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Política

Qué piensa el nuevo presidente de la Corte de quiénes lavan la plata del narco, de la prensa y de los jueces

“En Rosario tenemos un grave problema con el mercado financiero. Hay una economía informal que favorece la circulación de dinero sucio y debemos asumir que las ganancias del mercado ilegal de drogas y de otros negocios ilegales no se lava en la cárcel o en los barrios periféricos. La plata se lava en financieras y en agencias del centro y de la city bancaria rosarina. Y algunos acuerdos se hacen en zonas y lugares selectos de nuestra ciudad”. No parece una novedad, pero impacta cuando el que lo dice es el recientemente electo presidente de la Corte Suprema de Justicia de la provincia de Santa Fe para 2023.

Daniel Erbetta sostiene que, en este tema, el nuevo sistema penal “tiene todavía una cuenta pendiente”, aunque reconoce que “se ha avanzado bastante” en el objetivo institucional de romper o reducir la selectividad penal. “Nunca vi pasar por los tribunales penales de Rosario a tantos empresarios, financistas y agentes de bolsa como en este último tiempo”, rescata. “Con una nueva estructura y una nueva forma de investigar, el Ministerio Público Fiscal ha permitido penetrar un poco en sectores del poder económico y del poder político, que antes eran invulnerables”, recuerda.

Para seguir avanzando en la solución de ese problema propone una “reformulación” de la estructura actual. “No puede ser —dice Erbetta— que el Ministerio Público de la Acusación tenga tantos fiscales afectados a la flagrancia y sólo dos o tres fiscales en la Unidad de Delitos Complejos o en la de Delitos Económicos. A esto se suma un déficit de recursos tecnológicos y cierta insuficiencia de recursos técnicos especializados en economía, finanzas y áreas imprescindibles para esas unidades”.

En contraste sostiene que “los que se dedican a estos negocios tienen abogados y contadores bien pagos y entrenados. No puedo salir a pelear contra esto si no tengo dentro de la estructura de persecución penal, de investigación, también todo el asesoramiento y los recursos humanos idóneos”. Aclara que esto “no tiene que ver con saber litigar un caso complejo, que es propio de cualquier fiscal, sino con saber de economía y de mercado financiero”, por ejemplo.

“El mercado financiero de Rosario, que tiene que ver con una economía informal del orden del 70 por ciento, es un gran facilitador del lavado de dinero de crímenes muy graves asociados a diversas economías delictivas como el mercado ilegal de drogas y otros negocios ilegales”.

También sostiene que “la pérdida de control territorial de la policía y la aparición de algunos sectores de la policía gerenciando junto con las bandas el negocio, está asociado a una violencia letal inusual”, que este año batió un récord de criminalidad.

Por segunda vez en los 15 años que lleva en la Corte, este magistrado rosarino volverá a ocupar en 2023 la presidencia de los supremos santafesinos y le tocará también por ser año electoral estar al frente del Tribunal Electoral provincial. Su estilo comunicativo y frontal lo hizo aparecer esta semana hablando de dos temas en los que fue consulta permanente: el juicio y sentencia a la vicepresidenta Cristina Kirchner y el viaje de jueces y fiscales a Lago Escondido.

La condena a Cristina Kirchner: “Además de varias irregularidades técnicas a lo largo de todo el proceso, es inédito que la fecha para conocer los fundamentos de la sentencia sea dentro de casi tres meses (en nuestra provincia son cinco días hábiles) y llamativo que un tribunal dé consideraciones generales con el veredicto y luego un comunicado de prensa tratando de explicarlo, cuando los fundamentos se difieren a tres meses. Creo que hay problemas de orden procesal vinculados a un debido proceso. Y respecto al veredicto plantea cierta curiosidad conocer los fundamentos, especialmente si se tiene en cuenta que la cadena se cortó en el ministro de Obras Públicas (que fue absuelto) y jamás se sometió a proceso a los jefes de gabinete ni al gobernador. Habrá que esperar entonces para saber cómo el tribunal explica estas cuestiones, entre otras”.

La reunión en Lago Escondido: “Yo no hubiera aceptado nunca una invitación así, hay cuanto menos reglas de ética judicial que prohíben este tipo de situaciones. De todos modos no me sorprende, no es el primer hecho que nos sacude y compromete a sectores del Poder Judicial, especialmente de la justicia federal, y a la política. Es un hecho más, de extrema gravedad, en una sucesión de patologías institucionales que nos estamos acostumbrando a tolerar. No es bueno naturalizar estas cosas. Puedo ser amigo del presidente de la Nación e ir a jugar al tenis a la Quinta de Olivos; puedo ser amigo del dueño de un medio y compartir un asado. Lo que no puedo hacer, ni antes ni después, es intervenir en casos donde ese presidente o ese dueño de medios tiene un interés directo o indirecto. Eso es gravísimo porque afecta la independencia judicial, que es esencial para tener una democracia de calidad”.

