El peronismo santafesino es una caja de sorpresas. La más reciente encierra un dato político cuanto menos llamativo: los últimos candidatos a gobernador de Santa Fe y a intendente de Rosario se presentan por fuera del partido para la elección de convencionales constituyentes.
Pasó hace menos de dos años. Marcelo Lewandowski obtuvo más de 540 mil votos cuando fue por la Gobernación y Roberto Sukerman cosechó cerca de 65 mil en las Paso por la Intendencia. Ahora los dos encabezan sus propias listas y disputarán el voto peronista con el PJ oficial.
Más allá de esa similitud de origen, son situaciones distintas. Lewandowski fue el jugador que todas las líneas internas buscaron para encabezar sus listas, pero el senador decidió liderar un equipo propio. Él mismo es la figura y capitán. Lo acompañan dirigentes peronistas de varios departamentos.
Sukerman también tuvo ofrecimientos y ninguno le cerró. Se llevó poco y nada del partido y encaró la campaña con el apoyo de algunos gremios.
Desde la lista del PJ oficial los acusan a los dos de anteponer sus intereses personales por sobre la construcción colectiva. “Están afuera, renegando del peronismo”, les reprochan (ver nota completa acá).
En esta nota, los equipos de campaña de ambos explican por qué van por afuera y plantean sus objetivos para la elección. La noche del 13 de abril, a la hora de contar los votos, se verá adónde los llevó a cada uno —incluida la lista oficial— el camino que eligieron. Como siempre, habrá ganadores y perdedores.

Por la renovación
“Vamos por afuera del PJ porque tiene que haber una renovación. El peronismo no es sólo el partido, es un movimiento; Marcelo busca reproducir eso desde una construcción vinculada al peronismo pero con mayor amplitud”, explica Juan Pablo Rodríguez, uno de los hombres de confianza del senador nacional.
Esa amplitud —sostiene— comenzó a verse en la conformación de la lista. Allí aparecen “empresarios de Fisfe y miembros de la academia, como Luis María Caterina; constitucionalistas de la UNR y un abogado de la UOM”. Cuentan los que estuvieron en las negociaciones para el armado de listas que el senador impugnó a varios dirigentes de peso del PJ y que ello fue cerrando puertas para la unidad. Habló con todos, no cerró con ninguno.
Juegan con Lewandowski los intendentes de Reconquista, Enri Vallejos, y de Funes, Roly Santacroce, y el exintendente de Rafaela, Luis Castellano, entre otros dirigentes peronistas. La otra pata del armado la aporta Rubén Giustiniani, con su partido Igualdad y Participación.
En el campamento del senador afirman que la elección de convencionales no influirá en la interna del partido. “La reforma de la Constitución no debe ser una respuesta de la política para construir liderazgos sino que se hace para regular la vida de los santafesinos a futuro”, marca Rodríguez. No obstante, asegura que “el objetivo es ganar las elecciones” aunque “no estamos pensando si somos o no los más votados del PJ, no se trata de competir con un candidato o un espacio sino de tener una visión más amplia”.
El armado territorial de Lewandowski se apoya, centralmente, en los departamentos Rosario, La Capital y Castellanos. Rosario es el bastión del experiodista, y a ello le suma lo que pueden traccionar Santacroce y la concejala Eugenia Martínez en Villa Gobernador Gálvez. Además confían en hacer una buena elección en la ciudad de Reconquista.
La lista presenta además candidatos departamentales en 9 de Julio, Belgrano, Caseros, Constitución, Garay, General López, General Obligado, Iriondo, San Cristóbal, San Jerónimo y San Justo. En esta etapa, la campaña apunta a fortalecer la presencia en el norte de la provincia.
Más allá del optimismo, advierten que la comunidad no está al tanto del proceso constituyente. “El no sabe no contesta es altísimo, al menos por ahora. Más del 40 por ciento no lo tiene claro; muchos creen que se trata de una elección de diputados y concejales. Eso va a influir”.
Si resulta electo, la posición de Lewandowski es que “el gobernador tenga dos períodos en la Casa Gris”, aunque hacen la salvedad de que “el actual juró con otra Constitución y tiene vedada esa posibilidad”. También creen que “hubiese sido bueno que el gobernador se hubiese animado a dar la discusión sobre la bicameralidad” y lamentan que la ley promulgada en la Legislatura no lo habilite.

De frente y de perfil
Entre los candidatos peronistas, Sukerman es el que cuenta con menos estructura territorial. Tiene, en cambio, el apoyo de algunos gremios que valoran su paso por el Ministerio de Trabajo, tanto provincial como nacional.
Los estrategas de campaña creen que su perfil es ideal para lo que está en juego y buscan exprimir al máximo su recorrido como constitucionalista. Por eso en sus redes sociales y en su página web (robertosukerman.com.ar) aparecen los 60 Compromisos que se propone firmar —a razón de uno por día; comenzó el 10 de febrero y culmina el 10 de abril— y llevar a la constituyente. Entre ellos aparecen: tribunales todo el año, revocatoria de mandatos, jerarquía constitucional al Defensor del Pueblo y límite a las reelecciones indefinidas. Asimismo contempla una reelección para todas las autoridades provinciales, incluido el gobernador.
Además de su perfil de constitucionalista, cuentan que perdura el vínculo que Sukerman forjó con parte de la sociedad durante su gestión al frente de Ansés (en ese momento se puso en marcha a AUH).
Ya en el plano estricto del discurso político partidario —a diferencia de Lewandowski—, eligió un tono confrontativo que apunta, esencialmente, a Juan Monteverde, el candidato del PJ oficial. En algunas de sus apariciones públicas, Sukerman dijo que Monteverde “no solamente no es peronista sino que es antiperonista”. Y casi como un acto de fe, en su entorno repiten que el líder de Ciudad Futura “no le mueve el amperímetro a los peronistas”. Si bien ese discurso pareciera destinado al votante peronista histórico, remarcan que “no estamos buscando votos entre los convencidos”.
Otra diferencia con el búnker de Lewandowski es que cerca de Sukerman creen que en estas elecciones sí se disputan liderazgos. “Dicen eso porque Lewandowski está bastante diluido”, disparan contra la otra vereda.
La expectativa de mínima es conservar los votos que Sukerman sacó en la última elección en Rosario y arrimar todo lo que se pueda de su contacto con los santafesinos. “Noventa mil votos sería una muy buena elección”, admiten en off. El piso son setenta mil votos, lo que les permite a quienes lleguen ingresar dos convencionales.
En las distintas recorridas —casi siempre acompañado por la concejala María Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular— afirman haber detectado una señal que puede llegar a favorecerlos: “Hay un proceso de separación importante de las candidaturas locales de las provinciales. Los referentes locales están tomando una actitud de no dependencia de los constituyentes”.
La campaña del exministro de Perotti se enfocó en los departamentos más grandes; confían en salir bien parados en Rosario, La Capital, General Obligado, Iriondo, General López y Castellanos.

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Ver todas las entradasPeriodista. Cofundador y editor de Suma Política. Ex secretario de Redacción del diario La Capital. En Twitter: @rpetunchi

































