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El caso que adelantó Suma

Salmain dejó de ser juez federal por ocultar en 33 concursos que en 2002 lo echaron de la Justicia por pedir coimas

A las 10.15 de la mañana de este jueves el jurado del tribunal de enjuiciamiento de Gastón Salmain terminó de dar el veredicto que lo convirtió en ex juez federal civil y comercial 1 de Rosario. No pasó media hora para que el Ministerio Público Fiscal (MPF) de Rosario ordenara la inmediata detención del ya destituido magistrado, que cumplirá en su domicilio una medida de prisión preventiva que había sido dictada hace diez meses, por una causa de corrupción, pero que no podía ejecutarse por los fueros que lo protegían por ser juez.

La orden la pidieron los fiscales federales Federico Reynares Solari, del área de Investigación y Litigación de Casos Complejos, y Matías Scilabra, que es coordinador jefe del equipo del MPF de Rosario. Y ante eso el juez federal Carlos Vera Barros la autorizó de inmediato. Era el mismo juez que en diciembre de 2025 lo había procesado por cohecho activo en una causa donde favoreció a un fideicomiso con una medida inusual a cambio de un soborno presunto, le trabó un embargo millonario, le impidió salir del país y le dictó la prisión pese a su condición de juez. El momento de activarse fue ni bien el fallo del jury ordenó la remoción.

Salmain era juez civil y comercial en Rosario desde febrero de 2023. A su acto de entronización como magistrado, algo inusual, se hizo presente el ministro de la Corte Suprema de la Nación Ricardo Lorenzetti. Poco tiempo después empezó a quedar en el centro de controversias de lo más extrañas. Como cuando favoreció a un grupo desarrollador que construía el barrio privado Dumfield con una medida que ordenaba la reanudación de las obras que el gobierno de Maximiliano Pullaro había clausurado porque los terrenos del loteo, según informes de Hidraúlica de la provincia, presentaban riesgos de inundación.

Hubo muchas más polémicas que dejaban a Salmain en situación de sospecha velada. Pero lo que lo tumbó fue una nota que por primera vez apareció en Suma Política en julio de 2025 (se puede leer completa aquí). Y era que a Salmain el Consejo de la Magistratura primero y el Senado de la Nación al aprobar su pliego habían convertido en juez a un hombre que había sido echado de la Justicia 23 años antes por ofrecer coimas para direccionar expedientes hacia el juzgado donde, por entonces, trabajaba como empleado.

Fue precisamente esta la causal de la destitución. El proceso disciplinario que empezó en el Consejo de la Magistratura tuvo a esa publicación como inmediato detonante. Hubo impulsos posteriores como el que mantuvo la diputada provincial socialista Lionella Cattalini. Y se fueron sumando causales. Pero el bombazo que significó que una persona echada por unanimidad de la Corte Suprema de la Nación por ofrecer coimas fuera ahora el encargado de impartir justicia en Rosario despabiló los siempre anestesiados reflejos del órgano que examina la conducta de los jueces. Y que lo terminó mandando por unanimidad de los veinte consejeros del plenario a juicio político por dos causales. 

Una de ellas era haber autorizado a los tenedores de un fideicomiso, llamado Attila, la compra de diez millones de dólares mientras regía el cepo cambiario, a cambio de un pago del diez por ciento de la diferencia de cambio entre el dólar oficial y el dólar blue, lo que se considera un soborno que los fiscales del caso estimaron en 200 mil dólares. Eso implicó dar una orden al BCRA que la autoridad monetaria resistió judicialmente. La pena en expectativa para el principal delito que le atribuyen es de prisión efectiva y va de cuatro a doce años.

El jurado sostuvo que esta no podía admitirse como causal de destitución. No porque hubiera vicios en el proceso sino porque el juicio contra Salmain, que lo encuentra con procesamiento firme y camino al debate oral, no se encuentra terminado. Los siete miembros del jury no quisieron tomar como argumento las acusaciones que valieron esta causa porque sin sentencia firme en contra toda persona es inocente.

