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Política

Perotti, gran ganador en la interna del Frente de Todos, lanzó un mensaje de unidad y cambios para fin de año

No hubo batacazo. Las listas del gobernador Omar Perotti ganaron con contundencia, como le pedían, la elección interna para senadores y diputados y hasta en el Concejo de Rosario. La paridad que se pronosticó fue desmentida por los votos. Pero el festejo fue módico. La ola amarilla que se observó a nivel nacional opacó la alegría tras haber superado el obstáculo de la interna provincial. 

Por eso el gobernador hizo declaraciones de contención de daños y anticipó que recién para fin de año se propone revisar la integración de su gabinete, mandando una señal de amistad hacia la interna. También relativizó sus problemas con la vicegobernadora.

Las preocupaciones vienen de que en sólo cinco provincias argentinas se impuso el peronismo, con derrotas simbólicas como la de provincia de Buenos Aires y otros territorios donde no perdía desde el 2003 como Misiones. “Al menos en Santa Fe perdimos por diez o once puntos. En otros lugares del país se perdió por más de veinte”, resaltaron desde el gobierno provincial.

Si se comparan los datos en Santa Fe, que no son trasladables automáticamente a noviembre, pero marcan una tendencia, las cuatro listas de Juntos por el Cambio superan sumados sus votos a las dos del Frente de Todos, y cómodamente. Revertir esos números es el desafío que le queda al peronismo santafesino en los próximos dos meses, en lo que se denomina un nuevo proceso o una nueva etapa.

Por eso no alcanzó con consagrar por 67 a 33 como candidatos al Senado al binomio de Marcelo Lewandowski y María de los Ángeles Sacnun, ni que Roberto Mirabella sea quien encabece la lista de diputados nacionales y esté al borde de duplicar a la otra lista, o que Lisandro Cavatorta, en su debut político, se haya impuesto en los comicios para concejal con el doble de los votos que sacó su rival en la interna, Norma López, y esté en el segundo lugar de los más votados al Concejo rosarino. 

El gobernador en sus primeras declaraciones después del triunfo interno que lo consolida como jefe del peronismo santafesino, se cuidó mucho en no hacer bandera. Habló más en su condición de mandatario provincial que como participante de la interna como candidato a senador suplente. Puso más el acento en los detalles de la jornada electoral que en sus resultados.

Habló del sol y el buen tiempo, de las dificultades de hacer una elección en pandemia y esquivó las tentaciones de calificar de “aplastante” el triunfo de su sector interno o destacar que significa una reafirmación de su liderazgo. Tampoco quiso definir el respaldo que obtuvo en las urnas como un plebiscito a su gestión, aunque reconoció que la imagen de su gobierno viene creciendo en la consideración los últimos meses.

“Hay respaldo y entusiasma”, admitió, pero rápidamente se ocupó de mandar mensajes al interior del peronismo y al resto del electorado santafesino. “No hay ganadores y no hemos confrontado con nadie”, dijo, y optó por hablar de que los votantes que eligieron a las listas Celeste y Blanca “optaron por participar en estas Paso para ordenar las listas”.

Hubo mesura en el festejo y términos más modestos de los que el momento podría haber aconsejado. Perotti dijo estar “satisfecho, contento” por una victoria “holgada”. Se lo vio cauto y cuidadoso con las palabras.

Que la decisión es empezar cuanto antes a descontar la diferencia con Juntos por el Cambio para noviembre se advirtió cuando repitió que ahora empieza una etapa distinta, y planteó un deseo de convivencia. “Ojalá que en el próximo proceso electoral podamos nutrirnos de buenos aportes, propios y de los adversarios”.

Habló de “abrir espacios, sumar miradas nuevas y permitir que gente joven tenga una amplia participación, enriqueciendo la vida política de nuestro partido. Esa es la amplitud que nos va a llevar a crecer”, dijo pensando en noviembre.

Sobre la interna definió que “hay que trabajar en la diversidad, sumar y tener una expresión de unidad aun con el que piensa distinto”.

Un detalle puede mostrar lo cuidadoso que se mostró en medio de la victoria el gobernador. En una entrevista exclusiva con “Aire de Santa Fe”, Perotti esquivó así la pregunta que menos quería:

—¿Lo va a llamar a Rossi?

