Si en el peronismo santafesino la candidatura de Ricardo Quintela para presidir el Partido Justicialista (PJ) fue recibida con cautela, con Cristina Kirchner la situación no parece ser muy diferente. Institucionalmente, desde el PJ provincial avisaron que por ahora no realizarán ningún pronunciamiento público, aunque dirigentes cercanos a la conducción local señalaron que no es momento para internas y sí para el diálogo y el consenso. Más allá de las declaraciones del riojano, que sostiene su candidatura, creen que es posible un acuerdo entre el gobernador y la ex presidenta.
En el entorno del ex gobernador Omar Perotti dicen que el tema aún no fue conversado porque “hay otras prioridades en la agenda”, aunque dejaron trascender que no acompañarán la decisión de la ex presidenta porque “ya hizo todo lo que tenía que hacer” y es momento de impulsar a nuevos actores para la vida institucional y política del partido. Creen que Cristina puede acompañar pero no es la más indicada para el cargo. También deslizaron críticas a la conducción del PJ de Santa Fe porque entienden que no está ordenado ni funcionando.
En la misma sintonía, desde el Movimiento Evita anticiparon que todavía no hay nada cerrado y que por el momento van a mantener un compás de espera hasta que surjan definiciones un poco más claras sobre el acuerdo que propone CFK. En tanto, los intendentes agrupados en el espacio Vamos Santa Fe apoyarán un acuerdo de unidad pero con reservas. “Creemos que es una discusión de cúpulas. Nadie cuestiona el liderazgo de Cristina, pero queremos debatir otra construcción”, indicó a Suma Política Pablo Corsalini, el intendente de Pérez.
Por su lado, el senador nacional Marcelo Lewandowski se limitó a decir: “Buscamos que haya una fórmula de unidad y consenso de todo el peronismo. No es momento para internas”. Desde el espacio La Patria es el Otro de Rosario, referenciados con Axel Kicillof, expresaron que están de acuerdo en que haya democracia interna en el partido pero subrayaron que si se logra una lista de unidad “deben estar representados todos los sectores del peronismo porque hoy no sobra nadie para enfrentar al gobierno”.
La posición del sector afín al gobernador bonaerense coincide con el alineamiento expresado por los organizadores de la visita de Ricardo Quintela a la provincia. Tras la carta publicada por Fernández de Kirchner, hicieron circular un parte de prensa difundiendo una actividad del gobernador de La Rioja en Mar del Plata en la que reafirma su voluntad de seguir en carrera hacia la conducción del justicialismo nacional: “Estamos decididos a dar batalla y poder generar un polo de resistencia lo suficientemente fuerte con quienes se quieran sumar”, expresó el dirigente.
En la vereda de enfrente, Agustín Rossi se mostró visiblemente entusiasmado con el lanzamiento de Cristina y aseguró que se trata de “una buena noticia para el peronismo”. El ex diputado nacional considera que “nadie discute su liderazgo” y que acceder a la representación institucional del PJ la puede convertir en la nueva jefa de la oposición en Argentina. “Sería beneficioso incluso para nuestra democracia porque está asentada en los partidos políticos”, analizó. Si se profundiza la polarización, CFK podría canalizar los malestares de la sociedad con Milei.
La campaña iniciada por el ex diputado nacional, que incluye la recolección de firmas de los afiliados al partido, se suma a las voces locales que participaron del operativo clamor iniciado durante el fin de semana pasado, tal es el caso de la diputada Florencia Carignano. “Hay una memoria histórica de que cuando gobernó Cristina se vivía bien, se podía planificar. Hoy le toca ordenar al peronismo”, aseguró en declaraciones radiales. También opinó que CFK “es la única que tiene la capacidad de poder sentarse con todos los sectores”.
¿Cómo interpretar el juego de CFK?
El desembarco de Cristina Kirchner en la carrera para conducir el PJ admite múltiples lecturas: la ex presidenta asume que el peronismo es la única fuerza que puede enfrentar a Javier Milei, aunque es condición sine qua non reorganizar el partido, concebido originalmente como la herramienta electoral para sintetizar las aspiraciones de un movimiento que supo representar los intereses de las mayorías. Ahora bien: en su carta de aceptación a la candidatura, es la propia dirigente la que admite que perdieron el rumbo llegando a una situación inédita en su propia historia.
“Está claro que hay que enderezar lo que se torció y ordenar lo que se desordenó”, dice en uno de los tramos del documento donde recuerda que el justicialismo solo gobierna 5 de las 23 provincias argentinas, aunque mantiene la primera minoría en la Cámara de Diputados y en el Senado. En esa lógica, se proyecta como la figura capaz de encaminar a la fuerza que cayó frente a La Libertad Avanza y propone debatir en el marco de un espacio en el que “no sobra nadie”, pero que necesita “dirección y proyecto” frente al descalabro oficial.
En el medio, aparecen las críticas veladas al propio Axel Kicillof y a los dirigentes peronistas tradicionales, en la hipótesis de una falta de comprensión histórica del trasvasamiento generacional que provocaron los gobiernos kirchneristas, aunque el actual gobernador bonaerense sea fruto de aquella renovación dirigencial. También el factor Quintela sobrevuela entre sus líneas al establecer que está dispuesta a buscar la unidad, pese a que el gobernador riojano se desdijo de su planteo inicial y declaró que está dispuesto a competir.
El juego de CFK puede interpretarse incluso como una suerte de autocrítica a su propia jugada: si Alberto Fernández en su doble condición de presidente de la Nación y presidente del Partido Justicialista tuvo un desempeño reprochable, debe ser ella, por la centralidad política que sostiene con el correr de los años, la responsable de devolverle el rumbo perdido. Cabe preguntarse entonces, si la nueva apuesta de la ex vice es la antesala de su regreso a la contienda electoral a través del sistema de boleta única con su imagen y nombre como mascarón de proa.


































