siempre estuvieron asentados Los Monos, el Gordo Dani (Héctor Daniel Noguera, condenado a prisión perpetua en 2023), Cristian “Pupito” Avalle. A medida que perdieron la libertad pusieron gente de su confianza al mando”.
Aun cuando estaba en la cárcel de Piñero, Jonatan “Jano” Fernández supervisó la venta de cocaína en Villa Gobernador Gálvez por delegación de Los Monos, según las acusaciones de Socca y la fiscal Brenda Debiasi en el mes de octubre: “Fernández ya había sido imputado como miembro de la banda de Avalle en causas de 2023. La estructura que descubrimos estaba integrada por familiares directos suyos y de Avalle y Escobar, que recibieron los beneficios económicos en transferencias bancarias. Los altos mandos de Los Monos no tienen posibilidad de comunicarse con el exterior y necesitan que otras personas asuman el liderazgo. Ese fue el lugar que tomó Jano Fernández, aprovechándose de las facilidades para comunicarse con que contó en un pabellón común de la cárcel”.
El primer enfrentamiento por la barra de Newell’s se libró entre fines de 2022 y mediados de 2023. Vilches y Pablo Nicolás Camino, por un lado, y Escobar y Vinardi, por otro, dirigieron por control remoto desde la cárcel los enfrentamientos en las calles de Rosario y los alrededores del Coloso. Entre los tiratiros imputados por la fiscalía se encontraron Alexis Oscar Romero y Axel Daniel Ramírez, los asesinos de Lorenzo Altamirano.

El intento de asesinato de Dylan Cantero en La Granada ilustraría una relación de fuerzas muy diferente en vísperas de un segundo enfrentamiento. El cuadro incluye varios aspectos relacionados: Ariel Cantero carga con una condena de 132 años de prisión y tiene por delante una decena de causas en las que podría ser acusado; el asesinato de Andrés Bracamonte puso a la barra de Rosario Central bajo control de Los Menores; las detenciones realizadas en septiembre asestaron un duro golpe a la gestión del narcomenudeo en Villa Gobernador Gálvez. La pérdida de la barra brava de Newell´s sería el golpe de gracia para Los Monos.
El río suena y “la investigación de los atentados contra Dylan Cantero está orientada hacia sus contrarios, ergo, Los Menores”, de acuerdo al funcionario citado. A la vez, según el fiscal Socca “todo indica que uno de los últimos refugios de Los Monos es la barra de Newell’s, y Los Menores van a ir por sus negocios ilícitos”. Pero a diferencia de lo que ocurrirá dentro de unas horas en el club, estas elecciones no se disputarán en las urnas.



