A diferencia de varios de sus pares, Erbetta cree que es de otra época que los jueces sólo hablen por sus sentencias. Por el contrario, considera que “es una obligación de los magistrados opinar sobre cuestiones de interés público que comprometen la división de poderes, el funcionamiento de instituciones democráticas o al propio judicial como poder que forma parte de la estructura de gobierno de una sociedad”. 

“Vivimos una revolución comunicativa y los jueces deben recomponer los lazos con la sociedad, recuperar confianza. Es bueno que la sociedad sepa cómo piensan los jueces. Lo que está vedado es hablar de causas en trámite, asuntos que comprometan la imparcialidad del juez o asuntos de otros tribunales propios de la jurisdicción donde se trabaja”.

Por eso se explaya con Suma Política sobre todos los temas: 


“Hay una democracia de baja intensidad”


Democracia, prensa y justicia: “Hoy la calidad de la democracia depende, es fuerte y se consolida cuando tiene una prensa y una Justicia independientes. En la Argentina ni una ni la otra están a la altura de estas circunstancias, por eso tenemos una democracia de baja intensidad”.

“Es muy difícil un país donde por decreto se inaplicó una ley de medios, y al desregular ha posibilitado que grupos económicos puedan acaparar sin límite alguno todo tipo de medios de comunicación. Esto no ocurre en otros países occidentales modernos. Nadie conoce toda la realidad, la realidad con la que tomamos contacto es la percepción que recibimos de los medios y las redes sociales. Y allí hay intereses económicos, políticos y hasta ideológicos, y con ello un recorte arbitrario de la información. Cuanto mayor sea la concentración mediática, mayores serán los riesgos derivados de los efectos cognitivos de la comunicación”.

“En la década de los 90, las corporaciones se dieron cuenta que comprando medios de comunicación podían vender y comprar impunidad. Hoy saben perfectamente que acaparando medios de comunicación pueden generar esquemas de poder funcionales a sus intereses. Por eso cuanto más concentrados sean los medios, mejor para sus intereses”.

“Hoy la prensa es casi la antítesis de la universidad pública, de la ciencia y de la filosofía, porque el lema de la universidad es formar hombres y mujeres pensantes, y la prensa se maneja apelando permanentemente al pensamiento concreto: mensajes cortos, tirados a repetición, consignas que se bajan y se repiten a cada instante y en cada programa o comunicación. No tengo alternativa. ¿Cómo voy a dudar? A veces, la prensa no te deja pensar, no te permite dudar”.

“Si quieren ser pensantes, tengan en cuenta que la inteligencia de una persona se mide por el pensamiento abstracto, por la capacidad de reflexión, no por el pensamiento concreto. La filosofía es más preguntar que responder. En cambio, para algunos periodistas de los medios concentrados no hay tema que no conozcan. Son la antítesis de un filósofo: no hay pregunta que no puedan responder”.

“Por fortuna en Rosario, y en general en la provincia, hay muy buenos periodistas, pero esa no es la realidad de todo el país”.


“Tenemos la Corte más chica del mundo”


La Corte: “En el mundo occidental es prácticamente imposible encontrar un modelo de Corte Suprema de Justicia como el que tenemos en Argentina. Al igual que con la prensa, si este sistema tuviera bondades, países como Estados Unidos, Alemania, Italia o Francia podrían importarlo”.

“Nuestra Corte nacional fue tomada del modelo norteamericano, que tiene nueve miembros, pero sólo se limita a hacer control de constitucionalidad (un tremendo poder que le permite tumbar de un plumazo una ley del Congreso), pero por ello la Corte estadounidense sólo toma 80 o cien casos por año”.

“Pero a despecho de su génesis, además del control de constitucionalidad, nuestra Corte asume hace muchos años, por vía de excepción, la llamada doctrina de la arbitrariedad. Primero fue un caso que le parecía muy injusto, como un camino excepcional, pero hoy ese pequeño camino se convirtió en una avenida, y actualmente el 96 por ciento de los casos de la Corte nacional responden a esta excepción, que ya es regla y que no tiene fundamento normativo en la ley”.