Pero donde no hubo contemplaciones fue con el hecho de que Salmain ocultó deliberadamente, en el proceso donde debían evaluarlo para ser juez, que en 2002 lo habían dejado cesante por unanimidad los nueve miembros que componían la Corte Suprema de la Nación. Y eso que tenía obligación de hacer saber lo escabulló. Con lo que, para el jury, traicionó la fe de sus evaluadores, que sabiendo eso no lo habrían podido convertir en juez.



En el jury uno de los miembros acusadores, el senador nacional Luis Juez, detalló abriendo el expediente del caso que calló. Lo acusaron de intentar sobornar con dinero a una secretaria de Tribunales para violar el sistema informático de la Cámara Federal de la Seguridad Social y así lograr que algunas ejecuciones previsionales fueran dirigidas al juzgado N° 8 de ese fuero, donde él trabajaba, en Comodoro Py.

Dijo entonces que gambetear lo que debía, que era consignar esto al concursar, fue un acto imperdonable. “No es un olvido fortuito, es un olvido inteligente. Nos tomó de tontos, nos tomó de pavos, nos tomó de desprevenidos. Es un olvido premeditado para obviar la mirada del tribunal examinador para que no pudieran juzgarlo como corresponde. Él tenía que decir la verdad”, vociferó Juez hace dos semanas cuando alegaba pidiendo su destitución

El pasaje más duro de la intervención de Juez fue cuando repasó mirando a Salmain y hablándole de modo franco lo que éste había hecho según la causa judicial aludida. “El 4 de septiembre del 2000, Florencia Depetris, recuerde, su compañera de trabajo, le informa a Eduardo Chirino, secretario general de la Cámara Federal de Seguridad Social, que Salmain le había ofrecido dinero para dirigir un expediente destinado a determinado juzgado”.

Las actuaciones se tramitaron bajo la causa 10529/2000. “Chirinos Eduardo Luis, delito de acción pública”, y recayeron en el juzgado nacional criminal correccional federal número 3, a cargo entonces de Rodolfo Canicoba Corral. “Salmain buscaba que las ejecuciones previsionales fueran accionadas al juzgado donde él era empleado, porque a la tarde él trabajaba en un estudio jurídico y, según Depetris, pretendía darles trámite preferencial a los expedientes de sus clientes”. Florencia Depetris era secretaria de ese juzgado.

Leyendo la actuación judicial Juez dijo que entonces Salmain le ofreció dinero a su compañera de trabajo por cada expediente que derivara a su juzgado. “El juez Carlos Canicoba Corral que intervino ordenó mediante filmaciones que se registraran los sobornos. Todo lo que estoy diciendo yo está en el expediente”, dijo el consejero y senador. “La cablearon a Depetris para poder grabar la conversación que tiene con Salmain. Les ruego que en algún momento, si tienen tiempo, antes de fijar la resolución final, lo lean. Tengo 40 años como defensor penal y la verdad, cuando uno ve que esto después termina siendo juez federal dice, por Dios”, exclamó el siempre impetuoso legislador.

En su resolución el tribunal de enjuiciamiento aludió al hecho de haber callado esto como el motivo que merecía la destitución.

En el fallo que se leyó se indicó que el reglamento de concursos públicos le exigía a Salmain en todos los casos declarar ese empleo en el Poder Judicial, certificar su fecha de egreso e indicar la causa del cese. Eso debió hacerlo con independencia del puntaje y sin límite temporal. La referencia se debió a que los defensores del ahora ex magistrado —Yamil Castro Bianchi y José Manuel Ubeira— afirmaron que Salmain no consignó eso porque no otorgaba puntos en el trámite el hecho de haber sido empleado, y porque además no hay obligación de informar sanciones cumplidos diez años de impuestas.

“El plazo de 10 años que el mismo reglamento fija para el inventario de sanciones disciplinarias no alcanzaba a esos deberes”, establece el veredicto.