—Todo aquel que quiera sumar, poner su granito de arena, colaborar a poner a Santa Fe de pie, es bienvenido. Cada uno de los que consideran que tienen algo para aportar y sumar, eso no lo necesita Perotti, sino toda la provincia.

—¿Pero ya le reconocieron la victoria? —volvieron a preguntarle.

—Estoy aquí (en Casa de Gobierno en Santa Fe) y mis teléfonos hace rato que quedaron del otro lado. Los voy a mirar y mañana le contesto.

En otra nota que dio anoche, un mano a mano con la periodista Ivana Fux para Canal 3 y Radio 2, Perotti tuvo que responder la pregunta más incómoda: ¿qué pasa con la vicegobernadora Alejandra Rodenas?:

-Hay una instancia institucional que se mantendrá. Terminará la licencia y comenzará sus actividades plenamente. No tienen que llamar la atención estas cosas. Hay gente que estuvo integrando un frente, siendo parte de un mismo gobierno y ahora está en un frente distinto.

En esa misma entrevista dio otra definición dirigida a la interna: “la foto no siempre te arregla las cosas”, contestó al referirse a cómo va a ser la integración de los sectores internos que se enfrentaron. “Hay coincidencias para tener un trabajo conjunto que va mucho mas allá de una paso. Para consolidar y avanzar nos necesitamos todos”.

“Esa integración se va a dar porque la política más que nunca tiene que servir a todos. Si eso no une, muchos equivocan el camino, y el margen para coincidir con otro es enorme frente a la necesidad de lo que hay que enfrentar”.

Del otro lado

¿Qué se dice del otro lado? El candidato a senador Agustín Rossi llevó las de perder, no tanto ahora sino desde el momento en el que las listas contra las que compitió tuvieron no sólo una gestión de gobierno detrás, y al gobernador en las boletas, sino al mismísimo presidente de la Nación y a Cristina Kirchner jugando del otro lado.

No obstante, en el frenesí de la campaña, la militancia le hizo ver que podía dar pelea, y hasta hubo encuestas que reflejaron la posibilidad de una victoria, o al menos de una pelea más pareja de la que fue.

Al evaluar los resultados, el ex ministro de Defensa nacional, cargo que perdió para lanzarse sin red a esta compulsa interna en la provincia, reconoció que su participación en las elecciones fue posible de sostener por la militancia de su sector político y mencionó a sus aliados principales: el Movimiento Evita, el Nuevo Espacio Santafesino (Nes), representado por la vicegobernadora Alejandra Rodenas, y el Frente Renovador.

Rossi retomó en el saludo de agradecimiento a sus seguidores el discurso de cuando formó las listas para enfrentar a todos. Repitió que estaba “conforme con haber dejado una mirada distinta en el peronismo de la provincia de Santa Fe”.

Y aprovechó el momento político general para decir que esa mirada “seguramente va a ser mucho más necesaria ahora, cuando vemos el mapa global del resultado electoral en Santa Fe”. Una especie de mensaje que lleva encriptado que Perotti los va a necesitar de todos.

Rememoró palabras de Néstor Kirchner en el sentido de que “las elecciones se pueden ganar o perder, pero lo que se mantienen siempre son las ideas y las convicciones. Expresamos en esta elección un sistema de valores e ideas,  definimos una práctica de acción política y más de un tercio del peronismo santafesino acompañó nuestra mirada”, pasó factura. 

Terminó con una incógnita: “No somos aves de paso, somos militantes políticos. Para nosotros acá no terminó nada, acá empieza el futuro”.

Los cambios que vienen

Mucho se habló de los cambios en el gabinete provincial. Hay dos ministros que adhirieron a la oposición al gobernador. Anoche, en medio de las primeras reflexiones sobre el resultado electoral, Perotti le puso plazo a esa revisión de su equipo: a fin de año.

Ante una pregunta de “Aire de Santa Fe”, contestó que “la cabeza del gobernador funciona bastante como la de los contadores: nos gusta hacer balance, pero a fin de año. Es un buen momento para ponderar todo, cuando llegan los dos años de gestión y se hace necesario evaluar el desempeño del equipo”. Ahí se sabrá hasta dónde se han limado las diferencias internas.

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Autor

  • Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la UNR. Ex jefe de Redacción de La Capital. Twitter: @DanielAbba_

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