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Política

Milei en Santa Fe: incidentes, caminata suspendida y saludos desde el ventanal de un hotel

En la ciudad de Santa Fe, donde el termómetro rozaba los 30 grados y el aire pesado del verano anticipado calaba en cada rincón de la ciudad, el presidente Javier Milei eligió una vez más desafiar la lógica climática: avanzó enfundado en su ya inseparable campera negra de cuero, gesto que no deja de ser leído como una marca de identidad política antes que una elección de vestuario. 

La excusa fue la de acompañar a Agustín Pellegrini, joven dirigente libertario y alfil de la legisladora Romina Diez, que asumirá el desafío de competir por una banca de diputado frente a rivales de peso: la vicegobernadora Gisela Scaglia, bendecida por el respaldo explícito de cinco gobernadores bajo la bandera de Provincias Unidas, y Caren Tepp, que encabeza un nuevo intento de unidad justicialista con la lista Fuerza Patria.

Al igual que en 2023, previo a las elecciones primarias de ese año, la visita presidencial fue más un gesto que una estadía. Apenas unos minutos de contacto directo con sus seguidores bastaron para alimentar la liturgia libertaria, antes de partir raudo hacia Paraná. Allí lo esperaba Rogelio Frigerio, gobernador entrerriano y uno de los nuevos aliados electorales de LLA. 

En agenda figuraba una caminata por la Peatonal San Martín de la capital provincial. Sin embargo, la postal quedó trunca: los disturbios entre opositores y militantes libertarios obligaron a suspender el recorrido, al igual que sucedió hace algunos días en Tierra del Fuego. Más que un episodio aislado, la escena expuso el clima político crispado que atraviesa el país, donde las disputas callejeras conviven con las sospechas de corrupción que salpican a referentes del oficialismo, entre ellos el diputado José Luis Espert y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Las recorridas por las provincias, en ese marco, denotan una nueva estrategia de la Presidencia rumbo a los comicios de octubre próximo. Si bien Javier Milei no se caracterizó nunca por las tradicionales visitas políticas “al territorio”, ahora desde el gobierno nacional aseguran que el objetivo de las recorridas es “fortalecer y reafirmar el compromiso de llevar el modelo de progreso y libertad a cada rincón de Argentina”. 



La caminata que no fue


La posibilidad de que el presidente recorriera la peatonal San Martín se daba por descontada en las primeras horas del sábado. Todo estaba dispuesto: un operativo policial y de tránsito extendido, militancia libertaria desplegando puestos de afiliación y de reclutamiento de fiscales, e incluso un escenario en una plaza cercana para coronar la visita con un acto central. No sucedió nada de eso. 

El clima comenzó a tensarse con rapidez. Primero fueron cruces verbales entre un grupo de jubilados y militantes libertarios; luego, entre empujones y cánticos, se vino abajo una de las carpas que daba sombra a quienes organizaban afiliaciones. “Alta coimera, Karina es alta coimera” y “kukas vayan a trabajar”, fueron las frases más resonantes del momento. 

Ese escenario llegó al círculo cercano del presidente, que rápido de reflejos decidió extremar la seguridad y no someter al mandatario a un escenario que podría haberlo puesto en riesgo. 


Desde el ventanal de un hotel lujoso 


Desde entonces, la visita cambió de eje. El presidente se refugió en un hotel de lujo del puerto santafesino, convertido de pronto en el nuevo centro neurálgico de la jornada. Allí lo aguardaban militantes libertarios y concejales locales electos de La Libertad Avanza, mientras la Gendarmería y la Policía provincial montaban un cordón para separar a la militancia oficialista de una columna opositora encabezada, fundamentalmente, por partidos de izquierda. 

Ya dentro del hotel, Milei posó para las fotos junto a Agustín Pellegrini, Romina Diez y su hermana Karina. Antes de partir hacia Paraná, los hermanos Milei se asomaron por un ventanal para saludar a la militancia reunida en la puerta. Luego, bajo un operativo reforzado, la caravana presidencial avanzó por Avenida Alem, cruzó los emblemas históricos del Puente Colgante y el Túnel Subfluvial, y finalmente arribó a la capital entrerriana. Allí lo esperaba Rogelio Frigerio, en otro hotel de categoría, para sellar con un abrazo la alianza PRO–LLA que ordena hoy la política oficialista de Entre Ríos.

La desconcentración no estuvo exenta de violencia. En una de las zonas más transitadas del puerto santafesino, militantes opositores y oficialistas volvieron a encontrarse cara a cara: hubo discusiones subidas de tono, algunos golpes de puño y hasta un piedrazo aislado que encendió las alarmas. “Váyase, señora, por favor”, llegó a implorar un gendarme resignado a una vecina que protestaba ante tan repudiable escenario. 


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