El tribunal evaluador señaló que Salmain participó de un total de 33 concursos para ser juez. Eso lo hizo durante ocho años. Y en todo ese tiempo y ocasiones en su declaración jurada ocultó la sanción que lo sacó del Poder Judicial. Con eso, indica el jurado, le impidió al órgano constitucional de selección conocer una causal que volvía inadmisible su postulación, y un dato indispensable para la evaluación de su idoneidad. Salmain quebrantó con esas conductas reiteradas el deber de veracidad sobre el que descansa el sistema de concursos. 

“La veracidad de lo que un juez declara bajo juramento sobre su propia trayectoria es condición de la confianza pública en la que descansa su permanencia en el cargo, quien la quebranta al postularse y la mantiene quebrantada, ya investido de la magistratura, no conserva las condiciones que la Constitución exige para ejercerla”, postuló el tribunal.

A lo largo de tres años Salmain quedó encajado en múltiples actos extraños y algunos bizarros, de los que también fue dando cuenta en su momento Suma Política.

En uno de los casos más insólitos que protagonizó, pretendió quedarse con causas que involucraban al ex director regional de la AFIP Carlos Vaudagna en hechos para los que como juez no tenía la competencia territorial.

Vaudagna hoy está acusado de intervenir como coautor en una extorsión que le costó el cargo a otro juez federal rosarino, Marcelo Bailaque, quien responde en un trámite penal por esto. Mientras esto pasaba se conoció por el contenido de un teléfono de Vaudagna que este mantenía con Salmain una relación estrecha. En 2018, cuando estuvo a punto de llegar a Rosario como juez, le pidió a Vaudagna dos cosas. Una que le consiguiera un espacio acorde para celebrar su nombramiento como magistrado. Y además que hiciera diligencias para ubicar a su novia en alguna dependencia del Estado como empleada. Esto se ventiló en audiencias de la Cámara de Apelaciones de Rosario. Fueron en total 48 mensajes intercambiados.

Cuando se ordenaban medidas en su contra por la causa del fideicomiso, que incluyeron requisas que suponían el secuestro de su teléfono, Salmain quedó implicado en un hecho de abuso de autoridad e incumplimiento de deberes de funcionario público. Fue por pedir mediante un oficio con membrete del juzgado a su cargo a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que lo había requisado, que le “informaran” del motivo del allanamiento. Algo impertinente, en tanto lo había decidido otro juez en una causa que lo implicaba en un delito presunto. La fuerza de seguridad no le respondió pero puso en conocimiento de los fiscales lo que hizo Salmain. Esto motivó el allanamiento a su despacho y la orden del juez federal Román Lanzón de que volvieran a secuestrar el celular de su colega, su computadora y se le efectuara una requisa personal. Por este hecho Salmain va a juicio oral y público.

A las dos causas penales previas se suma ahora una nueva contra Salmain por lavado de dinero. Este miércoles a su ex esposa, que es empleada de Cancillería en Buenos Aires, le secuestraron el celular y le vaciaron una caja de seguridad en la Casa Central del Banco Nación, donde guardaba 59 mil dólares. La acción se fundó en que la mujer declaró activos por 250 mil dólares en el último blanqueo. Para eso estaba impedida porque la medida no alcanzaba a funcionarios públicos, sus cónyuges o ex cónyuges.

El jurado del juicio político que destituyó por unanimidad a Salmain lo integraron siete miembros. Fueron los jueces Marcelo Bartumeu Romero y Néstor Barral, las senadoras nacionales María Belén Montes de Oca y María Florencia López, los diputados nacionales Nicolás Mayoraz y Christian Alejandro Zulli, y la abogada Ana Beatriz Fernández. 

Los acusadores eran tres miembros del Consejo de la Magistratura: el presidente de la Cámara Federal de Casación Penal Diego Barroetaveña, la abogada Jimena de la Torre y el aludido senador Juez.

Salmain dijo durante todo el proceso que es inocente, se declaró blanco de una persecución y afirmó que la acusación estuvo contaminada por actos ilícitos de fiscales a los que recusó reiteradamente sin éxito y de falsedades de arrepentidos.

El juez Vera Barros aceptó que quede en prisión domiciliaria, con tobillera electrónica, en su departamento de la calle Sucre, en la ciudad de Buenos Aires.


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