Cuatro años de peleas intestinas en la comisión directiva dejaron a Central sin proyectos, atrapado en una lucha de poder tras bambalinas que relegaron al equipo a muchas temporadas de disimulada intrascendencia. El socio mantuvo la empatía con los colores, pandemia mediante, y son más de 35 mil los que pagan cuota. Ellos, junto a los miles de vitalicios, le van a dar futuro a la entidad con su voto para elegir autoridades. Los comicios de octubre se viven con una aguda polarización, sin agrupaciones que hayan apostado a la militancia en los últimos años, con figuras que se intentan imponer por sobre las ideas colectivas y un oficialismo que le ruega buenos resultados a Carlos Tevez para conservar expectativas.
En esa neblina de propuestas emerge restaurada la figura de Gonzalo Belloso, sostenido por su experiencia en el club pero por sobre todo por la formación como dirigente que encontró en la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), sentado como asesor durante años en la mesa de conversación del mundo de la redonda en el continente.

La implosión del oficialismo
En Central hubo un sueño que tardó mucho en madurar pero cuando floreció no logró esparcir su esencia: el Crece. Llegó al gobierno en 2014 en el marco de una alianza con Ricardo Carloni. La histórica agrupación opositora ganó algunas batallas, como excluir a los barras de la vida política del club, y recuperó la vida social en la institución. Pero en materia de fútbol profesional repitió las recetas que por décadas le niegan a Central el título: contrataciones compulsivas de refuerzos, vender para pagar deudas, carencia de un proyecto de formación de inferiores e improvisación con el primer equipo, como ver a Paulo Ferrari presentado como entrenador y echado a los pocos días, o a Leandro Somoza desbordado por la presión y con renuncia en mano a semanas de asumir.
Durante los primeros cuatro años del oficialismo se gestionó en abundancia (ventas de Franco Cervi, Giovani Lo Celso, Walter Montoya, Victor Salazar, etcétera) pero también abundaron los excesos económicos. La situación financiera explotó en el segundo período de gestión, el cual encontró al presidente Rodolfo Di Pollina en un juego de esgrima con Ricardo Carloni, el vicepresidente, por el poder. La máxima autoridad no soportó las pujas internas y caído en desgracia Leandro Somoza dio un paso al costado para priorizar su salud.
Se llegó a la situación de crisis de gobierno a partir de una progresiva descomposición de la comisión directiva, que nació en 2018 con la designación en el cargo de tesorero a un directivo, Adrián Ragusa, que no reside en el país y por lo tanto no participa de las reuniones; un vicepresidente segundo (Martín Lucero) que renunció a tres meses de ser electo y durante el último tiempo las deserciones se sucedieron en cargos menores, como vocales, sin que eso sea informado por la institución.
Las dimisiones constantes fueron consecuencia de los niveles de intensidad creciente en la disputa de poder entre Di Pollina y Carloni. En la recta final del mandato, Carloni se quedó con el mando de la entidad pero en una situación tal que el oficialismo ya no tiene quién lo salve. El rechazo a la actual gestión es apabullante: las figuras de Di Pollina y Carloni tienen 88 por ciento de imagen negativa, de acuerdo a una encuesta de opinión elaborada por Ariel Secondo, titular de Mec Consultores, el pasado mes de junio.
El oficialismo ya no tiene quién lo salve. El rechazo a la actual gestión es apabullante: las figuras de Di Pollina y Carloni tienen 88 por ciento de imagen negativa

El club nunca oficializó la desvinculación de Di Pollina, entre tanto Carloni trajo a Tevez como quien hace su última apuesta en la ruleta y otea la bollila al tiempo que lentamente se retira de la mesa. El vicepresidente quiere ser el candidato a presidente por el oficialismo. Es que Di Pollina, que perdió la pelea interna, será incapaz de dar la pelea electoral. El triunfo en el clásico le da la oportunidad al propio Tevez de dejar del ser el ídolo de Boca de paso por Arroyito para empezar a zurcir identificación propia con el hincha. Solo en la suerte de Tevez conserva Carloni el sueño político.
La dirigencia intentará llevar los comicios al último fin de semana de octubre, donde se disputará la última fecha de Liga Profesional. La esperanza es que una buena campaña del equipo, apuntalada por el triunfo ante Newell’s, pueda influir en la toma de decisión en el cuarto oscuro. Carloni basará su campaña en los diez clásicos ganados en los últimos ocho años, además del título en Copa Argentina en 2018. Pero puertas adentro, para quienes asumen autocrítica, el escenario no cambia: “Va a ganar la oposición”, admiten en calle Mitre. Es que a la hora de medir la empatía del socio con figuras del oficialismo incluso Raúl Broglia tiene imagen negativa, con hasta el 77 por ciento de rechazo. “El proyecto que todos teníamos se defendió en los primeros cuatro años. Después el foco estuvo en la deuda, los problemas económicos y las peleas”, admite una figura relevante del oficialismo.