“No hay modelos donde una Corte Suprema, además de ejercer el control de constitucionalidad, sea el último tribunal de todas las decisiones, de todos los fueros, de todos los jueces de todo el territorio nacional, provincial, federal y de la ciudad de Buenos Aires; que a su vez tenga el gobierno del poder judicial y que ahora ejerza la presidencia del Consejo Nacional de la Magistratura. A ningún republicano se le ocurriría avalar tamaña concentración de poder en una mayoría de tres personas”.

“Argentina tiene probablemente la Corte más chica de los países occidentales. Para peor hoy la integran sólo cuatro ministros, y todos varones, y la política no puede siquiera generar consensos mínimos para cubrir una vacante que lleva casi un año. Pero también es la Corte más chica del país. Jujuy, que debe tener un territorio equivalente al 20 por ciento de Santa Fe, cuando asumió el gobernador Morales amplió su Corte provincial de seis a nueve miembros. Entre Ríos también tiene nueve. Santa Fe seis”.

“En Europa, en general a la par del Tribunal Constitucional tienen un Tribunal de Casación, que se divide en salas por especialidad; de modo que el primero ejerce el control de constitucionalidad y el segundo la labor de unificar jurisprudencia, pero ambos están integrados por numerosos jueces. En otros países la Corte integrada también por varios jueces se divide en salas para hacer casación, y el control de constitucionalidad lo hacen en pleno, o bien se establece que una de las salas sea la constitucional. Y esto es lógico porque nadie puede ser experto en todos los temas, especialmente cuando se trata de hacer casación”.



“La puerta giratoria está bien trabada”


Detenciones y prisión preventiva: “La puerta giratoria de la que tanto se habla está bien trabada. El 60 por ciento de los presos en Argentina están en prisión preventiva. La regla es la prisión preventiva, y la excepción la condena formal”.

“En nuestra provincia y en especial Rosario, el nivel de encarcelamiento ha crecido en progresión geométrica. La tasa de encierro que tiene la provincia de Santa Fe es alarmante”.

“Esta es la realidad, la que cantan los datos; no los relatos, que suelen ser elocuentes. La cantidad de presos se duplicó prácticamente en ocho años y eso es algo gravísimo, porque impide diseñar una política pública a largo plazo. De hecho si con una fórmula polinómica proyecto el crecimiento demográfico de la población y el crecimiento de la tasa de encierro, de acá a unos años no habrá lugar donde alojar presos”.

Cada vez más detenidos. “Esto ocurre primero porque se han fortalecido las leyes de fondo y porque hay un clima en el mundo que permite visualizar cierto endurecimiento a la hora de fijar escalas de pena. Además se han aumentado los mínimos de las escalas penales para evitar la excarcelación y, como si fuera poco, hay un abuso en el uso de la prisión preventiva. En Estados Unidos no hay prisión preventiva, Simpson estaba en libertad y estaba acusado de un homicidio agravado”.

“La cuestión no es menor y también se proyecta en la selectividad. Un conocido periodista, Ruiz Núñez, solía señalar que para algunos tribunales ‘Negro que corre es un ladrón, rubio que corre es un atleta’. Los jueces deben decidir si la prisión preventiva es una medida de excepción o es un anticipo de pena, lo cual sería inconstitucional. Pero que valga para todos por igual, sino caemos en una suerte de doble vara. Hasta el Papa Francisco en la reciente carta que le envió al presidente de la Asociación de Profesores de Derecho Penal nos alerta que la situación en Argentina sobre el abuso de la prisión preventiva empeoró. La mayoría de las personas que están presas no es por hechos gravísimos; afrontan penas que van de 3 a 6 años de prisión efectiva”.

“En materia de política criminal hay que enlazar tres grandes actores: la policía, los fiscales y la cárcel. La mayor eficiencia en la persecución penal no sirve de nada si los otros eslabones no funcionan adecuadamente. Los jueces pueden privar de la libertad a muchas personas, pero si los detenidos siguen manejando ciertas economías delictivas o balaceras o extorsiones o crímenes por encargo desde la cárcel, entonces tenemos un problema que va más allá del Poder Judicial. La reforma policial es impostergable, debemos profesionalizar, mejorar la situación y condiciones de trabajo, dotar de equipamiento, pensar una reestructuración del actual modelo policial y básicamente asumir un fuerte control político”.

“Advirtiendo que no valen las generalizaciones, existen numerosos procesos penales y muchas condenas a miembros de la agencia policial, y en muchos casos se ha comprobado que estaban asociados a organizaciones delictivas. La policía debe retomar el control del territorio, porque si lo cede, la disputa entre bandas genera violencia y algo de eso nos está pasando. Conozco los esfuerzos del gobierno provincial, pero la política en general debe sacar el tema de la agenda electoral y articular fuertemente una política pública con estos tres grandes actores de la política criminal”. 



