Connect with us

Hi, what are you looking for?

Política

Nuevas restricciones en toda la provincia: una apuesta al consenso que requiere de controles más estrictos

Dos escenarios rondaron la cabeza del gobernador Omar Perotti antes de decidir las medidas que anunció anoche para contener la segunda ola de Covid en Santa Fe. El disparatado cruce entre el presidente de la Nación y Horacio Rodríguez Larreta por el dictado de clases en Capital Federal, y la desobediencia social que podría haber tenido la aplicación de otras medidas más rigurosas.

Entre lo recomendable y lo posible, trazó una línea imaginaria y compensó situaciones. El decreto con las nuevas restricciones columpia entre el cierre que le aconsejan desde el sector sanitario y la decisión de no afectar tanto a las actividades productiva, profesional y educativa. Ni pensó en suspender las clases.

Como toda apuesta, tiene sus riesgos, pero le da a la sociedad un paréntesis de diez días para que registre el mensaje que llega desde la provincia de Buenos Aires, donde el cierre es más generalizado y estricto. Si no se logra cambiar la curva, habrá que tomar finalmente medidas más drásticas, que por ahora se están tratando de evitar.

De los anuncios podrían decirse entonces varias cosas: que tuvieron más ruido en la previa que en su concreción, que fueron menos de lo que se esperaba o temía, o que finalmente se trataron de un delicado y provisorio equilibrio entre los controles que exige la crítica situación sanitaria y la intención de no afectar más a la economía.

Cualquiera de esas frases podría representar los anuncios realizados brevemente por el gobernador para hacer frente a esta segunda ola de Covid, que todavía en ascenso ya registró en la provincia el porcentaje más alto de ocupación de camas que alcanzó en el pico más alto del año pasado.

El dato fue destacado al comienzo de su discurso de medidas por el gobernador, que resaltó así una característica de esta segunda temporada del virus, su agresividad, que provoca que con menos casos se contabilice la misma situación de hace un año. Hay alrededor de dos mil contagiados por día en toda la provincia, pero ya se saturaron los sanatorios de varias ciudades, igual o peor que en 2020, cuando se contaban tres mil afectados diarios.

Perotti se mostró junto a la ministra de Salud, Sonia Martorano, que se tomó unos minutos para dar las buenas noticias de la semana vinculadas a la vacunación: precisó que ya se llegó a las 530 mil dosis aplicadas y se espera para este jueves el arribo de 51 mil dosis más de Sputnik V.

El gobernador decidió socializar la presentación de las medidas mostrando en pantalla desde sus ciudades a los intendentes de Rosario, Pablo Javkin, y de Santa Fe, Emilio Jatón. Reforzó así la idea de que los municipios y comunas están facultadas para cambiar o adecuar estas restricciones en sus distritos.

La suspensión de las elecciones en Newell’s es una de las consecuencias más inmediatas tras conocerse la letra fina del decreto.

La ruta de los preparativos

La profundización de las restricciones en Santa Fe vino precedida de una decisión de estirar el momento de aplicar cambios hasta que se pudiera. Esto incluyó no adherir a una invitación a las provincias que hizo el presidente Alberto Fernández, cuando impuso un polémico y más severo cierre para Capital Federal y provincia de Buenos Aires.

Y no fue por presiones políticas que Santa Fe cambió ese criterio de seguir con las anteriores medidas. Fueron los indicadores sanitarios los que pintaron el alerta naranja en casi toda la bota. Sólo dos departamentos del norte están por ahora afuera de la situación de alto riesgo epidemiológico y sanitario, lo que decidió a Perotti a que las nuevas restricciones rijan para todo el territorio santafesino, desde este viernes y hasta el 2 de mayo.

“Es por una cuestión de solidaridad y de compromiso común de los santafesinos”, justificó para explicar que muchas ciudades terminan recibiendo las derivaciones de pacientes, aunque no estén comprometidas.

En la expectativa por los anuncios también influyó el enfático llamado que hizo la propia ministra de Salud Sonia Martorano esta semana. Pidió con énfasis un cambio de conducta advirtiendo que “vamos camino a no poder atenderlos a todos” en los sanatorios y hospitales de la provincia. “Es preferible discutir con un hijo para que entienda que no tiene que ir a una pijamada, y no tener que buscarle después una cama o verlo con un respirador”, había dicho contundente.

Pero se preveía que así como en Semana Santa se aconsejó no viajar, y no resultó, ahora iba a ser difícil que funcionara una recomendación para que se eviten las  reuniones sociales. Por eso, toda esa previa se parecía a un prólogo de medidas más severas.

En el medio, como un rumor, empezaron a circular detalles de los consejos del comité de expertos, que iban desde un cierre total los fines de semana, una vuelta a Fase 1 en algunos lugares, hasta una suerte de apuestas para saber la hora exacta en la que comenzarían las restricciones a la circulación vehicular. Entre las 18 y las 22, todo era posible. Ganó el que apostó a las 21, y ese detalle se discutió hasta el último minuto antes de los anuncios.

A cada dato que se filtraba, le sucedía una reacción. Y así salieron en fila los dueños de los gimnasios, que seguirán abiertos, y los referentes de bares y restaurantes, que apenas modificarán su aforo del 50 al 30%, pero sin afectar el horario de cierre de las 23, con su anterior tolerancia de una hora hasta las 24. A los comercios les tocó readecuar levemente sus horarios, los shoppings también seguirán abiertos, y las reuniones religiosas se mantienen en un 30 por ciento de su capacidad.

Con menos defensa quedaron las actividades deportivas colectivas y las recreativas como cines, teatros y espectáculos masivos que, tendrán una suspensión segura de al menos diez días. Algo había que cambiar.

Bajar la circulación para disminuir los niveles de contagio es el deseo de las nuevas medidas. Mantener la actividad productiva, profesional y educativa, una apuesta fuerte del gobernador, que deberá disponer un control más estricto de los protocolos para que el intento funcione. Esa será una de las claves para que después del Día del Trabajador no haya que volver a ajustar los horarios y revisar las restricciones.

Tanto en los sensatos anuncios de Perotti, como en la dura advertencia previa de su ministra de Salud, se reconoce un intento por darle a los sectores que podrían verse más afectados una última oportunidad antes del cierre.

Que los cuidados que se tomen ahora puedan torcer el rumbo de la ola. Tan incierto como las buenas intenciones del llamado a una mayor asunción de responsabilidades sociales colectivas.


Los anuncios


Facebook comentarios

Autor

  • Daniel Abba

    Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la UNR. Ex jefe de Redacción de La Capital. Twitter: @DanielAbba_

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

Suma Política. Todos los derechos reservados. 2020