Un punto relevante del análisis político es establecer cuáles son las principales razones que llevan a un ciudadano o ciudadana a orientar sus preferencias electorales en un determinado sentido. Acertar en ese diagnóstico conlleva éxitos (o derrotas) en la planificación y desarrollo de cualquier candidatura.
Señalemos por tanto tres elementos que resultan decisivos a la hora de elegir. Valores, realizaciones y expectativas. Es decir, formas de ver el mundo, concreciones materiales que esas formas pueden eventualmente plasmar y la fijación de un horizonte de concreciones futuras. Nunca sabemos con exactitud cuál de estos tres componentes prevalece en cada coyuntura, pero en tanto funcionan en parte como un todo articulado cualquier propuesta que se pretenda triunfante debe trabajar incorporando esos tres registros.
Veamos que en torno a lo primero en esta elección colisionan con nitidez dos maneras de entender la organización de la sociedad. Por lo demás, este debate no es una rareza argentina, sino que se repite en casi toda América Latina. Lula, Alberto Fernández, Boric, Petro, Maduro, El Frente Amplio Uruguayo o el correísmo se caraterizan (con obvios matices producto de insalvables singularidades nacionales) por fortalecer el Estado como herramienta para la ampliación de todo tipo de derechos (laborales, ambientales, de género, etc); frente a contrincantes que recelan del rol del Estado, lo ven como un estorbo, y suponen que la concreción de (escasos) derechos provendrá de la lógica omnímoda del mercado luego de una interminable serie de ajustes y sacrificios (de los más pobres).
Sin embargo esta confrontación, siendo ideológica, conecta con la corporalidad sufriente de la vida popular. Solo tomemos un ejemplo emblemático: lo ocurrido durante la pandemia. Fue el protagonismo del Estado el que permitió proteger a empresas y asalariados durante ese aciago momento de desplome absoluto de la actividad económica, y montar un sistema de salud de emergencia para salvar vidas. Recordemos aquí que durante el gobierno de Mauricio Macri se había cometido el dislate (del que no se registran antecedentes) de eliminar los Ministerios de Salud y de Trabajo, en aras de disminuir “gastos superfluos” y “equilibrar las cuentas públicas”.
De igual manera, y ya no en pandemia (tanto durante las gestiones del kirchnerismo como de Alberto Fernández) fue el crédito estatal y la inversión pública lo que permitió entre otras cosas abrir universidades, ensanchar el entramado PYME o generar infraestructura de calidad (como el contundente caso del Gasoducto Néstor Kirchner). Materialidades, no solo valores.
No obstante, como dijimos cuentan también las expectativas. La política opera sobre las tres temporalidades. El pasado, el presente y el futuro. Y aquí el contraste también es bien visible. Porque si por un lado, Unión por la Patria ha admitido sus fallas (un excesivo internismo en el gobierno y dificultades para resolver satisfactoriamente la relación entre precios y salarios), Juntos para el Cambio no ha hecho una sola autocrítica seria del mal gobierno de Mauricio Macri, y solo augura “hacer lo mismo pero más rápido”. Que sería algo así como estrellarse de nuevo pero con más estrépito. Tomemos sobre esto nuevamente un ejemplo. El debate central sobre el problema del “cepo”.
El mal llamado “cepo” fue la decisión de administrar el acceso a divisas en la parte final de los gobiernos de Cristina Fernández ante una crisis de la balanza de pagos (el país contaba con menos dólares de los que gastaba, en aquel caso por el déficit de la balanza energética y la falta de acceso al mercado de deuda internacional por el fallo del Juez Griesa). Mauricio Macri liberó el “cepo” irresponsablemente, lo que desencadenó una enorme devaluación, y luego tuvo que reimplantarlo, solo que en su caso la falta de dólares fue producto de la crisis por sobreendeudamiento que caracterizó a su gobierno.
Por supuesto que la existencia del “cepo” es distorsiva para el buen funcionamiento de la economía. Genera tensiones con el mercado paralelo, invita a la subfacturación de exportaciones y la sobrefacturación de importaciones, y dificulta la llegada de capital para inversión productiva. Sin embargo, terminar con el “cepo” requiere dos condiciones fundamentales (y más en una economía como la argentina donde el dólar funciona como reserva de valor). Engrosar fuertemente las reservas del Banco Central (y eso lleva un tiempo, aumentando por ejemplo nuestras exportaciones) y un plan de estabilización sin ajuste que permita recuperar un moneda local sana y confiable.
Por tanto eliminar el “cepo” sin tener garantizadas estas precondiciones es un disparate mayúsculo que con el argumento de achicar la brecha cambiaria va a llevar a una megadevaluación hiperinflacionaria. La oposición frente a esto propone delirios como dinamitar el Banco Central, pedirle un nuevo blindaje al FMI o ir a un déficit fiscal cero bajando impuestos (lo que implica obviamente gastar menos en obra pública, prestaciones sociales e inversión productiva).
El camino de Unión por la Patria es otro. Administrar responsablemente el “cepo” y dejarlo de lado cuando sea el momento, bajando previamente la inflación sin afectar a los más necesitados, mejorando las cuentas externas diversificando nuestra estructura productiva y aumentando las reservas del Banco Central sin caer en un nuevo endeudamiento.
Atravesamos por cierto un momento especialmente dificultoso. Una sequía histórica y el lesivo acuerdo contraído con el FMI en el gobierno de Mauricio Macri condicionan realizaciones y perspectivas. Pero si revisamos serenamente la historia y ponderamos con cuidado las candidaturas, vemos de un lado a quienes en un contexto insólito de adversidades (una pandemia, una guerra y ahora una sequía) mantuvimos la gobernabilidad, la paz social y las potencialidades productivas del país, y del otro a quienes (en clave cada vez más derechizada) proponen repetir las recetas que ya todos padecimos durante el fracasado gobierno de Mauricio Macri.
El autor es filósofo, escritor y docente, y ex precandidato a concejal.

