“Una justicia federal de la Edad Media”


La justicia federal: “La justicia federal sigue funcionando con un sistema de organización, prácticas y rutinas que son propias de la Edad Media. Tenemos un sistema de justicia colonial para enfrentar los problemas de la criminalidad del siglo veintiuno. Lo único que cambió fue la regla del debate: en lugar de juicios escritos, hay juicios leídos. Eso no es oralidad”.

“El problema de la justicia no es sólo avanzar al acusatorio a través de una ley, sino romper la matriz de trabajo, la estructura, el sistema de organización, los procesos de gestión e incluso las formas de litigar, porque se litiga mal”.

“Necesitamos una justicia independiente, y en alguna medida eso depende mucho de la estructura y la dimensión que se da a la organización, que puede fortalecer o no esa condición. ¿Por qué hay tantas sospechas sobre sectores de la justicia federal de Comodoro Py? Creo que en gran medida porque el sistema es facilitador, estructuralmente, de la actuación de jueces parciales. De hecho, todavía mantienen al juez de instrucción que investiga y juzga, y el esquema feudo de juzgado que invisibiliza su desempeño”.

“Otro problema es el Consejo de la Magistratura, porque la justicia federal se encuentra atravesada por una suerte de metafísica del juez trasladado y del juez subrogante. El Consejo no funciona, no se cubren las vacantes y la política no encuentra racionalmente un consenso para resolver tan grave situación”.

“En la justicia federal, si se produce una vacante, un juez puede subrogar esa vacante y cobrar un plus de sueldo para atender así dos juzgados, el suyo y el vacante. Idéntica situación se da con los fiscales donde un fiscal federal de Rosario además se desempeña como subrogante en ciudades distantes a cientos de kilómetros. Y más grave aún es que el cargo de Fiscal General de Rosario sigue vacante”.

Los jueces federales en Rosario. “Este año vinieron a Rosario, acompañados por la Corte, cien jueces federales que dejaron sus despachos para apoyar a la justicia por la violencia y el narcotráfico. Nada ha cambiado sustancialmente desde esa convocatoria, y no va a cambiar si no se asumen estos problemas. Reforma del sistema de justicia federal, implementación del sistema adversarial y acusatorio por audiencias públicas y orales y del juicio por jurados populares, funcionamiento del Consejo de la Magistratura y reforma del Ministerio Público Fiscal de la Nación. Allí hay que apuntar y, entre tanto, exigir al Consejo y al procurador de la Corte que defina y acelere los concursos que permitan tener jueces y fiscales estables”. 


“Enterrar al demonio”


El nuevo sistema penal: “El viejo modelo de Justicia penal que existía en Santa Fe antes del 2014 estaba programado estructuralmente para que las cosas no fueran fáciles, con déficit en la persecución penal (impunidad) y déficit a la hora de respetar las condiciones de un debido proceso constitucional. Se pudieron reducir daños porque hubo muy buenos jueces, secretarios y empleados judiciales que evitaron que las consecuencias fueran peores”.

“En el sistema anterior, totalmente dominado por la policía, la tasa de esclarecimiento de homicidios dolosos no superaba el 22 por ciento. Con el sistema nuevo, subió al 65 por ciento. La mejor decisión fue enterrar al demonio, los expedientes escritos y la estructura del juzgado, que es la fuente de la cultura del trámite. Por eso queremos avanzar con la reforma de la justicia civil para evitar que sea la Disneylandia de los trámites”.


“Abrir las ventanas para el aire fresco


Al nuevo ministro de la Corte le gusta cerrar sus comentarios sobre lo que hay que hacer en la Justicia con una frase que usó el Papa Francisco cuando asumió en el Vaticano: “Tenemos que abrir las ventanas de la Iglesia para que entre aire fresco, porque caso contrario corremos el riesgo de contaminarnos con el aire de nuestra propia atmósfera”. Y la explica así: “En un sistema burocrático, las prácticas y las rutinas terminan condicionando hasta la percepción de los problemas, y uno se encierra y cree que los únicos problemas que existen son los que uno ve”.

Por si hiciera falta un ejemplo, elige este: “En la Justicia hay un síndrome de alienación temporal, está el tiempo lineal y el tiempo existencial: lo tengo muy claro cuando me toca a mí. Si nos pagan el sueldo tarde es un atentado a la independencia judicial, pero que un juicio, como el de las inundaciones en Santa Fe o la quiebra del Correo, dure 20 años, ¿qué es? Por cierto no podemos naturalizar estas situaciones”.


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