¿Quién es la oposición?
El socio de Central se encontrará en el cuarto oscuro con candidatos antes que con listas. Ninguna agrupación trabajó en los últimos años con la idea de un proyecto colectivo, algo que había distinguido siempre al Crece. En Central se vuelve a presentar a una figura como la salvadora: Canayas Unidos es la agrupación de Mario Moretti y Origen Canalla la de Diego Lavezzi. Dos ejemplos de la pugna por instalar un apellido por sobre la propuesta, como oportunamente ocurrió con Horacio Usandizaga. Pero Moretti tiene un 50 por ciento de imagen negativa y Lavezzi llega al 57 por ciento.
El socio da la espalda a los principales candidatos de la oposición y ni siquiera los reconoce como figuras relevantes de la vida política. Estas agrupaciones tienen dificultades manifiestas para instalarse como opción de gobierno. Moretti no pudo —o no quiso— reunir dirigentes que le den forma a la construcción de una idea de gestión y mantiene su nombre en el mapa electoral por recursos económicos propios que vuelca en la campaña. No genera empatía con el hincha y en sus palabras tampoco logra interpelar al socio en Arroyito.
Lavezzi, por caso, no es visto por el oficialismo como una figura que pueda sorprender en la disputa electoral. El hermano de Ezequiel, ex jugador de la selección, no dejó nunca de tener mala imagen ante los canayas y tampoco logró aprovechar sus escasas apariciones públicas, como en la última asamblea, donde ni siquiera se le conoció la voz. Moretti y Lavezzi están urgidos por encontrar alianzas electorales para llegar al día de la votación con mejores expectativas.

Juan Cruz Rodríguez, protesorero de Central en la gestión de Broglia, es el referente de Espacio Canaya, una agrupación que lo lanza como candidato. Hace campaña con la figura de José Di Leo, ayudante de campo de Edgardo Bauza en su paso por el club como entrenador. Rodríguez fue parte del gobierno que tomó el club en 2014, lo que limita la construcción de su rol como opositor en Arroyito. Pero más dificultades tiene el ex protesorero en hacerse conocer. Su figura pasa desapercibida: el 31 por ciento de los encuestados se abstuvieron de emitir opinión sobre su nombre, lo que evidencia que no está referenciado en Arroyito. El 49 por ciento vincula como “negativa” su opción electoral y tiene solo el 20 por ciento de imagen “positiva”. Más allá de los errores que pueda tener una encuesta y el cambio de ánimo al que es susceptible el hincha de fútbol por el solo hecho del cambio de racha deportiva del primer equipo, es indudable que Espacio Canaya necesita sumar otras figuras políticas para erigirse como opción competitiva.

El fenómeno Belloso
Central tardó tres años en volver a Primera tras el descenso de 2010. Esa gestión deportiva estuvo en manos de Gonzalo Belloso. La presión que significó Central en el Nacional B desgastó su figura y dejó el cargo antes de que el club recuperara el lugar que le pertenece en el fútbol argentino. A más de diez años de aquella experiencia, el ex delantero de Central logró reciclar su rostro de dirigente en Arroyito con el trabajo realizado en la Confederación Sudamericana de Fútbol. Gestionó la vuelta del fútbol en plena pandemia en todo el continente con resultados que lo encontraron luego siendo reconocido por los directivos de Sudamérica y no dudó en colaborar con Central desde su lugar de influencia a pesar de sus diferencias con los actuales directivos.
Referente de la agrupación Raza Canalla, Belloso es el único directivo opositor con aceptación, en señal de reconciliación con el hincha. La encuesta de Mec le reconoce 56 por ciento de imagen positiva. El ex manager aún no está instalado en la ciudad porque no resolvió si será candidato a presidente. “Si no reúne un equipo de confianza que lo acompañe en la lista no va a ser candidato. Hay una situación económica en el club que preocupa mucho y la idea no es asumir para llevar a Central a una convocatoria de acreedores”, explicó un compañero de Belloso en el movimiento Raza Canalla. Aunque la expectativa está abierta: “Creo que va a ser candidato”, admitió.
Belloso no necesita de acuerdos políticos para cautivar al socio. Por eso es que el ex delantero de Central está más ocupado por seducir a su entorno para formar una lista fuerte, dispuesto a ser la cara visible de las propuestas, que a pensar en alianzas electorales.
Pero a un mes de definir listas en Arroyito, detrás de todas las agrupaciones se cuela con muy bajo perfil un ex directivo que trabaja por una unidad opositora donde solo parece que no hay lugar para Lavezzi y se propicia el diálogo para la inclusión de Moretti a la lista de Belloso.

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