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Política

La cumbre del Rigi en Rosario puso en escena la rosca política federal, con 8 gobernadores y el círculo rojo de Milei

El Régimen de Inversiones a las Grandes Inversiones (Rigi) le reportó un beneficio al gobierno nacional. En un momento complejo, ocho gobernadores posaron en Rosario junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem. Hubo reclamos por infraestructura y advertencias sobre la situación del empleo pero también un alineamiento explícito con los fundamentos del modelo económico.

El lugar de encuentro fue La Fluvial, donde el Ministerio de Economía de la Nación y la cartera de Desarrollo Productivo de Santa Fe organizaron la primera ronda de negocios Rigi del país. El objetivo era juntar a más de 2 mil empresas de distintas provincias con las grandes firmas que presentaron proyectos de inversión para obtener los beneficios del Rigi. El capítulo rosarino fue destinado a contactar a las pymes, de las cuales unas 400 eran santafesinas, con los ejecutivos del sector minero.

El encuentro, concebido en medio de la euforia de la última edición del Santa Fe Business Forum, concentró una actividad empresaria singular. La promesa de inversiones por 210 mil millones de dólares que realizó el ministro de Economía, Luis Caputo, y el énfasis que pusieron los responsables de los grandes proyectos mineros en la demanda extraordinaria de bienes y servicios que tendrán una vez que aceleren, concentraron la atención de las pymes locales.

Cumbre política

Pero también fue una cumbre política que proveyó de una foto importante al oficialismo nacional. El jefe de Gabinete y la secretaria general de la Presidencia fueron los más directos en capturar su valor: “Nos acompañaron en momentos críticos y lo seguirán haciendo”, agradeció Santilli a los ocho gobernadores presentes. Se refería al anfitrión Maximiliano Pullaro y sus colegas de la Región Centro: el cordobés Martín Llaryora y el entrerriano Rogelio Frigerio. También al correntino Gustavo Valdés, que además es integrante de Provincias Unidas. La delegación cordillerana estuvo integrada por el mendocino Alfredo Cornejo, el jujeño Carlos Sadir, el catamarqueño Raúl Jalil y el sanjuanino Manuel Orrego.

El ministro coordinador les agradeció su intervención para blindar el DNU 70/23. Karina Milei fue más allá y directamente saludó el respaldo que los mandatarios “siempre le dieron al gobierno nacional”. Más allá de la táctica electoral, el acto de Rosario mostró una sintonía en los trazos gruesos del modelo económico. 

El gobernador Pullaro expuso en el discurso inaugural un promedio de ese mosaico de jefes provinciales. Celebró “la estabilidad y el orden macroeconómico” que se expresa en los superávit gemelos que exhibe el gobierno nacional, y que a su juicio son más consistentes que “los superávit que se perdieron luego de 2008 porque el populismo los hizo polvo”. Luego del saludo antikirchnerista de rigor, pasó algunos reclamos. Pidió una estrategia que traduzca esa base en “un proceso de crecimiento y generación de empleo” y llamó a volcar los recursos de la renta petrolera y minera para financiar la infraestructura. “Necesitamos rutas, conectividad y puertos, también que los bienes y servicios que alimenten estos grandes proyectos provengan del interior”, subrayó.

Sobre el eje de Pullaro, los gobernadores cordilleranos se inclinaron hacia una adhesión casi plena a la política económica nacional, que asumieron como condición del despegue de sus distritos. “Si existen esas reglas de juego claras, hay mediano y largo plazo, y el Rigi contribuye muchísimo a eso”, se entusiasmó Cornejo. Desde la Región Centro, Frigerio se desplazó hacia el mismo punto cardinal: “Hay un grupo mayoritario de provincias que entendemos que este camino de estabilidad fiscal no hay que desandarlo nunca más”, dijo.

Su colega Llaryora, en cambio, remarcó diferencias con el gobierno nacional.



