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Perotti y Lifschitz se miden pero ya apuran un amplio acuerdo legislativo

Perotti y Lifschitz se miden pero ya apuran un amplio acuerdo legislativo



Redacción Suma Política


“A mí se me respeta”. Con una frase bien peronista, la del Mono Gatica, los principales referentes de diputados y senadores parecen haberle dado al gobierno provincial una advertencia pero a la vez las llaves para un acuerdo de fin de año en la Legislatura. Para este miércoles está previsto que arranquen las conversaciones en una mesa que integren el gobierno y las dos cámaras para definir una agenda posible, que rescate los temas que vienen con sanciones esquivas o a medias. “Cualquier acuerdo tiene que tener tres patas: gobierno, Frente Progresista y los senadores. Deben estar los tres y tiene que haber clima”, deslizan como si fuera una contraseña desde la oposición.

“Hay que ver, hay que ver”, dice desde su poltrona de Diputados Miguel Lifschitz, emulando al personaje de Peter Capusotto llamado Jorge Suspenso. Es que el presidente de la Cámara nunca se confía del todo. “Que no se corte solo y prometa lo que no va a poder garantizar”, lo frenan al socialista algunos de sus aliados todavía sin mucha letra.

Hace una semana, todo era color de rosa. El gobierno reunió al Consejo Económico y Social y ordenó convocar a la Junta Provincial de Seguridad, dos iniciativas de impulso socialista. Y casi al mismo tiempo, el gobernador Omar Perotti lo llamó por teléfono para ver cómo se ponían de acuerdo.

De esa charla surgió esta mesa, una remake de cómo funcionaban las cosas entre Ejecutivo y Legislatura antes del 2020. La integrarían dos senadores (Felipe Michlig y Armando Traferri), dos diputados (Lifschitz y el jefe del bloque del Frente Progresista) y los representantes que el gobierno defina.

En ese punto surgieron algunas dudas. Los nombres cantados por el Ejecutivo eran los ministros de Gobierno, Esteban Borgonovo, y de Gestión Pública, Rubén Michlig, y el funcionario rafaelino Marcos Corach. “No queremos juntarnos con algunos con los que ya nos reunimos y no nos cumplieron”, se quejaron desde la Legislatura.

“Si Omar y Lifschitz se ponen de acuerdo, de ahí para abajo, se ordena todo”, comentan con lógica política los que están expectantes de esos movimientos.

Hay una coincidencia, aunque no es buena: más allá de los gestos que se prodigan —de vez en cuando, tampoco tanto—, entre Perotti y Lifschitz la “desconfianza es mutua y va a costar recomponerla”.

Por eso se convocan con recelo sin creérsela demasiado. Ambos saben como políticos que son que se llaman cuando se necesitan. “Ya ha pasado que después de algún gesto de acercamiento aparece Sain y nos difama diciendo que todo lo malo que pasa en seguridad es culpa nuestra”, reprochan indignados en el socialismo.



La madre de todas las discusiones


El momento es este. La pandemia arrecia y quedan pocas sesiones. “Cuando se muera gente en los pasillos o en las ambulancias no va a dar para andar saldando diferencias políticas en público”, reflexionan con exagerado pragmatismo.

La madre de todas las batallas en esta negociación es el presupuesto del 2021, el primero de Perotti. Por el anterior ya se peleó bastante. “Esa discusión va a ser clave —anticipan—. Será lo que destrabe la relación o lo que la vuelva a trabar”, aseguran sin dudas desde la Legislatura, e incluyen en las fricciones los fondos que tendrá cada cámara. “Si eso sale bien, el resto va en coche. Si no, algunas leyes saldrán y otras no”.

Con el resto de los temas que integren la agenda legislativa de los próximos meses hay  entusiasmos de diversa intensidad. Están los que quieren que se complete la sanción este año sí o sí de la postergada y discutida adhesión de Santa Fe a la ley de ART ( ya hay cierta presión empresarial con este tema) y los que buscan coronar el año con la sanción de una también demorada ley de paridad para la provincia.

También están los prometidos proyectos de reforma policial del ministro de Seguridad (que es casi un hecho que entrarían por Diputados), la declaración de la emergencia turística, algún que otro endeudamiento que el gobierno necesita para favorecer a las actividades productivas y el recientemente ingresado proyecto para tomar un crédito por cien millones de dólares para financiar un programa de conectividad en toda la provincia. Del presupuesto dependerá la suerte de varios de ellos. “Todo es muy votable”, reconocen desde la oposición.

“Hay que estar dispuesto a negociar, y eso significa prepararse para ceder, y que nos respeten. Después viene todo lo demás. Y por supuesto, que se cumpla lo acordado”, repiten como si fueran máximas los legisladores que esperan reunirse a esa mesa con más ansias que a la vacuna contra el Covid.


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