Un nuevo contrato federal

El ministro de Economía, Luis Caputo, expuso los números que convierten a los proyectos de inversión beneficiados por el Rigi en una tierra de promesas: 48 proyectos presentados, 30 aprobados y 210 mil millones de dólares a desembolsar dentro de un proceso de largo plazo que “garantiza que no habrá problemas con el tipo de cambio por mucho tiempo”. En 2026, dijo, los desembolsos son de 7 mil millones. También destacó que hay casi 1.800 empresas argentinas enganchadas como proveedores de esas iniciativas. Para 2030, enfatizó, se espera que las exportaciones de oil & gas y minería lleguen a 55 mil millones de dólares, lo mismo que hoy vende el complejo agroindustrial en el exterior.

El ministro de Economía destacó “el modelo federal” que plantea el Rigi, ya que “está presente en 20 de 24 provincias”, mientras que el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, aseguró que ese régimen es “creador de federalismo”.

De hecho, el régimen moldea con estímulos fiscales, cambiarios y normativos, una nueva geografía económica dentro del país, con regiones ganadoras y perdedoras. Entre las primeras están las provincias cordilleranas, ricas en recursos hidrocarburíferos y mineros, y entre las segundas, el Amba y también los complejos industriales de la región pampeana.

El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, llamó a “construir una minería de la que todos seamos parte”. El mendocino Alfredo Cornejo destacó que “se necesitan pymes de todas las provincias” y el catamarqueño Raúl Jalil les hizo un guiño a los colegas de la zona central, al asegurar que “el desarrollo de los proyectos Rigi permitirá que les bajen las retenciones”.

Desde los distritos “oferentes” pelean para que este nuevo contrato federal se aceite con una mayor integración productiva. Pullaro reiteró su sugerencia de usar la renta cordillerana para financiar la inversión de infraestructura necesaria para poner a Santa Fe en una doble posición: proveedor de bienes industriales pero también de servicios de logística a través de su sistema portuario. “Queremos ser socios estratégicos pero no venimos a pedir sino a ofrecer ideas y propuestas”. Su par cordobés, Martín Llaryora, fue un poco más crudo: “Esperamos que la integración sea parte de la licencia social que se requiere para llevar adelante estos proyectos mineros, que apoyamos incluso los que vivimos en una provincia y no en un emirato”.



La ruta de los Andes

El director de Propyme, el programa de desarrollo de proveedores del Grupo Techint, presentó la hoja de ruta elaborada junto al Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el centro de estudios Fundar para vincular a la industria metalmecánica del Amba y la región pampeana, donde está el 80% de esa rama, y los nuevos enclaves mineros y petroleros, que, dijo, “demandarán fierros en esos sectores que equivaldrá a 32 mil millones de dólares en los próximos diez años”. El plan incluye una serie de pasos que contemplan la reconversión de productos, la inversión, la certificación y el asociativismo.

“El proveedor no es un vendedor sino un socio estratégico del proyecto minero”, resaltó Ignacio Costa, gerente general de Río Tinto Litio Argentina, durante uno de los paneles.

Entre 2025 y 2026, la minera que opera en Catamarca, Jujuy y Salta comprometió “1.800 millones de dólares para pagos a proveedores argentinos”, dijo. Sin embargo, señaló que los estándares a cumplir en materia de eficiencia, innovación, seguridad y calidad son muy exigentes. La oferta de capacitación para alcanzar esos requisitos es abundante. Llegan desde las propias compañías, desde las mesas técnicas e institucionales que conforman las distintas provincias hasta los organismos oficiales, como el Inti o la Dat, que estuvieron presentes en el encuentro de La Fluvial

El presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (Caem), Roberto Cacciola, enfatizó que “no hay dimensión de la demanda que se viene, sobre todo en el cobre, ya que en Argentina hay por desarrollar seis proyectos de clase mundial”. Juan Pablo Perea Fontivero, secretario ejecutivo de la Mesa del Cobre, instó a “asociarse entre empresas y entre provincias”. 

Elio Del Ré, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), recordó que el agro fue el motor del desarrollo de la industria metalmecánica en la región central y llamó a “hacer lo mismo con los nuevos motores de la economía”. 

En el caso de Santa Fe, la ronda Rigi la consolida como “provincia pujante que busca oportunidades para sus empresas”. Así lo describió el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, quien destacó que las empresas santafesinas “siguen demostrando la cadena de valor y el expertise que tenemos para poder abastecer las demandas de la minería, el gas y el petróleo”.


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